Etiqueta: zero waste

  • El dilema de reemplazar o reparar

    El dilema de reemplazar o reparar

    El dilema de reemplazar o reparar

    ¿Reparar o reemplazar?

    Esta pregunta surge ocasionalmente, pero rara vez consideramos el papel de los fabricantes y los gobiernos en esta decisión, así como qué podemos hacer como consumidores al respecto.

    Está claro que los productos deberían diseñarse para durar más, pero lamentablemente, muchos no lo están. La obsolescencia programada beneficia a las grandes corporaciones, que ganan enormes sumas fabricando productos con una vida útil limitada. Y como resultado, los consumidores se ven obligados a reemplazar los productos rotos en lugar de repararlos, como solía hacerse en el pasado.

    En este modelo de consumo, las empresas se benefician del ciclo constante de adquisición, mientras evaden la responsabilidad por su impacto ambiental y se resisten a cambiar sus prácticas de producción y distribución. Por tanto, la psicología del consumidor juega un papel importante: evaluamos la vida útil percibida de un producto y estamos dispuestos a reemplazarlo si sentimos que ha cumplido su ciclo de vida, en lugar de repararlo.

    Pero ¿cómo sabemos cuál es la duración adecuada de un producto? ¿Tenemos la información necesaria para decidir si debemos repararlo o reemplazarlo?

    ¿Es solo el consumidor quien debe ser culpado? ¿Qué responsabilidad tienen los fabricantes y los gobiernos en este proceso?

    La acumulación de productos desechados debido a que no funcionan, se rompen o nos cansamos de ellos es una preocupación ambiental y económica. Cada producto en un vertedero representa una oportunidad perdida de recuperar y reutilizar sus componentes. Además, la mayoría de estos productos no son biodegradables, lo que representa un grave problema a largo plazo.

    La l'economia circular (o la perseverancia personal de prolongar y honorar la vida de un producto creado) ofrece una solución menos cortoplacista al reemplazar el concepto de fin de vida útil con la restauración y promover el uso de energía renovable y la eliminación de productos dañinos para el medio ambiente, los animales y nuestra salud. Esto requiere una nueva relación entre los que fabrican y los que consumen, donde el producto se alquila, arrienda o comparte, y la responsabilidad de la reparación y reventa recae en el fabricante.

    Los gobiernos y las empresas parece ser que están tomando medidas para abordar el problema de los residuos y avanzar hacia la sostenibilidad. La economía circular se está convirtiendo en un pilar en la agenda global, con la Unión Europea liderando el camino con su nuevo Plan de Acción de Economía Circular.

    Estas regulaciones avanzan en la dirección correcta al exigir a los fabricantes que proporcionen información sobre la durabilidad de los productos y la disponibilidad de piezas de repuesto. Esto fomenta las reparaciones genuinas y promueve la reutilización. Pero sabemos que todavía queda un largo camino a recorrer.

    Desde BOLSETA creemos que es vital que cultivemos un aprecio a toda la energía que se ha empleado para la creación de ese producto en concreto, aunque no esté en sus condiciones más óptimas. Un aprecio que hemos de sentir como nuestro y transmitir en medida de lo posible al entorno familiar para que pueda seguir perdurando en el tiempo con el resto de objetos que nos rodean.

    Estas son algunas sugerencias para cuando nos encontremos ante un objeto cuya vida útil se encuentra en la cuerda floja:

    • Verificar la posibilidad de reparación antes de desechar un producto.
    • Buscar servicios de reparación locales o cooperativas.
    • Trabajar hacia hogares más autosuficientes para mitigar la obsolescencia planificada.
    • Reutilizar y rediseñar la ropa vieja para adaptarla a tus gustos y necesidades actuales, contribuyendo así a la reducción de residuos textiles.
    • Explorar recursos en Internet para aprender a reutilizar artículos y realizar proyectos DIY (Do It Yourself).
    • Optar por regalos personalizados en lugar de productos manufacturados.

     

    Y en relación a las entidades, empresas y servicios de reparación locales, hemos encontrado estos recursos que podrían serte útiles antes de adquirir o desechar ese objeto al que aún crees que puedes prolongar su trayectoria:

     


     

    Y ahora te toca a ti, coméntanos, ¿reemplazas o reparas?

  • Beneficios de vivir en comunidad

    Beneficios de vivir en comunidad

    Beneficios de vivir en comunidad

    «Podemos convertirnos en un ejército civil contra la crisis climática, aprendiendo a ser mejores vecinos con todos nuestros vecinos, incluyendo al resto de las especies con las que compartimos el planeta.» Marta Peirano en «Contra el futuro».

    Vivir en comunidad es una forma de vida que promueve la colaboración, el apoyo mutuo y la construcción de relaciones sólidas dentro de un grupo de personas que comparten un espacio físico y valores comunes.

    Esta interesante forma de coexistir con el entorno y esas vecinas y vecinos unidos por un objetivo e intencionalidad común, pone la atención plena en la sostenibilidad y el cuidado colectivo, adoptando una mentalidad que fomente la armonía entre los seres humanos y la naturaleza, al mismo tiempo que se prioriza el bienestar de todos los miembros.

    Un aspecto fundamental del estilo de vida más sostenible es el concepto de recursos compartidos: en lugar de que cada individuo posea elementos redundantes y repetidos, los miembros de la comunidad ponen en común sus recursos, como herramientas, equipos e incluso vehículos. Al compartir, se reduce el consumo general y el desperdicio, fomentando un estilo de vida más eficiente y sostenible.

    Otra práctica clave es la adopción de métodos de permacultura y agricultura orgánica. Al cultivar alimentos en armonía con la naturaleza, las comunidades pueden minimizar su dependencia de componentes químicos y promover la salud del suelo y la biodiversidad. Establecer huertos comunitarios permite a los miembros participar activamente en la producción de alimentos, fomentando una conexión más profunda con la tierra y sus fuentes de alimentación.

