Movimiento BOLSETA

Nuestra historia

BOLSETA nace a finales del 2016 como solución a un problema con el que nos topábamos diariamente: el uso y abuso de las bolsas de plástico desechables.

Los prototipos previos a BOLSETA, y creados por Irene (su fundadora) para su uso personal, fueron unas bolsas hechas de forma casera con malla. Este pequeño invento causó sensación a su alrededor, y tenderos, tenderas, familiares, amigos y amigas querían la suya propia: eran conscientes de la practicidad y del consecuente beneficio para el planeta.

¿Cómo ofrecer a todas esas personas una solución que fuera escalable y a su vez fiel a la idea inicial de sostenibilidad?

La respuesta llegó en abril de 2017, durante el día de Sant Jordi. Un regalo de una rosa con una tarjeta de la Fundación Portolà (fundación que inserta laboralmente a personas con discapacidad intelectual) fue clave para esta historia: la confección era una de las labores de la fundación. Ahora sí que había una alternativa real de crecimiento para estas bolsas reutilizables, y con el precioso añadido de contribuir a una tarea social.

Oficialmente, empezaba la gestación de BOLSETA.

La primera remesa salió en septiembre de ese mismo año. Colocadas en forma de ristras al estilo de tomates o ajos, presumían colgadas de las estanterías de las fruterías de barrio. La aceptación fue espectacular y muchos establecimientos quisieron sumarse al proyecto.

A partir de ahí, nuestro objetivo fue llegar al mayor número de hogares posibles para poder ampliar el círculo de acción en la reducción de las bolsas de plástico de un solo uso. Eso sí, con la inserción laboral muy presente. Fue entonces cuando contactamos también con la Fundación Ared, que inserta mujeres procedentes de centros penitenciarios y personas de servicios sociales, para que nos ayudara a dar el gran salto.

BOLSETA, al fin, se consolidaba en su camino de emprendimiento social, sostenible y solidario, siendo pioneras en el mercado por su implicación a múltiples niveles.

Desde 2017, el Movimiento BOLSETA ha sido el resultado del constante crecimiento de una comunidad de personas inquietas que se conciencian y actúan para generar el cambio que queremos ver en nuestro entorno. Tanto desde los hogares particulares, como por acciones de empresas y entidades públicas.

Dicho todo esto, ¿te apetece unirte a nosotras para construir un mundo mejor, más solidario, sostenible y de proximidad?