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  • Staycations, o vacaciones cerca de casa

    Staycations, o vacaciones cerca de casa

    Staycations, o vacaciones cerca de casa

    […] toda la desgracia de los hombres procede de una sola cosa, que es no saber permanecer en reposo en una habitación.
    Blaise Pascal, Pensamientos, 136

    Alain de Botton en su libro El Arte de Viajar, nos cuenta que en el hogar, nuestras expectativas están más asentadas: estamos seguras de haber descubierto cuanto hay de interesante en el barrio, sobre todo por el hecho de llevar viviendo mucho tiempo en él, cosa que hace inconcebible que pueda quedar algo nuevo por descubrir en un lugar en el que residimos desde hace años. Estamos acostumbradas y, por ende, ciegas.

    Con todo esto en mente y la vista puesta e instalada ya en los meses de verano, es probable que muchas de vosotras tengáis en mente planes que quizás incluyan destinos lejanos. Aunque las vacaciones suelen asociarse con el exotismo de lo foráneo, queremos presentaros una alternativa más cercana, y que aunque farde de nombre inglés, seguro que lo habéis practicado más de una vez: las «staycations» sostenibles.

    ¿Qué es un Staycation?

    El término no tiene complicación alguna: es básicamente un período de descanso en el que permaneces en tu área local, explorando tu ciudad o sus alrededores. La idea general es la de reducir el impacto ambiental evitando los viajes en avión y los largos trayectos en coche, lo que se traduce en menos contaminación y un planeta más saludable.

    Beneficios de unas vacaciones cercanas

    • Amigables con el medio ambiente: las staycations reducen significativamente tus emisiones de carbono, apoyan a los negocios locales y participan en actividades cercanas también disminuye tu huella ecológica, beneficiando tanto al planeta como a tu comunidad.
    • Descubre tesoros ocultos: desde cafés encantadores hasta monumentos históricos que has pasado por alto o que has ido postergando por falta de tiempo. Ser turista en tu propia ciudad, o en las vecinas, te permite redescubrir y apreciar la historia de tu entorno más local.
    • Planificación sin estrés: permanecer en la zona y alrededores ayuda a evitar el estrés de planificar grandes viajes, que sabemos que no es poco. Sin vuelos que reservar ni maletas que hacer, puedes disfrutar de tu tiempo libre de manera espontánea, lo que hace que las staycations sean ideales para todos los públicos, incluidas familias, parejas o aventureras solitarias.

    Cómo planear tus vacaciones sin recorrer muchas millas

    • Investiga atracciones locales: consulta blogs locales, sitios turísticos o la oficina de turismo de tu ciudad para encontrar atracciones que a lo mejor se te han pasado por alto. Busca eventos de temporada o exposiciones especiales que enriquezcan tu experiencia.
    • Encuentra alojamientos más sostenibles: si decides quedarte a dormir fuera de casa, busca alojamientos que sean amigables con el medio ambiente. Muchos ofrecen opciones sostenibles como lodges con energía solar u hoteles con políticas verdes.
    • Usa transportes más lentos: considera caminar, andar en bicicleta o usar el transporte público. Como hablamos en otras ocasiones, estas opciones no solo son mejores para la naturaleza, sino que también añaden aventura y valor a la escapada, que empieza desde que sales de casa hasta que vuelves, incluyendo el trayecto.

    Más ideas para tu Staycation

    Y si prefieres no moverte de tu hogar, abraza este tiempo libre para recargarte haciendo todo aquello que más resuene contigo, por tal de recuperarte, nutrirte y no drenar tus energías.

    • Desconéctate: apaga las notificaciones del móvil y concéntrate en ti y en tus seres queridos.
    • Disfruta de la naturaleza: pasa tiempo al aire libre en una playa, lago o parque cercano.
    • Practica deportes: haz deportes que no has podido practicar, como senderismo, ciclismo o yoga.
    • Acampa: si el clima lo permite, acampa en un lugar cercano.
    • Entretenimiento: asiste a un espectáculo de teatro, música o comedia.
    • Relájate en casa: crea un ambiente relajado con música, velas y aceites esenciales.
    • Aprende algo nuevo: aprovecha para aprender sobre temas que siempre te han interesado.
    • Come fuera: olvídate de cocinar y asiste a aquel restaurante que tenías en mente desde hace tiempo.