    Además de la agricultura sostenible, las comunidades priorizan fuentes de energía renovable y prácticas de conservación del agua. Al invertir en tecnologías como paneles solares y sistemas de recolección de agua de lluvia, reducen su dependencia de los combustibles fósiles y minimizan el desperdicio de agua. La educación juega un papel crucial en fomentar la conservación de energía y el uso responsable del agua entre los miembros de la comunidad.

    Los enfoques de residuo cero y las iniciativas de reciclaje también son fundamentales para la vida comunitaria sostenible. Al implementar prácticas como el compostaje, la reutilización de materiales y la clasificación de residuos para su reciclaje, las comunidades minimizan su huella ambiental y desvían recursos de los vertederos. Los eventos de limpieza regulares refuerzan aún más la importancia de mantener espacios comunitarios limpios y libres de basura.

    Además, las comunidades sostenibles fomentan procesos de toma de decisiones participativos. Al involucrar a todos los miembros en discusiones de políticas e iniciativas, aseguran que se consideren y respeten perspectivas diversas. La comunicación abierta, la construcción de consenso y los mecanismos de resolución de conflictos se emplean para promover un sentido de propiedad y responsabilidad entre los miembros de la comunidad.

    Más allá de las medidas prácticas, las comunidades sostenibles priorizan el bienestar social y cultural de sus miembros. Las redes de apoyo brindan asistencia y apoyo emocional, fomentando un sentido de pertenencia e interconexión. Los eventos culturales y sociales que se crean in situ fortalecen aún más los vínculos dentro de la comunidad, celebrando la diversidad y los valores compartidos.

    El respeto por la naturaleza y la vida silvestre es fundamental en la vida comunitaria sostenible. Al practicar la administración sostenible de la tierra y proteger la biodiversidad, las comunidades preservan los hábitats naturales y los ecosistemas. A través de la acción colectiva y el apoyo mutuo, las comunidades sostenibles se esfuerzan por crear un ambiente armonioso donde los individuos prosperen en equilibrio con la naturaleza, abriendo el camino hacia un futuro más brillante para las generaciones venideras.

    Si tu situación no es la ideal para mudarte a vivir con una comunidad de personas, eso no te impide la habilidad e intención de cultivar una comunidad unida y solidaria en tu edificio. Es fundamental establecer relaciones con los vecinos y vecinas, aprovechando áreas comunes para reuniones informales y actividades sociales que fortalezcan los lazos entre residentes. La comunicación efectiva es clave: crear canales de comunicación digitales facilita compartir información y coordinar eventos comunitarios, instalación de placas solares en el tejado, acuerdos compartidos como conexiones a internet o mini huertos donde haya una implicación general.

    Y todo esto siempre respetando la privacidad de los demás, promoviendo a su vez un sentido de pertenencia. Además, promover la sostenibilidad en el edificio y resolver conflictos de manera constructiva contribuyen a un ambiente armonioso y positivo.

    Y tú, ¿convives o convivirías más estrechamente con una comunidad de personas afines a tu filosofía y acercamiento a la naturaleza? ¿Tienes buena relación con los vecinos y vecinas de tu edificio?

  • Calendario de adviento zero waste

    Calendario de adviento zero waste

    Calendario de adviento zero waste

    La tradición del calendario de adviento tiene sus orígenes en la cultura alemana, marcando el inicio de la cuenta regresiva hacia la Navidad con pequeñas sorpresas que nos acompañan día tras día. Visualiza ventanitas numeradas del 1 al 24, abriéndose una cada día, llenando el aire de emoción y anticipación. Para nosotras, este ritual no solo representa una cuenta atrás, sino también una oda a la calidez del hogar, la importancia de la familia y la magia de la amistad durante la temporada navideña.

    En un mundo donde los calendarios de adviento han evolucionado de mil maneras, no podemos evitar sentirnos un poco desencantadas por aquellos envueltos en plástico o diseñados para usar y tirar. Así que decidimos darle un giro más amigable con el planeta y crear nuestro propio calendario, sencillo pero llamativo, y convertirlo en algo que todos podamos disfrutar juntas y en familia.

    Queremos que la construcción de nuestro calendario sea un proyecto colaborativo, donde la elección de materiales es clave, optando por la amabilidad de la tela, la calidez de la madera y la simplicidad del cartón, evitando los envoltorios de un solo uso y reutilizando tesoros que ya tenemos en casa. Más que un simple calendario, queremos que sea una pieza que podamos utilizar año tras año, eliminando la necesidad de crear uno nuevo cada temporada.

    En la primera fase, te compartimos nuestras 20 propuestas de materiales, y no olvides personalizar cada contenedor con números para indicar los días del mes:

