Etiqueta: verano

  • Crea tu propio reto personal para agosto

    Crea tu propio reto personal para agosto

    Crea tu propio reto personal para agosto

    Llega agosto y BOLSETA se va de vacaciones. Eso sí, esto no nos exime de seguir comprometidos con nuestras responsabilidades con el planeta. Nos necesita, siempre, en cualquier época y hora del año.

    Durante este 2021 te hemos ido dando ideas de propuestas para ponerlas en práctica mes a mes y así mirar de conseguir los retos mensuales que hemos planteado desde BOLSETA. En febrero te invitamos ser más eficiente con el agua que te llega a casa, en marzo a reducir el desperdicio alimentario, en abril te dimos consejos para reducir el gasto energético en tu hogar, en mayo un listado de ideas solidarias, en junio lanzamos la pregunta de si era posible viajar en avión de forma sostenible, en julio les dijimos adiós a las bolsas de un solo uso y en agosto te pasamos el relevo con algunos deberes. Queremos que te definas un objetivo propio para que lo apliques en tus días vacacionales y con él ayudes a nuestro planeta, y por ende a ti misma ¿Qué te parece? No tiene que ser algo extraordinario; lo importante aquí es la constancia y hacerte al hábito para que una vez pasados los 31 días, te hayas empapado conscientemente y lo puedas seguir realizando de manera natural, sin esfuerzos innecesarios. Tú decides el tema. Nosotras aguardaremos bien curiosas por saber cuál ha sido el escogido.

    Bien es cierto que a la hora de introducir una nueva costumbre en nuestra vida (de cualquier índole y tipología), podemos toparnos con 3 barreras que nos impedirían llevarla a cabo: la pereza, el «yo no puedo» i el «no tengo tiempo». ¿Te resultan familiares? Estos obstáculos universales pasan por la mente de todas las personas. Son paralizantes, nos impiden pasar a la acción y se convierten a la larga en tareas imposibles de conseguir. Se pueden dar por una infinitud de motivos, dependiendo siempre de la situación personal/emocional en la que nos encontremos pero, si sabemos trabajarlas desde un punto de vista consciente, poco a poco veremos resultados reales. Un pasito hacia delante es infinitamente mejor que ninguno.

    A continuación, te damos algunos consejillos para que logres todas esas pequeñas tareas que te propongas y que seguro que en un futuro, puedan llevarte a hacer algo más grande:

    • No hagas tus metas demasiado complicadas o difíciles de alcanzar. Todos queremos llegar a la cima, pero podríamos subestimar enormemente la cantidad de trabajo y tiempo que se necesita para llegar allí arriba. Divide ese gran objetivo en objetivos más pequeños que te ayuden a sentirte más motivada para seguir escalando, sin prisa pero sin pausa.
    • No esperes que sea perfecto. Empezar es importante y más vale millones de acciones imperfectas que cero perfectas.
    • No escuches a tu vocecilla interior crítica que se centra solo en todos tus defectos y deficiencias, en lugar de en las virtudes y atributos positivos existentes que podrían ayudarte a seguir adelante. Concéntrate en esa vocecilla interior que sabe de tus fortalezas.
    • Evita las comparaciones. Todos funcionamos a un ritmo propio ya que nuestras circunstancias y entorno nos definen en gran medida. Sé perseverante y enamórate de tu proceso personal. Es único y ha de estar libre de exigencias y miradas ajenas.
    • Celebra las pequeñas victorias. El orgullo que sentimos al alcanzar nuestras metas puede ayudar a reforzar un diálogo interno más positivo. Experimentamos una mayor autoeficacia con cada logro, lo que puede ayudarnos a encontrar el éxito a largo plazo.
    • Rodéate de gente que te apoye. Prosperamos cuando nos conectamos con personas importantes de una manera positiva y saludable. Así que permite que sean parte de tu experiencia para encontrar la tranquilidad y el aliento cuando necesitemos un momento de reflexión o recuperación.

     

    Con todo lo aprendido, este sábado 1 de agosto desconectamos para seguir diligentes en nuestro propósito de dejar este mundo un poquito mejor de cómo estaba ayer. Te deseamos un propósito muy exitoso y nos encantará que lo compartas con nosotras. Si tú también vas a disfrutar de vacaciones en estas fechas, que seas muy muy muy feliz 🙂

  • Adiós a las bolsas de un solo uso (edición verano)

    Adiós a las bolsas de un solo uso (edición verano)

    Adiós a las bolsas de un solo uso (edición verano)

    El año pasado, por estas fechas, estábamos preparando nuestra campaña colaborativa con otros 20 blogs dentro del marco de la campaña de Julio Sin Plástico. Desde BOLSETA, te hablamos del impacto ambiental de una bolsa de plástico, de las diferentes tipologías de bolsas que hay en el mercado (y cuál sería la mejor opción) y consejos para salir a comprar sin plástico de usar y tirar.