    Conclusión: con los múltiples beneficios del turismo local, ya no hay razón para sentirte incómodo cuando te pregunten por tus planes de vacaciones. Nosotras lo tenemos claro: optar por una staycation es una elección ecológica y económica de la que puedes estar muy orgullosa.

    Porque cada vez más personas descubren las ventajas de disfrutar de unas vacaciones sin el impacto ambiental de los viajes largos y estamos más que seguras de que esas escapadas en un radio menor del que te espera, pueden llegar a convertirse en tu próxima aventura coherente.

  • ¿Es posible evitar el sobreturismo al viajar?

    ¿Es posible evitar el sobreturismo al viajar?

    ¿Es posible evitar el sobreturismo al viajar?

    En un mundo cada vez más globalizado, el turismo se ha convertido en una de las industrias más importantes y de rápido crecimiento. Sin embargo, este crecimiento exponencial monstruoso ha llevado a una serie de desafíos y problemas, siendo el sobreturismo uno de los más urgentes y preocupantes.

    ¿Pero qué es el sobreturismo?

    Digamos que es la situación en la que un destino turístico se ve abrumado por una afluencia masiva de visitantes, lo que resulta en una serie de impactos negativos tanto para el entorno natural como para las comunidades locales.

    Este fenómeno no solo tiene consecuencias ambientales, como la degradación de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad, sino también implica una presión excesiva sobre los recursos naturales y las infraestructuras locales, así como una alteración significativa de las tradiciones y la cultura autóctona. Además, el aumento desmedido del turismo puede generar tensiones sociales y económicas, con un incremento de los precios, la gentrificación y la pérdida de empleos locales.

    Ahora que las vacaciones están a la vuelta de la esquina, es fundamental replantear nuestra forma de viajar y buscar alternativas más sostenibles que nos permitan disfrutar de las maravillas del mundo de manera responsable y consciente. Esta nueva mirada implica tomar decisiones informadas que minimicen los impactos negativos y maximicen los beneficios tanto para el entorno como para las comunidades locales. Se trata de un enfoque holístico que tiene en cuenta aspectos ambientales, culturales, sociales y económicos.

    Aquí te proponemos una serie de consejos prácticos y acciones que puedes adoptar y evitar contribuir al problema del sobreturismo.

    1. Explora destinos únicos. En lugar de ir a los lugares más populares, descubre destinos menos conocidos y sorprendentes. No sabes la de experiencias más auténticas, cultura local y parajes poco concurridos que te esperan.
    2. Viaja en temporada baja. Evita las multitudes y elige viajar en temporada baja. Además de ahorrar dinero, contribuirás a aliviar la carga en los destinos y a reducir el impacto negativo del turismo masivo.
    3. Respeta la cultura local. Antes de viajar, sumérgete en las costumbres, tradiciones y normas culturales del lugar. Aprende algunas frases básicas en su idioma y muestra respeto por las prácticas y creencias locales.
    4. Elige alojamientos lo más sostenibles posibles. Busca opciones de hospedaje comprometidas con prácticas ecológicas. Los hoteles ecológicos, el intercambio de casas o las casas rurales son fantásticas alternativas. También puedes considerar alojarte en casas de lugareños para vivir una experiencia más auténtica y conectarte con la comunidad.
    5. Utiliza el transporte público y camina. Opta por el transporte local como autobuses o trenes cuando sea posible. Así reducirás la emisión de carbono y ayudarás a descongestionar el tráfico. Y por supuesto, no olvides caminar o andar en bicicleta para descubrir lugares encantadores y estar en sintonía con el entorno.
    6. Reduce tu huella ecológica. Mientras viajas, trata de usar menos recursos naturales: ahorra agua, apaga las luces y el aire acondicionado cuando no los necesites, y evita el desperdicio de alimentos. Pequeñas acciones pueden marcar la diferencia.
    7. Apoya a la economía local. Compra productos y servicios locales, como artesanías, alimentos y tours ofrecidos por empresas locales. De esta manera, estarás contribuyendo a fortalecer la economía de la comunidad y a una distribución más justa de los beneficios del turismo.
    8. Sé plenamente consciente de tu impacto. Antes de participar en actividades turísticas, considera su impacto en el medio ambiente y la comunidad local. Evita actividades que perjudiquen a los animales, dañen los ecosistemas o exploten la cultura local.

    Al adoptar enfoques más responsable y conscientes al viajar, podremos disfrutar de experiencias más auténticas, conectarnos con las comunidades locales y dejar un impacto positivo en los destinos que visitamos. No se trata solo de explorar el mundo, sino de hacerlo de una manera que sea respetuosa, equitativa y sostenible. Ambas partes son las que han de beneficiarse de esta experiencia.