    1. Tela reutilizada: usa trozos de tela reutilizada para confeccionar pequeñas bolsas o bolsillos numerados para cada día del calendario.
    2. Botes de vidrio: llena pequeños botes de vidrio con sorpresas o comestibles deliciosos, y ciérralos con tapas de tela o papel reutilizable.
    3. Cartón reciclado: corta cartón reciclado en forma de cajitas o bolsillos. Puedes decorarlos con pintura ecológica o materiales reutilizados.
    4. Bolsas de papel reciclado: utiliza bolsas de papel reciclado y decóralas con motivos navideños.
    5. Rollos de papel higiénico: convierte rollos de papel higiénico en pequeñas cajas enrolladas. Decóralos con pinturas no tóxicas.
    6. Bolsas de tela: cose pequeñas bolsas de tela reutilizadas, utilizando retales o prendas que ya no uses. Puedes colgarlas con una cuerda.
    7. Cajas de huevos: recicla cajas de huevos cortándolas individualmente y usando cada hueco como un compartimento para regalos pequeños.
    8. Pañuelos o bufandas: usa pañuelos o bufandas que ya no necesites para envolver y atar sorpresas. Pueden ser reutilizados después.
    9. Envases de papel kraft: utiliza envases de papel kraft reciclado para crear pequeñas bolsitas o cajas para tus regalos.
    10. Cartulina reciclada: corta cartulina reciclada en formas divertidas y úsala como base para cada día del calendario. Puedes colgarlas o colocarlas en una bandeja.
    11. Tubos de cartón: corta tubos de cartón de papel higiénico o de cocina en secciones más pequeñas y decóralos para hacer cilindros contenedores.
    12. Papel de periódico reciclado: utiliza páginas de periódico reciclado para envolver cada regalo o crear bolsas pequeñas.
    13. Tetra pak reciclado: limpia y corta envases de Tetra Pak para crear pequeñas cajas o sobres para tus sorpresas.
    14. Madera recuperada: usa trozos de madera recuperada para crear una estructura tipo caja con compartimentos para cada día.
    15. Cuerda y pinzas de ropa: crea un calendario estilo guirnalda colgando bolsas o sobres de tela con sorpresas utilizando cuerda y pinzas de ropa.
    16. Papel de embalaje reciclado: utiliza papel de embalaje reciclado para crear bolsas o envoltorios para tus regalos.
    17. Cajas de cartón de alimentos: recicla cajas de cartón de alimentos para construir un calendario de tipo casillero con compartimentos.
    18. Tapetes o manteles reutilizados: corta tapetes o manteles viejos para hacer bolsas o envoltorios duraderos.
    19. Fibras naturales: utiliza fibras naturales como yute o algodón para crear bolsas o contenedores reutilizables.
    20. Arcilla seca al aire: moldea pequeñas cajas con arcilla seca al aire y decóralas con motivos navideños.

    La segunda fase es tan emocionante como la construcción: decidir qué poner en cada pequeño contenedor. Desde manualidades festivas hasta recetas zero waste, estas son nuestras 15 ideas para vivir esta cuenta atrás con más intención:

    1. Vales para experiencias familiares: crea vales canjeables por experiencias familiares, como una noche de juegos o una película.
    2. Curso online: regala un código de descuento o una inscripción gratuita para un curso en línea.
    3. Sesión de meditación guiada: incluye un enlace a una breve sesión de meditación para relajarse durante la temporada.
    4. Notas de gratitud: escribe notas diarias de agradecimiento hacia diferentes aspectos de la vida.
    5. Cupones de tiempo de calidad: crea cupones canjeables por tiempo de calidad juntos, como un día de juegos de mesa.
    6. Tarjetas de recetas sostenibles: incluye tarjetas con recetas sostenibles y con ingredientes locales.
    7. Voluntariado en comunidad: organiza una actividad de voluntariado en la comunidad.
    8. Donación a una causa: reserva un día para realizar una donación a una organización benéfica en nombre de la familia.
    9. Jabón a granel: regala una pastilla de jabón o champú sólido a granel con un soporte reutilizable.
    10. Envases reutilizables para tu día a día: sorprende con un envase reutilizable que pueda usarse cotidianamente, como una botella de agua de acero inoxidable o nuestras maravillosas BOLSETAS.
    11. Paseo en la naturaleza: planifica una excursión al aire libre para explorar la naturaleza.
    12. Noche de juegos en familia: designa un día para disfrutar de juegos de mesa o actividades divertidas sin generar residuos.
    13. Receta zero waste: comparte una receta para preparar una deliciosa comida vegetal utilizando ingredientes a granel y sin envases.
    14. Día de manualidades: incluye materiales reciclados y sostenibles para realizar manualidades en familia, enfocadas también en preparar decoraciones navideñas.
    15. Marcadores plantables: ofrece marcadores de papel plantables que pueden convertirse en plantas después de su uso.

    Dicho esto… ¿Te unes a nuestra versión más consciente y cariñosa de la Navidad? ¡Esperamos que sí! Que cada día sea un recordatorio de la magia que podemos crear cuando celebramos de manera sostenible y amorosa 🙂

  • Nuestro proyecto Rebag ha sido seleccionado

    Nuestro proyecto Rebag ha sido seleccionado

    ¡Nuestro proyecto Rebag ha sido seleccionado!

    Proyecto Rebag bolsas reutilizables Barcelona

    Después de mucho, muchísimo trabajo, más de un día de frustración y de más de 10 presentaciones previas en años anteriores, llega a nuestra carpeta de entrada un mensaje con un texto soñado…

    Enhorabuena, ¡sois una de las entidades beneficiarias de la subvención para el desarrollo de proyectos en el marco del Pla d’Acció per a l’Emergència Climàtica 2030!

    Y no solo eso. Ya hace algunos días que nos habían notificado con una resolución de la DIBA, también positiva, para ejecutar la prueba piloto en un Ayuntamiento del área metropolitana.

    Por fin. El proyecto Rebag (en el que participa BOLSETA junto con GoZeroWaste) va a poder disfrutar de un empujón para que pueda ir convirtiéndose en una realidad palpable y pragmática.

    Proyecto Rebag bolsas reutilizables Barcelona

    Rebag mercado Barcelona

    Nuestra sociedad necesita opciones para la reutilización que permitan la reducción de residuos, ser más eficiente en el uso de los recursos y siempre de forma local y social. Y en el ámbito de las bolsas, todo esto es lo que nos va a ofrecer el sistema REBAG de bolsas retornables y sociales, que contará con las bolsas de BOLSETA y sus tres pilares esenciales: solidario, sostenible y de proximidad.

    Estate bien atenta porque en septiembre vamos a iniciar las pruebas piloto con más de 80 comercios y necesitamos de todos los agentes involucrados (comercios y clientela) para ir perfilando los cambios de la nueva realidad de la reutilización.