    Por aquel entonces, y con la situación de pandemia, nos dio la impresión que dábamos un paso hacia atrás en lo ya ganado con el incremento de los desechables, debido a las exigencias en las medidas de seguridad. Y aún insistiendo en que multitud de académicos, doctores y científicos de más de 18 países firmaron una declaración afirmando que es completamente seguro utilizar productos reutilizables, ha sido complicado ver un cambio de hábitos o una recuperación de la confianza.

    A día de hoy, el plástico sigue sin desaparecer; solo lo seguimos consumiendo sin sentido y cambiándolo de sitio. Producimos cientos de millones de toneladas de plástico cada año, la mayoría de los cuales no se pueden reciclar. Según la Comisión Europea, más del 80% de la basura marina son plásticos y los productos cubiertos por esta nueva ley constituyen el 70% de todos los desechos de basura marina, y tan solo el 9% del total se recicla. Así que ya te puedes imaginar el regalo que le estamos haciendo a la tierra, cada día.

    La buena noticia es que los productos de plástico de un solo uso estarán prohibidos a partir del 3 de julio de 2021 en la Unión Europea. Esta prohibición se aplicará a bastoncillos de algodón, cubiertos, platos, pajitas, agitadores y palitos para globos. También se aplicará a vasos, envases de alimentos y bebidas de poliestireno expandido y a todos los productos de plástico oxodegradable.

    En cuanto a las bolsas de plástico, cada país/región/comunidad está ajustando sus normativas a las nuevas regulaciones para realizar su «transición ecológica» pero todavía no están del todo prohibidas: el 1 de enero de 2021 las bolsas de plástico más comunes (las gruesas, de más de 50 micras de espesor) desaparecieron de los supermercados y las únicas que se pueden comercializar a día de hoy son las bolsas compostables (entiéndase como «aquellas que puedan degradarse biológicamente en plantas de compostaje o en compostadores domésticos») ligeras y muy ligeras, siendo solo estas últimas gratuitas. Sabemos que, aunque esta solución no es la más ideal, es un pasito más en la dirección adecuada. Y eso nos anima a seguir y a estar a pie de cañón.

     

    En este 2021, y con el verano recién estrenado, seguimos recordando que es en esta época donde nos relajamos con las normas y, que quizás, bajemos la guardia en cuanto a los buenos hábitos adquiridos. Así que antes de irnos de vacaciones, queremos dejarte un par de ideas para que en esos días en los que estés fuera de casa, puedas sacarle el partido a nuestras BOLSETAS, BIG BAG o Manoplas en sus otras facetas, más allá de albergar frutas, verduras, hortalizas, hojas verdes o frutos secos. Porque no solo de frutas, verduras y frutos secos viven nuestras bolsas reutilizables, así imaginamos nuestro verano:

     

    Reduce las bolsas de un solo uso en la playa, ciudad o montaña

    – Utiliza BOLSETA para meter tus bártulos como toalla, gafas para bucear, chancletas, pareo o bañador. Y si pesan un poquito más, BIG BAG, aparte de ser la bolsa de carga del verano, va a ser tu solución. Además, gracias a sus agujeritos, si se te cuela algún grano de arena, lo podrás sacudir rápidamente.

    – También son ideales para la organización de prendas como camisetas o pantalones dentro de la maleta o mochila, ayudándote a distinguirlas y localizarlas más fácilmente.

    – En estancias de hoteles puedes distribuir tu ropa interior en 2 BOLSETAS y colgarlas en ambos lado de una percha.

    – Por si no lo sabías, son ideales para hacer la colada de prendas pequeñas.

    – Tus juegos de mesa también tienen cabida para transportarlos de un lado a otro, del hotel a la playa o del camping al monte.

    – ¿Que te apetece un picnic improvisado? Coge todo lo que os apetezca picar y mételo en tus BOLSETAS.

    – A tu paso por la naturaleza, rocas o arena, son un buen recurso a tener en el bolsillo para recoger esos pequeños objetos contaminadores que estropean y causan daño a la naturaleza.

    – Sumado al último punto, si vas a nadar y ves plástico flotando, puedes atarte una BOLSETA al bañador e ir recogiendo esos trocitos perdidos para tirarlos fuera.