    Porque recordemos siempre: cada una de nosotras tiene la capacidad de ser una agente de cambio.

  • Cuarto de baño con menos plástico + neceser vacacional

    Cuarto de baño con menos plástico + neceser vacacional

    Cuarto de baño más sostenible (y con menos plástico) + neceser vacacional

    El baño puede llegar a ser otro de los rincones de nuestro hogar más difíciles de reorganizar si te apetece encaminarte hacia un estilo de vida con menos residuos. La cuestión es que, la gran mayoría de los productos que necesitamos, vienen más comúnmente en envases de plástico, que a menudo no se pueden reciclar o reutilizar.

    Algunas áreas son relativamente fáciles de simplificar, mientras que otras son algo más farragosas. La forma más inteligente de abordar esto es una de dos: reducir lo que se compra y usar solo lo que necesita o adquirir productos a granel o libres de empaquetados. Es posible que tengas de realizar una búsqueda previa para saber dónde conseguirlos por primera vez. En tus futuras compras, ya irás más ágil, con soltura y sabiduría.

    Ten en cuenta algo importante: si al empezar te sientes algo desanimada por lo desalentador que pueda parecer el desafío a la hora de reducir tu impacto y disminuir tu desperdicio, queremos que sepas que cada cambio que hacemos se acumula con el tiempo, que cada cambio de hábito exitoso o cambio ecológico, marca la diferencia. Así que haz lo mejor que puedas siempre que puedas.

    Piensa que no necesitamos tanto como nos dicen y con pocas cositas tendremos un baño muy apañado con artículos funcionales y prácticos. Porque, ¿quién quiere verse desbordada con mil y una opciones cuando realmente sabemos que con 5 estamos más que servidas? Y además, de calidad, con poco residuo y veganas.

    Aquí te damos unos humildes consejos.

    Cuidado de la piel

    Es innegable el auge de las pastillas de jabón de todos los olores, colores e ingredientes. Busca aquellos que sean amables con tu piel, tanto la de tu rostro como la de tu cuerpo. De la misma forma aplica cuando escojas productos de cuidado como tónicos, limpiadores (el aceite de coco no tiene por qué funcionar a todo el mundo) o hidratantes. Muchos de ellos vienen en recipientes de vidrio y se pueden reciclar, si se diera el caso que no les otorgas una segunda vida.

    En cuanto a los discos desmaquillantes, reemplaza los de un solo uso por los reutilizables, y las esponjas de lufa natural son el sustituto perfecto de las esponjas comunes. Considera también los cepillos para el cuerpo; ambas opciones son excelentes para exfoliar y limpiar la piel.

    Y a la hora de escoger una crema solar, inclínate por protectores a base de ingredientes minerales (como óxido de zinc) que no contengan ni nanopartículas ni dióxido de titanio. De esta manera, tanto los corales como tu piel estarán protegidos. Y si además el envase no es de plástico, mejor que mejor.

    Cuidado del cabello

    Les pastillas de jabón diseñadas para uso del cabello son más y más frecuentes, y se adaptan según el tipo de pelo que tengas. Si te resulta incómodo este formato, puedes rellenar tus envases de champú líquido en tiendas a granel. Incluso hay algunas en que aceptan sus retornos.

    Higiene dental

    Hay bastantes opciones para el cuidado dental donde se incluyen cepillos de dientes de bambú (asegúrate de que está>hecho con bambú cultivado de manera sostenible y el mango es compostable), polvos dentales en tarros de cristal o pastillas individuales (escoge los que más se adecúen a tus características) e hilo dental biodegradable.

    Si utilizas raspador de lengua, hay muy buenas soluciones (baratas y duraderas) hechas de cobre.

    Maquillaje

    El maquillaje es uno de los mayores desafíos cuando quieres reducir envases. Por suerte, más empresas se pasan al lado vegano y utilizan envoltorios más reciclables (o compostables). Pero si realmente deseas que tu rutina diaria tenga poco desperdicio, puedes dejar de usarlo tan a menudo o reducir al mínimo lo que ya tengas: a medida que se vayan acabando, reemplázalos con alternativas sin tanto desperdicio plástico.

    Perfumes y colonias

    Cada vez marcas apuestan por estos productos 100 % veganos elaborados a base de ingredientes orgánicos y de origen ético. También, van apareciendo puntos donde estas aguas perfumadas se venden a granel.