  • Libros recomendados para generar conciencia colectiva

    Libros recomendados para generar conciencia colectiva

    Libros recomendados para generar conciencia colectiva


    Foto de Bady Abbas

    No hay mejor manera de pasar una buena tarde de otoño (casi invierno) que acurrucarse con un buen libro entre manos. Y más si lo que estás leyendo te inspira a vivir una vida más sana, compasiva, ecológica y consciente.

    Con eso en mente, te hemos preparado una lista de lecturas muy recomendadas para ser un poquito mejor que ayer y sobre todo actuar de una manera más sostenible con el resto de humanos, animales y nuestro planeta.

    Entonces solo queda que cojas una manta, un té bien calentito, ponte cómodx y ¡feliz lectura!

    ¡Ah! Y si además estás preparando tu lista de obsequios de Navidad, estas sugerencias te van a ir como anillo al dedo.

    Vivir sin Plástico, de Patricia Reina y Fernando Gómez
    Patricia Reina Toresano y Fernando Gómez Soria

    Uno de los súper libros de cabecera que no pueden faltar en ningún hogar cuyos dueños quieran un planeta y sociedad mejores para su vida y la de los futuros humanos.

    Patri y Fer son las personas que hay detrás del proyecto/blog Vivir Sin Plástico, donde documentan desde el 2015 cómo vivir sin producir deshechos plásticos. En su libro podrás encontrar desde la historia del plástico hasta datos, reflexiones, consejos y experiencias propias dotadas de mucha sabiduría.

    Y ahora yo qué hago: cómo evitar la culpa climática y pasar a la acción, de Andreu Escrivà

    Y ahora yo qué hago.
    Cómo evitar la culpa climática y pasar a la acción

    Andeu Escrivà

    El nuevo ensayo del ambientólogo Andreu Escrivà, divulgador especializado en cambio climático, aparte de explicarnos las claras evidencias de que éste es más que real (como todas sus consecuencias para el ser humano y el planeta), plantea el tema de la ecoansiedad. Porque, ¿quién no se ha sentido impotente ante la gran magnitud del desafío que estamos viviendo?

    Un libro dividido en 3 partes donde encontrarás herramientas para activarte e impulsar el cambio en los otros, algunas de las raíces de la insostenibilidad y las semillas a plantar para un futuro digno.

    Libro Cocina Saludable en Familia, Gloria Carrión
    Gloria Carrión (La Gloria Vegana)

    En este segundo libro, Gloria Carrión, conocidísima en Instagram como @lagloriavegana, nos presenta sus recetas saludables para toda la familia: desayunos, comidas, cenas, snacks saludables para el día a día…, pero también para ocasiones súper especiales, así como trucos para elaborar menús equilibrados y organizarnos en la cocina de manera semanal a través del método del batch cooking.

    Libro de Cambia el mundo, 10 pasos hacia una vida sostenible, de María Negro
    María Negro

    María Negro, consultora, formadora y experta en sostenibilidad, nos enseña en este ameno libro, y muy bien documentado, cuáles son los gestos a incorporar a nuestra vida cotidiana para ser cada día más respetuosos con el planeta.

    Con esta guía aprenderemos los pasos hacia una vida sostenible, que nos incitarán a reflexionar y a cuestionarlos los hábitos que exige nuestra forma de vivir. Porque es importante ser imperfecto pero seguir haciendo algo por nuestro entorno.

  • Salir a comprar sin plástico de usar y tirar

    Salir a comprar sin plástico de usar y tirar

    Salir a comprar sin plástico de usar y tirar

    Esta entrada forma parte de la colaboración con otros 20 blogs dentro del marco de la campaña de Julio Sin Plástico. Sigue todas las novedades y actualizaciones en Instagram a través de los hashtags #JulioSinPlástico #PasaDelPlástico⁠.

    Compra a granel bolsas reutilizables BOLSETA

    A primera vista, salir a comprar y no traer nuevos plásticos de un solo uso a casa puede parecer una auténtica odisea.

    Bolsas de plástico, embalajes, etiquetas, plastificados… la cuestión es que es muy necesario dejar de consumirlos debido al enorme desgaste y contaminación ambiental que estamos generando y, que en mayor parte, puede ser evitada si ponemos nuestro granito de arena.

    Basada en nuestra experiencia, aquí te dejamos una serie de sencillos consejos para evitar, en medida de lo posible, los plásticos de un solo uso al salir a comprar. Todo lo que necesitarás será un poquito de planificación previa y listos.

    Compra sin plástico BOLSETA

    Prepárate de antemano

    Esta es la clave de todo. Con solo unos minutos de previsión y preparación antes de salir, tu próxima parada en el mercado puede ser simple y sin plásticos desechables.

    Coge tu cesto o canasto, tu carrito con ruedas, tus bosses reutilitzables, tu bolsa del pan, tus tarros de vidrio, tus manoplas mil usos, tus tuppers (de plástico o cristal) y tu taza/termo para líquidos. En el caso de que no dispongas de algunos de estos objetos, aprovecha lo que ya tengas en casa (como bolsas de plástico, botes vacíos de conservas o tu bolsa de algodón de hace años) porque en eso consiste la idea, en reutilizar y seguir dando vida a lo que ya está producido y ha costado un esfuerzo energético.

    Y para esas compras inesperadas de última hora, busca la practicidad y siempre lleva alguno de estos elementos reutilizables en el bolso o mochila, en el coche o en tu lugar de trabajo. Con el tiempo este pequeño rito se convertirá en algo tan natural que apenas te requerirá esfuerzo.

    Compra a granel bolsas reutilizables BOLSETA

    Compra a granel

    Acudiendo a estas preciosas tiendas donde puedes servirte el producto directamente de sus contenedores o cestas (ya sea fruta, verdura, granos, semillas, especias…), estás practicando también un consumo responsable. Muchas de ellas, por no decir prácticamente en todas, tus , botes de vidrio y tuppers son más que bienvenidos.

