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  • Qué es y cómo reducir tu huella digital

    Qué es y cómo reducir tu huella digital

    Qué es y cómo reducir tu huella digital

    Empezamos un nuevo año con 12 nuevos propósitos para hacernos la vida más fácil, tanto las unas a las otras, como al planeta en el que queremos seguir viviendo, cuidando, amando y disfrutando.

    Y lo queremos estrenar con un tema muy interesante a tener en cuenta y al que quizás no le hayamos prestado mucha atención… La huella digital

    La era digital nos ha permitido reducir el consumo de recursos físicos (como la madera o el papel), pero las emisiones producidas por el mantenimiento y la alimentación de dispositivos, el almacenamiento en la nube y los centros de datos han crecido exponencialmente durante los últimos años.

    Con el acceso a todas horas a Internet y el constante aumento (y demanda) de los servicios online o streaming, nuestra huella digital aumenta y se acumula. En términos técnicos, esta huella digital es un rastro de datos que se crea mientras se usa Internet, incluyendo los sitios web visitados, los correos electrónicos enviados y la información que emite a los servicios en línea.

    Según un informe de Greenpeace de 2017, el consumo energético de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) es responsable del 8% del gasto de la energía mundial y, según la organización mundial sin fines de lucro Climate Care, de un 2% de las emisiones globales de carbono (830 millones de toneladas). Digamos que, en este momento, la huella digital global es casi la misma que la de los viajes aéreos (2,5%), pero con previsión de ser superada muy pronto. Y si esta “nube de información” fuera un país como tal, sería el 6º consumidor de energía del planeta.

    Pero no solo hemos de fijarnos en este gasto digital, sino también en aquel que también está implicado en la alimentación y mantenimiento de dispositivos digitales (ordenadores, tablets, móviles e incluso servidores de datos).

    Sabías que (algunos números interesantes)…

    • … solo una búsqueda en Google puede producir entre 0,2 y 7 gramos de emisiones de dióxido de carbono?
    • … el uso global del correo electrónico genera tanto CO2 como tener 7 millones de automóviles adicionales en la carretera?
    • … cada email enviado es responsable de 4 g de emisiones de CO2? Y si tiene una imagen adjunta, aumenta a un promedio de 50g? O que enviar 65 emails equivale aproximadamente a conducir un kilómetro en coche?
    • … cada hora de videoconferencia genera 1 kg de CO2?
    • … por cada hora de transmisión de Netflix, se consumen unos 55 g a 56 g de CO2, equivalentes a conducir unos 300 metros en un coche?
    • … y que usando Spotify se producen entre 200 y 350 mil toneladas de gases invernadero al año?

    Algunos consejos para reducir tu huella digital

    • Optimiza el modo de consumo de energía de tus dispositivos: cambiando el brillo del 100% al 70% puedes ahorrar hasta un 20% de energía. Por otra parte, en lugar de utilizar el “modo avión”, en el caso de los móviles, apágalos directamente, y el “modo suspensión o hibernación” para ordenadores.
    • Elimina todos esos correos electrónicos que están ocupando lugar (o dejen de ser útiles) en tus carpetas personales, bandeja de entrada o promociones.
    • Intenta reducir, en medida de lo posible, el tamaño de los emails que envías.
    • Date de baja de aquellas suscripciones de Newsletters que ya no te interesen. Y borra las que ocupen un espacio innecesario.
    • Opta por descargar música o vídeos en lugar de consumir en línea, ya que en comparación con la descarga, los datos solo se extraen una vez de los servidores.
    • Elige servidores o empresas que ofrezcan soluciones de “hosting verde”.
    • Utiliza buscadores más amigables como Ecosia, que dona el 80% de sus beneficios a plantar árboles, o Ekoru, que también dona el 60% de sus ingresos a proyectos de reforestación, acción climática y conservación.