    – Si has de poner gasolina o tocar el volante de un transporte compartido, como bicing o patinetes eléctrico, tus manyoples te van a ir ni que pintadas.

    Y finalmente, cuando llegues a casa, deja todo como nuevo con un lavado a fondo en la lavadora 🙂

    Bolsas reutilizables en eventos grupales o de empresa

    Antes de las vacaciones, las empresas también aprovechan para realizar talleres más distendidos o workshops específicos con sus empleados. por supuesto, que BOLSETA tiene su lugar dentro de este sector:

    – ¿Por qué no evitar el packaging innecesario y utilizas nuestras bolsas reutilizables para que sean utilizadas más allá de tu evento? Olvídate de bolsas y papel para envolver tus cuadernos y libros. Piensa en 2.0.

    – Si tienes un obsequio que quieras regalar a tus empleados y , qué tamaño de bolsas necesitas, qué uso quieres darle. Vamos a buscar la forma de llevar a cabo esta sinergia de fuerzas.

     

    Cómo usar BOLSETA en nuestros alojamientos de vacaciones

    Ahora que los hoteles, restaurantes y campings ya están inmersos en la campaña de verano y para la cual deseamos muchísimo éxito, si gestionas uno, nos gustaría que valorases la sustitución de las bolsas de un solo uso por una BOLSETA con triple impacto, ambiental, social y de proximidad.

    Si vas como usuaria, no dejes de proponerle a la persona que lo gestiona nuestra opción para que entre todos eliminemos el mayor número posible de bolsas de un solo uso y, sobre todo, con inserción social.

    ¿Cómo puede ser útil BOLSETA en este campo?

    – Para picnic proporcionadas por el hotel, hostal o camping.

    – Bolsas genéricas de lavandería.

    – Para llevar los albornoces y las zapatillas.

    – Bolsas para tener en el supermercado del camping.

    – Saquitos para jabones de pastilla.

     


    Querida persona que nos lee, ¿ya tienes listas tus BOLSETAS para sacarlas de vacaciones? ¿Tienes algún uso particular que quieras compartir con nosotras?

  • ¿Es posible viajar en avión de forma sostenible?

    ¿Es posible viajar en avión de forma sostenible?

    ¿Es posible viajar en avión de forma sostenible?

    Ahora que las restricciones parecen ser más laxas y los movimientos más permisivos, vamos a hablar del propósito de este mes: viajar en avión.

    En 2019, el término “eco-ansiedad” empezó a cobrar importancia entre los viajeros y viajeras de todo el mundo. Como dirían en sueco, Flygskam, o la «vergüenza de volar«. Greta Thunberg se coló en nuestra conciencia y ayudó a generar movimiento… aunque la industria de la aviación no movió ficha alguna.

    Todo lo que hacemos en nuestro día a día, desde los alimentos que consumimos, productos que compramos hasta la forma en que viajamos, producen gases de efecto invernadero, provocando un impacto sobre el planeta.

    Si ponemos números al asunto, alrededor del 2,5% de las emisiones globales de CO2 provienen de la aviación. Junto con otros gases y estelas de vapor de agua producidas por los aviones, esta industria es responsable de alrededor del 5% del calentamiento global.

    Según The Guardian, ¿sabías que los norteamericanos volaron 50 veces más kilómetros que los africanos en 2018, 10 veces más que los de la región de Asia y el Pacífico y 7,5 veces más que los latinoamericanos? ¿Y que los europeos y los ciudadanos de Oriente Medio volaron 25 veces más que los africanos y 5 veces más que los asiáticos? Y aunque te suene sorprendente, tan solo el 1% de la población causa la mitad de las emisiones de la aviación mundial (en estos mapas podrás visualizar con más detalle las emisiones de CO2 de vuelos nacionales e internacionales por cápita según cada país).

    Volar consume mucha, pero muchísima energía y, a día de hoy, el sector depende totalmente de los combustibles fósiles. Los subsidios de los impuestos sobre este tipo de combustible otorgan a la industria aérea una ventaja muy injusta sobre otros medios de transporte y la falta de claridad de estas cifras hacen que consumidores y consumidoras no vean el coste ambiental real que provocan sus desplazamientos por aire. Y en un futuro, en 2050, una cuarta parte de todas las emisiones podrían provenir solo de este sector.

    La compensación de carbono de la que tanto se habla, es una forma de mitigar o neutralizar las emisiones producidas por una actividad, en este caso el volar, mediante la compra de participaciones para financiar proyectos que eliminan o reducen las emisiones de la atmósfera. Algunos ejemplos serían la inversión en energías renovables, eficiencia energética, generación de empleo y mejora de salud de la población donde se lleven a cabo estos proyectos o programas de reforestación.