    ¿Qué ganas visitándolas? Reduces embalajes superfluos, no pagas packaging ni etiquetas, apuestas por alimentos de proximidad, ves la calidad del producto sin plásticos de por medio y compras solo aquello que necesitas. Fantástico, ¿verdad?

    En cuanto a los tarros o botes de vidrio con un peso más notorio, pregúntale al tendero antes de llenarlos para obtener la tara (puedes escribirla bajo el tarro con un rotulador permanente). La mayoría de las tiendas ya lo tienen en cuenta pero si aparece alguna confusión, se amable y explica lo que necesitas.

    Por cierto, ¡no puedes perderte el listado de tiendas a granel en toda España que Patri y Fer de Vivir sin Plástico han creado! También te será de mucha utilidad Go zero, una APP realizada en Barcelona con un completísimo y extenso directorio de tiendas a granel también a nivel español, además de diferentes retos para ir avanzando en tu camino sostenible.

    Compra de cercanía y en pequeños locales

    Es bastante revelador cuánto difieren los supermercados principales a la hora de ofrecer artículos sin empaquetar en comparación a los de barrio, promoviendo paralelamente la sostenibilidad y el consumo responsable.

    Estos pequeños comercios suelen ofrecer más productos locales y de proximidad, por lo que es un gran punto a favor. Es más, sus propietarios suelen ser más flexibles y están dispuestos a hacer las cosas de manera ligeramente diferente a las cadenas más grandes. Así que el kit que has preparado anteriormente sin duda también tendrá muy buena acogida.

    Elige envases reciclables

    Si hay algún producto que necesites adquirir y no puedes evitar el envasado, intenta escoger materiales reciclables o que que puedas darles una segunda (y tercera y cuarta) vida, como el papel, el aluminio o el vidrio.

    Si has de comprar sí o sí productos envueltos en plástico, intenta elegir la cantidad más grande para que valga la pena el embalaje.

    Compra sin plástico BOLSETA

    Comprende tus necesidades

    Observa tu basura. Trata de comprender cuánto plástico de un solo uso estás utilizando y cómo podrías evitarlo en tu próxima compra. Una vez seas plenamente consciente de ello, actúa en consecuencia para ir reduciendo tu huella día a día, semana a semana. Esto te ayudará a continuar de forma firme y segura.

    No tengas miedo de preguntar

    Los tenderos o empleados no leen tu mente por lo que será de gran ayuda que expreses qué es lo que necesitas y por qué lo haces.

    Pregunta si tienen ese mismo producto sin plástico, de dónde procede, si podrías traer tus envases de recambio para que los puedan rellenar en tu próxima compra… Las personas no son verdaderamente conscientes del poder que tienen.

    Quizás temas estar “rompiendo alguna norma” o parecer que “haces algo inusual” pero es tan fácil como explicar que estás tratando de reducir el desperdicio del plástico de un solo uso y, aunque no te lo parezca, muchos se van a mostrar receptivos y curiosos ante esta iniciativa. Quién sabe, a lo mejor empiezan a cuestionarse el asunto, hablan con el jefe o se replantean la forma de ofrecer sus productos.

    ———

    Y después de todo esto, que no es poco, ten en cuenta que lo más importante es no ser demasiado duro contigo mismo/a. Es vital comprender el problema y decidir cómo podemos actuar según nuestras circunstancias.

    Tus pequeños logros diarios son grandes pasos que llevan a un consumo más responsable y sensato. Elige una cosa de la lista, domínala y pasa a la siguiente para no sentirte abrumado/a. Porque los actos imperfectos son más realistas que una perfección no ejecutada. Entre todos, podremos lograrlo 🙂

    Y ahora te toca a ti: ¿cuál es tu método al salir a comprar? ¿Hay tiendas locales y a granel cerca de ti? ¿Tienen buena acogida tus reutilizables?

  • Bolsas de plástico, algodón y papel. Pros y contras

    Bolsas de plástico, algodón y papel. Pros y contras

    Bolsas de plástico, algodón y papel. Pros y contras

    Esta entrada forma parte de la colaboración con otros 20 blogs dentro del marco de la campaña de Julio Sin Plástico. Sigue todas las novedades y actualizaciones en Instagram a través de los hashtags #JulioSinPlástico #PasaDelPlástico⁠.
    Foto de Sandra Morante

    Tal y como hablamos en nuestro anterior post, el impacto de una bolsa de plástico va mucho más allá de lo que podemos llegar a imaginar.

    Y es a partir de aquí donde nos pueden surgir algunas dudas a la hora de escoger el material ideal de uno de los elementos más usados a la hora de ir a la compra. ¿Son las bolsas de papel más sostenibles que las de plástico? ¿Qué hay de las de algodón?

    Un informe publicado a principios de este año por el Ministerio de Medio Ambiente y Alimentación de Dinamarca decía que las bolsas de plástico son “mejores” para el medio ambiente que las bolsas de papel o incluso las de algodón orgánico (estas últimas catalogadas como las peores en cuanto a huella ambiental ya que necesitan mucha más tierra y agua para cultivarse).

    Otro estudio encargado por el Informe de Estudio de la Agencia de Medio Ambiente del Gobierno del Reino Unido en 2011 y un informe escocés de 2005, entre otros, también llegaban a la misma conclusión: las bolsas de HDPE (polietileno de alta densidad, las llamadas bolsas de plástico para supermercados) tienen una baja huella de carbono. Pero ¿qué significa eso?

    Significa que la fabricación de bolsas de plástico requiere menos recursos que las bolsas de papel o las bolsas de algodón. También son, con mucho, las menos costosas. Además, cuando se reutilizan, su huella de carbono se reduce aún más. Entonces, ¿todo lo leído acerca del impacto de las bolsas de plástico es menos grave y por ende, las deberíamos usar más?