     


    Si bien podemos tomar decisiones informadas para minimizar nuestra huella en línea, debe darse un cambio en todo el sistema si queremos combatir de manera efectiva las crecientes emisiones que inevitablemente provendrán de un mundo cada vez más digitalizado.

    No podemos hacer la transición a una economía limpia a menos que todos estén a bordo, grandes industrias incluidas.

  • Por un buen uso de las redes sociales

    Por un buen uso de las redes sociales

    Por un buen uso de las redes sociales

    Internet nos educa sobre temas que nos importan, nos entretiene, nos conectamos y es el lugar donde hacemos nuevas amistades. Un universo infinito de información que tenemos siempre al alcance de la mano y que podemos consultar a todas horas. El gran pero es que nos dejamos atrapar sin oponer resistencia alguna cuando nos aburrimos o posponemos tareas.

    Tenemos bien claro que el problema no está en las redes sociales en sí, sino más bien en el uso que les damos. ¿Te has fijado cuál es la relación con tu dispositivo móvil y tus hábitos en torno a él? ¿Lo coges por la mañana nada más despertarte o es lo último que miras antes de acostarte? Abrir las aplicaciones, deslizar el feed, pasar a la siguiente, y repetir secuencia. Aunque no te lo parezca, es un hábito más que extendido entre todas y no lo vamos a negar, es mentalmente agotador.

    Cada vez que publicamos una fotografía, le damos al «me gusta» a una publicación (o lo recibimos), se enciende un disparador de dopamina que nos recompensa y nos da satisfacción y gratificación instantáneas. La cuestión es que esta sensación no dura mucho y perseguiremos más y más, atrapadas en un ciclo sin fin.

    Un uso excesivo de internet y el constante acceso a las redes sociales afecta directamente a nuestra salud mental y emocional al estar comparando continuamente nuestras vidas con las de los demás; donde es muy fácil sentirnos abrumadas y que nos estamos perdiendo algo. Incluso una investigación de la Universidad Estatal de Michigan sugiere que las redes sociales no brindan los mismos beneficios que las interacciones humanas de la vida real. Y en algunos casos, la búsqueda de «recompensas sociales» online puede inducir síntomas similares a los trastornos por abuso de sustancias.

    ¿Qué te parecería reconsiderar tu relación con ellas para que se conviertan en tus aliadas y no en tus verdugas del tiempo?

    Limita tu tiempo online

    Acortar el tiempo que pasamos en línea nos facilita concentrarnos en ser más intencionales y conscientes cuando sí queremos hacer uso de ellas. Si reducimos la frecuencia con la que revisamos las redes sociales, evitaremos sentirnos abrumadas continuamente.

    Selecciona con cariño

    Sé más selectiva con las cuentas que quieres seguir. Elige aquellas que sean positivas y alentadoras, que te inspiren, animen o empoderen por su contenido. Tenemos en nuestra mano la opción de eliminar gran parte de ese ruido que nos agota, así que sácale beneficio y escoge cautelosamente cuáles te aportan y suman. Calidad más que cantidad.

    Ciao notificaciones

    Muchas aplicaciones, de forma predeterminada, tienen activadas las notificaciones. ¿Lo mejor en este caso? Desactivándolas estarás deteniendo las distracciones e interrupciones continuas. Tendemos a revisar las notificaciones tan pronto como suenan o aparecen en nuestra pantalla y esto nos ata al teléfono un poco más, aumentando el tiempo que pasamos conectadas y en las redes sociales. Las redes han de estar de tu lado, no lo contrario. Consúltalas cuando tú decidas y no al revés.

    Intencionalidad y propósito

    Utiliza las redes sociales de una manera activa y positiva. Asegúrate de verificar las cosas que compartes o retuiteas por tal de ser veraz y no tergiversar hechos o lo que se dice acerca de un tema concreto. Sé amable con otros usuarios, comparte, aprende y conecta de forma intencional y con un propósito sano.

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