    ¿Sabes que un vuelo de Barcelona a Londres supone 303kg de CO2, de Barcelona a San Francisco 2.546kg, o de Barcelona a Bali 3.332kg?

    Algo importante a tener en cuenta es que estas compensaciones no evitan que las emisiones se dejen de producir, o que nuestra “licencia para seguir contaminando” sea intocable. El carbono que se queda en la atmósfera permanecerá allí durante décadas, cientos, a veces miles de años; no podemos cancelarlo sin más con la compensación. Por eso, es importante recordar que se debe hacer todo lo posible para reducir antes de compensar. Y para ello, necesitas conocer primero las toneladas de CO2 que se producen cada vez que vuelas en función del lugar y las escalas, y cómo decidirás actuar en función de esta información.

    Si ponemos el punto de mira en las aerolíneas, desafortunadamente todavía no se dispone de la tecnología adecuada para descarbonizar los viajes aéreos, desafío clave de este sector. Parece ser que tanto fabricantes de aviones y como aeropuertos están tomando medidas importantes para garantizar y ofrecer opciones más ecológicas a los viajeros y viajeras preocupados por el medio ambiente. Por otro lado, la industria también está impulsando la investigación y el desarrollo de aeronaves eléctricas propulsadas tanto por combustibles como por baterías eléctricas. Y en esta diversificación de alternativas, también se está indagando en el uso combustibles sostenibles producidos a partir de plantas, algas, aceite de cocina e incluso desechos municipales. Es posible que haya soluciones innovadoras en el horizonte, pero todavía nos quedan algo lejos.

    Entonces, ¿cómo podríamos desplazarnos de manera más sostenible?

    Aquí te dejamos con algunos humildes consejos en el caso de que finalmente decidas viajar por aire, ya sea por causa personal, de fuerza mayor o por falta de alternativas:

    Elige vuelos directos y viaja ligero

    Sí, los más directos posibles. Cuando escoges hacer un vuelo con escala, la distancia es mayor y por ende, un consecuente aumento de emisión de carbono. Además, viajar con poco equipaje reduce la resistencia del avión y un consumo de menor combustible.

    Escoge una aerolínea más sostenible

    Existen aerolíneas que ya empiezan a utilizar biocombustibles en su totalidad (o combinados en parte con combustibles fósiles) para determinadas rutas, como por ejemplo KLM en su vuelo de Ámsterdam-Los Ángeles. Echa un vistazo a cuáles son las menos contaminantes y apuesta por aquellas que tengan una flota eficiente y vuelen con pocos asientos vacíos. Asimismo, infórmate de los programas de compensación de CO2 que ofrecen al comprar un billete con ellos.

    Tu asiento dentro del avión importa

    Es evidente que un asiento en clase ejecutiva ocupa mucho más espacio que una silla de clase económica y, por lo tanto, es relativamente más contaminante.

    Reduce tus desechos durante el viaje

    La cantidad de desechos generados en los aviones (alimentos no consumidos, utensilios de un solo uso como vasos de plástico, cubiertos, plástico de mantas cubiertas de plástico…) juegan un papel importante en el impacto del sector. Trae a bordo tus propios envases como botellas, tazas plegables, cubiertos, bosses reutilitzables o fiambreras.

    Dicho esto, si tienes la oportunidad de evitar moverte en avión…

    Viaja en tren o en autobús

    Ahorrarás hasta un 90% en emisiones de CO2 y entrarás en modo slow travel desde el mismo momento en que pongas un pie en esos transportes. Convenientes, cómodos y sin desplazamientos al aeropuerto ni tiempos de espera.

    Carpool

    ¿Por qué no compartir el viaje en coche con otras personas que se dirigen al mismo destino? Todos ahorraréis y saldréis ganando, medio ambiente incluido.

    Está claro que la tecnología ha de evolucionar tanto como la legislación de los países. Se ha de incentivar a la industria de la aviación a ser sostenible y hemos de exigirles una acción climática vital ya que tienen gran parte de la responsabilidad. Nuestro voto en la elección de gobiernos con políticos que se tomen en serio la reducción de emisiones y que tengan planes climáticos significativos respaldados por la ciencia ha de ser nuestra prioridad número uno.


     

    Y tú, querida persona lectora, ¿has repensado tu manera de viajar en avión? ¿Va a haber un antes y un después en tus prácticas viajeras? ¿Serán más conscientes y responsables?

CA