    No tan rápido. En primer lugar, estos estudios llamados «evaluaciones del ciclo de vida» (Life Cycle Assessment) han de cogerse con pinzas. La investigación danesa analiza diferentes tipos de bolsas de compras a través de todos sus ciclos: desde la extracción de la materia prima necesaria para hacer la bolsa hasta la forma en que se usan y luego se desechan. Luego determina cuánto de «amigable es con el medio ambiente» cada bolsa en varias categorías de impacto, como el cambio climático, la toxicidad y el uso del agua.

    A primera vista las bolsas de plástico pueden parecer la solución más benigna. Sin embargo, para que los niveles promedio de huella de carbono sean realmente inferiores después de la producción, necesitamos ver cuántas veces se pueden reutilizar las bolsas. Y aquí es cuando las cosas se complican porque realmente depende de cuántas veces las personas decidan usarlas nuevamente y de cuánto cuidadosamente se las arreglen para deshacerse de ellas una vez que su vida útil haya terminado.

    Otra de las cosas importantes que que se echa en falta en este informe es el terrible impacto de las bolsas de plástico en los océanos y en la vida marina siendo casi seguramente las peores, ya que no se descomponen en una escala de tiempo significativa para la vida humana o animal.

    Entonces, aunque las bolsas de plástico tienen una huella de carbono más baja hasta que se producen, eso cambia rápidamente cuando tenemos en cuenta su reutilización y eliminación.

    Bolsas de algodón: ¿cuánto de sostenibles son?

    Una de las grandes ventajas de las bolsas de algodón es que pueden ser utilizadas infinidad de veces ya que si cuidamos bien de ellas, son un elemento resistente que nos durará en el tiempo, ayudando a la reducción de las bolsas de un solo uso.

    Eso sí, para poder cancelar el impacto inicial de carbono de este tipo de bolsas en comparación las de plástico, deberíamos utilizarlas una media de entre 130 y 140 veces. Esto es porque el cultivo de algodón supone un gasto mayor de agua (tanto si es orgánico como si no) que las de plástico.

    Por otra parte, la infraestructura existente para reciclar este tipo de material textil es escasa por lo que lo hace un producto difícil de de degradar.

    Así que lo mejor es que si ya tienes una de ellas y quieres aumentar su durabilidad y vida útil, lávalas de tanto en tanto con un jabón suave a 30°C para evitar dañar la tela y evitar que se deshilache.

    ¿Qué hay acerca de las bolsas de papel?

    Hacer una bolsa de papel requiere más energía y agua que hacer una bolsa de plástico, por lo que para otras consideraciones ambientales además de la basura, los productos de papel pueden ser peores que los de plástico.

    Para absorber su huella ambiental, deben ser reutilizadas al menos 4 veces. Esto no solo incluye las emisiones de carbono, sino también el consumo de agua necesario para la fabricación y el uso de fertilizantes para el crecimiento de la materia prima. En el caso del papel, una bolsa necesita 4 veces más agua que una bolsa de plástico y el transporte de la materia prima, desde el bosque hasta el consumidor, tiene también costosas implicaciones ambientales en forma de emisiones.

    Aunque no es tan resistente como el plástico o el algodón, el lado “positivo” es que es fácilmente compostable, por lo que se puede agregar a casi cualquier contenedor de compostaje convirtiéndose en fertilizante útil. El papel también se recicla ampliamente, lo que definitivamente es un punto a favor.

    Bolseta, bolsa reutilizable, sostenible y de proximidad

    ¿Qué es más sostenible entonces: bolsas de plástico, algodón o papel?

    La respuesta es… depende de la fuente de fabricación y por cuanto tiempo se van a utilizar. En general, las opciones reutilizables son mucho mejores ya que una vez usadas durante un período de tiempo concreto, neutralizan su impacto sobre el medio ambiente.

    La durabilidad también es un elemento esencial a tener en cuenta: ¿qué tan resistente es la bolsa que se escoge? ¿Cuántas veces se puede usar sin romperse o rasgarse?

    El consejo más simple ante esta elección complicada sería quedarse con la reutilización de las bolsas que ya tienes tantas veces como sea posible. El día que necesites una bolsa, ten en cuenta todo lo mencionado anteriormente y busca siempre la durabilidad reutilizable.

    Lo dicho, cuanto más reutilices una bolsa, menor será su impacto ambiental.

  • Impacto ambiental de una bolsa de plástico

    Impacto ambiental de una bolsa de plástico

    Impacto ambiental de una bolsa de plástico

    Esta entrada forma parte de la colaboración con otros 20 blogs dentro del marco de la campaña de Julio Sin Plástico. Sigue todas las novedades y actualizaciones en Instagram a través de los hashtags #JulioSinPlástico #PasaDelPlástico⁠.

    Según The World Counts, en el momento de escribir estas líneas, 2,5 billones de bolsas de plástico han sido producidas desde el inicio del 2020, 59 millones durante esta semana y casi 5 millones en el día de hoy a primera hora de la mañana. Y sin menospreciar la escalofriante cifra de 160.000 de bolsas que se están utilizando cada segundo.

    Durante gran parte de la historia, los humanos han utilizado elementos de la naturaleza para construir las cosas que hemos necesitado pero la invención del plástico, hace apenas 100 años, ha cambiado la vida global del planeta. Hoy hablaremos de un desechable en concreto, las bolsas de plástico.

    Éstas son uno de los artículos más comunes y ampliamente disponibles. Nos parecen imprescindibles porque son convenientes de usar, baratas, livianas y a primera vista parece que se pueden “desechar” fácilmente. Sin embargo, todos sabemos de alguna manera u otra que las bolsas de plástico tienen un negativo impacto en nuestro medio ambiente.

    ¿Qué implica fabricar una bolsa de plástico tradicional?

