Cómo reducir el desperdicio de alimentos

Consejos evitar desperdicio alimentos

El mundo que conocemos a día de hoy como «desarrollado» desperdicia una barbaridad de comida. Desde nuestras granjas hasta nuestros supermercados, toneladas de alimentos en condiciones perfectas y comestibles terminan en el vertedero.

En España se tiran 7,7 toneladas de alimentos por año, siendo en las casas donde se produce el mayor despilfarro de la cadena alimentaria: más de 1.300 millones de kilos de comida acabaron en la basura de los hogares españoles en 2019 (un 4,7% de lo comprado). Y si hablamos de forma global, 1.3 billones de toneladas anuales se pierden o se tiran.

Minimizar el desperdicio de alimentos es vital para mantener un sistema alimentario responsable y sostenible. Reducirlo alivia la enorme presión sobre los recursos del planeta y es mucho lo que se puede hacer para mejorar las cosas. No es un trabajo solo para la industria alimentaria; todo el mundo puede y ha de participar.

Realizar pequeños cambios en la forma en la que compramos, almacenamos y cocinamos los alimentos puede marcar una gran diferencia, reduciendo de por sí la cantidad de alimentos que pueden acabar en la basura y, al mismo tiempo, permitiéndote ahorrar dinero.

Aquí van nuestros consejos.

Compra de manera inteligente y realista

Suena simple pero esta es una de las cosas más importantes que puedes hacer. Cuando vayas a comprar, no cargues la cesta ni el carro con más de lo que necesites. Esto puede significar ir al supermercado con más frecuencia, adquirir productos más frescos y comprar menos comida cada vez.

Por otra parte, intenta adquirir productos de origen cercano en lugares como mercados de barrio y comercios locales. En la App GO ZERO WASTE podrás encontrar todos esos comercios bien cercanos a ti.

Planea tus comidas

Planifícalas semanalmente y haz una lista de compra detallada con los ingredientes que vas a necesitar; una vez en la tienda, cumple con esa lista a rajatabla.

Esto te permitirá comprar solo cosas que sabes que vas a tener tiempo de preparar. Si no acabas de calcular bien las cantidades cuando cocinas para otros, puedes echar un vistazo a los consejos de Gestimator (en inglés).

Almacena los alimentos correctamente

Este es otro de esos consejos de “pequeños cambios, grandes resultados”.

Por ejemplo: no guardes las cebollas y las patatas en el mismo lugar (ya que brotarán más rápido juntas), mantén los plátanos alejados del frutero (maduran más rápido debido al gas etileno liberado por frutas como manzanas y peras y si ya están maduros, éstos producirán ese mismo gas etileno que hará madurar a otras frutas…) o pon el perejil en un frasco de agua dentro de la nevera para conservarlo fresco durante más tiempo.

Organiza tu nevera

Si un alimento está fuera de la vista quiere decir que nos vamos a olvidar de que está ahí y probablemente ya no se pueda consumir, acabando en la basura. Mantén las cosas ordenadas y visibles, y usa el principio de «lo primero que entra es lo primero que sale». Cuando hagas tu compras frescas, mueve los productos más antiguos al frente para que sean consumidos en primer lugar.

También aconsejamos limpiar la nevera regularmente para que no se pase nada por alto.

Guarda las sobras (y cómetelas)

En la misma línea asegúrate de guardar los alimentos no consumidos cuando cocines demasiado o cuando no puedas acabar tu porción en el restaurante. Etiqueta bien las sobras para que puedas realizar un seguimiento de cuánto tiempo han estado en la nevera o congelador, e incorpóralas a tu rutina diaria o semanal.

En caso de duda, congela

Los congeladores funcionan como un botón de pausa gigante en el tiempo, preservando la calidad de los alimentos casi indefinidamente. Si no estás seguro de cuándo vas a comer algo, congélalo. Casi todo se puede congelar con éxito (agradecerás tener pan de sobra en el congelador), a excepción de las verduras con alto contenido de agua como la lechuga y el pepino.

Recuerda etiquetar todo bien para saber la fecha de almacenaje.

La fruta o las verdura feas también saben bien

¡No juzgues la comida por su apariencia! ¡La belleza está en su sabor interior! Que frutas y verduras sean feas, tengan formas extrañas o que estén algo magulladas, no quiere decir que no puedan ser un plato exquisito. Desafortunadamente muchas de ellas se desechan porque no cumplen con los «estándares cosméticos». Tienen el mismo valor nutricional que una «bella». Puedes utilizar la fruta madura para batidos, jugos y postres o la verdura para hacer sopas y cremas.

Por ejemplo, Imperfectus trata de eliminar el derroche de alimentos y ofrecen un producto de calidad y proximidad a todo el mundo: cajas de fruta y verdura imperfectas pero deliciosas y con mucha personalidad. Y te las llevan a casa.

Encurte, fermenta o haz conservas

Las conservas son una excelente manera de preservar los alimentos (especialmente la fruta) y aumentan su vida útil durante meses. Puedes guardarlas en la despensa o regalarlas a amigos y familiares.

Guarda las pieles

Una vez que limpies la verdura o las frutas, puedes guardar sus pieles en el congelador para cocinar caldo vegetal en otro momento, utilizarlas como decoración en postres, dentro de infusiones, freírlas u hornearlas para obtener una textura crujiente o incluso guardar la cáscara de los cítricos para vinagres caseros o productos de limpieza naturales.

Regala comida

Si has cocinado de más, siempre puedes llamar a la puerta del vecino/a para compartir tu deliciosa comida. Reforzarás tus vínculos a través de un elemento social como es el comer.

Apps antidesperdicio

Echa un vistazo a estas excelentes aplicaciones que te ayudarán a reducir eliminación de desperdicio alimentario, tanto en casa como en los comercios: Too Good to Go, Olio, Best Before, Encantado de comerte o Phenix.

 


Deseamos que te hayan sido de utilidad y nos encantará leer tus comentarios y consejos paras entre todas seguir evitando el desperdicio alimentario.

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