    En su forma más simple, las bolsas de plástico están hechas de petróleo aunque lo preocupante es la gran cantidad de este material que se utiliza en el proceso de producción.

    Cuando éste se quema o se fabrica, se crean gases de efecto invernadero, lo que hace que la Tierra absorba más energía del sol y aumente la temperatura general. La parte aterradora es que incluso un pequeño cambio en la temperatura, de 1 a 2 grados centígrados, puede tener un gran impacto global.

    ¿Qué ocurre después cuando nos deshacemos de ellas?

    Cuando las bolsas de plástico terminan desechadas o en vertederos (alrededor de un 99%), no se descomponen, y solo el 1% se recicla. Esto significa que simplemente flotan o se quedan estancadas durante cientos de años en nuestros océanos, ríos y bosques y afectan negativamente el ecosistema natural de la zona. Los científicos indican que tardan alrededor de unos 450 años en degradarse pero eso es solo una estimación ya que no disponemos de suficiente información histórica para poder confirmarlo.

    Las bolsas de plástico en los océanos

    Uno de los biomas terrestres que se ha visto cada vez más afectado por los desechos plásticos es el océano. Casi 13 millones de toneladas de plástico se lanzan al océano cada año. Algunos plásticos liberan sustancias químicas en el agua que pueden provocar graves problemas de salud, pero el problema más frecuente es el consumo de plástico por parte de los animales.

    Los peces, las tortugas y las aves oceánicas son los grupos más grandes afectados por los desechos plásticos. Casi 100 millones de animales marinos mueren cada año directamente por el consumo de residuos plásticos a causa de la ingesta de plástico que sus cuerpos no pueden digerir, provocándoles la muerte [1].

    La gran mancha de basura del Pacífico

    Las corrientes a veces conducen a grandes movimientos circulares a los que llegan grandes cantidades de desechos en una misma área del océano. Un ejemplo de esto es la gran mancha de basura del Pacífico, que se encuentra en la parte norte del Océano Pacífico y se estima que contiene entre 1,15 millones y 2,4 millones de toneladas de plástico [2].

    Las bolsas de plástico en la tierra

    En tierra, las bolsas de plástico son consumidas por los animales, al igual que en el océano. Se comen los envoltorios de alimentos, desechos y bolsas de plástico que les provocan problemas digestivos que pueden llevar a la muerte. Además, muchos quedan atrapados con bolsas alrededor de la cabeza con la gran probabilidad de que se asfixien o no se desarrollen correctamente.

    Incluso las plantas no están protegidas del daño causado por las bolsas. Cuando los plásticos se descomponen en el suelo, liberan productos químicos nocivos, como el bisfenol A (BPA), que pueden dañar los microorganismos naturales de los que las plantas dependen para sobrevivir [3]. También pueden quedar atrapadas o enredadas en ellas, evitando que obtengan la luz o los nutrientes que necesitan y poniendo en peligro los ciclos que equilibran estos ecosistemas.

    Parece todo perdido… ¿Qué podemos hacer entonces?

    Podemos actuar en nuestro día a día con pequeños gestos que alivien la carga a la que estamos sometiendo al planeta. Te enumeramos los que consideramos más importantes:

    • Infórmate acerca de cómo las bolsas de plástico (y todo lo considerado desechable) afectan al mundo. Durante este Julio Sin Plástico vamos a proporcionar, conjuntamente con otros blogs, mucha información para que actúes en consecuencia. Comparte todo este conocimiento con tu familia, amigos, vecinos y compañeros de trabajo para que sean conscientes del gran alcance de sus hábitos cotidianos y los puedan revisar si es necesario.
    • Utiliza bolsas de compra reutilizables. Obviamente un paso importante y muy sencillo es utilizar bolsas de compras reutilizables en lugar de bolsas de un solo uso. Hay de diferentes tamaños, materiales y actualmente las puedes encontrar en muchas tiendas, aunque no todas te permitan reducir de la misma manera la huella ambiental y social ya que vienen de países lejanos sin conocer en qué condiciones laborales se han producido.
    • Si ya tienes bolsas de plástico en casa, reutilízalas. Las bolsas de plástico pueden ser difíciles de reciclar y para mitigar lo máximo posible los efectos negativos, es aconsejable reusarlas. Si has de tirarlas, hazlo debidamente en el contenedor correspondiente enrollándolas en el tamaño de una pelota y atándolas; de esta manera evitaremos que salgan volando por doquier debido a su forma de “paracaídas” y liviano peso.
    • Cuenta las bolsas de plástico que traes a casa en una semana. Contar el número de bolsas puede estimularnos a tomar medidas ya que cuantificamos y vemos el problema físicamente.
    • Di NO. Muy importante: rechaza las bolsas de plástico cuando vayas a comprar y usa las reutilizables o incluso las que ya tengas anteriormente.

     

    Dejar de lado las bolsas de plástico, y otros plásticos de un solo uso, consiste tanto de cambiar los hábitos personales como de un cambio sistémico más amplio. Los Gobiernos han ido adoptando medidas para reducir el usos de estos plásticos y la industria va tomando nota. No podemos esperar a actuar y cualquier cambio por pequeño que sea puede marcar la diferencia si todos contribuimos al objetivo común.

    Coméntanos más abajo qué opinas y cuáles son tus impresiones sobre las bolsas de plástico, y si lo encuentras interesante, lo dicho, ¡compártelo!

    ———-

    Fuentes

    [1] https://www.marineinsight.com/environment/how-is-plastic-ruining-the-ocean/
    [2] https://www.theoceancleanup.com/great-pacific-garbage-patch/
    [3] https://sites.google.com/a/ames.k12.ia.us/plastic/why-ban-plastic-bags

  • Campaña y reto de Julio Sin Plástico

    Campaña y reto de Julio Sin Plástico

    Campaña y reto de Julio Sin Plástico

    Música del vídeo: «Good for Nothing Safety» de Twin Musicom

    Hoy es un día muy pero que muy especial para nosotras y, sobre todo para el Planeta. Hoy miércoles 1 de julio, arrancamos la campaña Julio Sin Plástico conjuntamente con otros blogs concienciados con el uso y abuso de los plásticos desechables.

    El plástico es un invento increíble que ha ayudado a avanzar a la sociedad actual en centenares de aspectos. Pero lo más increíble es que casi cada pieza de plástico creada a día de hoy todavía existe físicamente. Desde la década de los 50 hemos producido, nada más y nada menos, unas 8,3 mil millones de toneladas de plástico, y entre 8 y 12 millones de toneladas van a parar directamente al mar cada año. Y atención, solo el 19,9% se recicla. Así que los números hablan y tenemos un grave problema que no hacemos más que arrastrar y arrastrar sin hacernos del todo responsables como consumidores.

    Todavía estamos conviviendo con la presencia del Corona Virus, y es patente que ha aumentado notablemente el uso de productos desechables por temor a posibles contagios. Ante esto, hay que insistir que multitud de académicos, doctores y científicos de más de 18 países han firmado una declaración afirmando que es completamente seguro utilizar productos reutilizables. La pandemia no puede ser una excusa para seguir agravando todavía más la crisis del plástico que ahoga al planeta.

    “El plástico no desaparece, solo cambia de sitio”. Este va a ser el lema que vamos a abanderar a lo largo de todo el mes en el que participaremos y que entre todos logremos llegar a más personas para que realicen actos individuales y disfruten de un julio libre de plásticos desechables.

    Entre todxs los colaboradores te vamos a ir dando ideas, consejos y aportando información muy interesante con la que te animarás a dejar de lado decenas de productos de plástico totalmente prescindible y dar el paso a los reutilizables.

    ¿Te unes al reto? Sigue todos los acontecimiento a través de los hashtags #JulioSinPlástico y #PasaDelPlástico en Instagram para ser un poquito más sabio/a y consciente durante este mes y poder aplicar todo lo aprendido al resto del año y por ende, a tu vida. Estaremos encantadas de ver cómo te sumas a este reto con tus fotos y vídeos “pasando del plástico”.

    ¡Ah! Y del 23 al 26 de julio apunta en tu agenda que se celebrará el Festival Boicot ZW donde habrán talleres, charlas y cine fórums para seguir insistiendo en la necesidad del consumo responsable.

    Y por último pero no menos importante, ¿quieres conocer a todas las personas con las que colaboramos y que están detrás de esta campaña de Julio Sin Plástico?

    Patricia Reina y Fernando Gómez (Vivir sin Plástico)
    Marta Barberà (2nd Funniest Thing)
    Carla Llamas (La Maleta de Carla)
    Yurena González (Ecoblog Nonoa)
    Fran Amenábar (Lo que más puedo)
    Camila Silva (No me da lo mismo)
    Ale Kopaitic y Agustín Orozco (Vaya Consumismo)
    Fran Lucero (Vida Sustentable Chile)
    Yve Ramírez (La Ecocosmopolita · Usar y Reusar)
    Juliana Maruri (Boicot al Plástico)
    Carmela Serantes (The Goood Shop)
    Irene Gijón (Recolectora)
    Noemí Rodríguez (Viviendo Consciente)
    Adriana Ramírez (La Costurilla)
    Ignacio Fernández de la Puente (Canarias Libre de Plásticos)
    Marion de La Porte (Sin Plástico)
    Ximena (PioPio)
    Marta Rosique (Plantea en Verde)
    María Negro (Consume con Coco)

  • Libro recomendado: Residuo Cero de Yve Ramirez

    Libro recomendado: Residuo Cero de Yve Ramirez

    Libro recomendado: Residuo Cero de Yve Ramirez

    Residuo Cero Yve Ramírez

    Fundadora de La Ecocosmopolita, uno de los blogs de referencia del movimiento Zero Waste en España y Latinoamérica, Yve Ramirez es un vivo ejemplo de ciudadana defensora del consumo respetuoso, responsable y reflexivo.

    Hoy te queremos presentar su libro, Residuo Cero, una pequeña Biblia para comprar con inteligencia y adquirir nuevos hábitos a partir de sencillas medidas que nos iniciarán en el camino del usar y reusar. Nos invita a replantear los recursos en nuestra economía doméstica con un consumo más racional, haciendo hincapié en la cultura del usar y tirar para poder reducir tu propio impacto ambiental.

    Lo que nos ha llamado la atención es que es un libro enfocado desde la vida real, sin pretensiones y muy ameno. Es una guía cercana con datos, consejos y pautas para iniciarnos en este camino a nuestro ritmo para hallar e identificar las incomodidades con las que vivimos y poder así minimizar nuestra huella ambiental en la mejor medida posible.

    Porque como dice Yve, «Pequeños cambios sostenidos en el tiempo y compartidos por millones de personas, son grandes cambios«.

    ¿Quieres conocer un poquito más a la autora? Aquí van 4 preguntas más personales:

    Una canción para bailar
    La vida es un carnaval, de Celia Cruz.

    Tu alimento preferido
    Soy muy golosa para escoger solo uno pero llévame un libanés y seré feliz.

    Un lugar donde relajarte
    Siempre el mar. Si puedo escoger, en un pueblo llamado Choroni, en Venezuela.

    Una organización con la que colaboras
    Cruz Roja, sin duda con la que he participado más tiempo.

    ———

    Gracias infinitas a Yve. A ti te animamos que adquieras esta pequeña Biblia sostenible para empezar a restar residuos desde un lugar muy importante, tu propio hogar.

    Y no te olvides echar un vistazo a su precioso proyecto de tienda online, Usar y Reusar, donde además de encontrar el libro también hallarás un sinfín de productos sostenibles.

CA