    Desodorante

    No te vamos a engañar: los desodorantes naturales pueden ser impredecibles o escasos en cantidad, y encontrar uno que funcione quizás te lleve algún tiempo entre prueba y prueba. ¿Qué opciones tienes? Desodorante de alumbre, desodorantes a base de productos más naturales o por qué no, siempre puedes hacer el tuyo propio en casa.

    Higiene femenina

    Los productos de higiene femenina desechables producen una gran cantidad de residuos plásticos y tienen el potencial de ser dañinos para nuestro cuerpo. En el mercado crecen las alternativas a las ya conocidas compresas o tampones desechables, como copas, braguitas menstruales o compresas lavables, en el caso de que la primera no fuera lo más adecuado para ti.

    Depilación

    No hay mucho secreto: si te apetece depilarte, te depilas y si no, fantástico también. Para todas aquellas que opten por lo primero, las maquinillas eléctricas son duraderas (aunque algo dolorosas) y las cuchillas de acero inoxidable te permitirán solo cambiar las cuchillas (manteniendo el mango) cuando lo necesites.

    Papel higiénico

    Puedes adquirir rollos de papel higiénico sin el tubo interior, en formato individual i sin el empaquetado de plástico que engloba 6 o 12. Por otra parte, ¿has pensado en instalar un bidé o manguera para el inodoro, que es más higiénico, reduce el uso de papel y te ahorra dinero?

    Bastoncillos

    En los últimos años han aparecido alternativas reutilizables creadas con silicona, y su uso no solo se centra en el oído si no que su uso es extensible también para el maquillaje.

    ¿Neceser para viaje?

    ¿Qué escoger de todo lo sugerido arriba a la hora de hacer el neceser?

    Ni más ni menos que solo aquello que vayas a utilizar sí o sí. Ir cargada con decenas de productos por los «y si» hacen que nuestro equipaje sea menos ligero y liviano, y con la certeza que algunos de ellos quedarán arrinconados en el fondo y, tal y como llegaron allá, volverán a casa.

    Si transportas tus cosméticos en envases reutilizables y te los vuelves a llevar a casa, te aseguras de no dejar residuos (de los que sean) en el lugar que visites, por si se diera la casualidad que la gestión de éstos fuese nula o deficiente.

    Claro está, no te olvides de meter nuestras bosses reutilitzables porque sus usos van más allá de la fruta y la verdura, y van fenomenal para todo tipo de escapadas 😉

     


    Y tú, querida persona viajera, cuéntanos, ¿cómo te las apañas mientras estás recorriendo mundo o descansando en tus vacaciones?

  • Crea tu propio reto personal para agosto

    Crea tu propio reto personal para agosto

    Crea tu propio reto personal para agosto

    Llega agosto y BOLSETA se va de vacaciones. Eso sí, esto no nos exime de seguir comprometidos con nuestras responsabilidades con el planeta. Nos necesita, siempre, en cualquier época y hora del año.

    Durante este 2021 te hemos ido dando ideas de propuestas para ponerlas en práctica mes a mes y así mirar de conseguir los retos mensuales que hemos planteado desde BOLSETA. En febrero te invitamos ser más eficiente con el agua que te llega a casa, en marzo a reducir el desperdicio alimentario, en abril te dimos consejos para reducir el gasto energético en tu hogar, en mayo un listado de ideas solidarias, en junio lanzamos la pregunta de si era posible viajar en avión de forma sostenible, en julio les dijimos adiós a las bolsas de un solo uso y en agosto te pasamos el relevo con algunos deberes. Queremos que te definas un objetivo propio para que lo apliques en tus días vacacionales y con él ayudes a nuestro planeta, y por ende a ti misma ¿Qué te parece? No tiene que ser algo extraordinario; lo importante aquí es la constancia y hacerte al hábito para que una vez pasados los 31 días, te hayas empapado conscientemente y lo puedas seguir realizando de manera natural, sin esfuerzos innecesarios. Tú decides el tema. Nosotras aguardaremos bien curiosas por saber cuál ha sido el escogido.

    Bien es cierto que a la hora de introducir una nueva costumbre en nuestra vida (de cualquier índole y tipología), podemos toparnos con 3 barreras que nos impedirían llevarla a cabo: la pereza, el «yo no puedo» i el «no tengo tiempo». ¿Te resultan familiares? Estos obstáculos universales pasan por la mente de todas las personas. Son paralizantes, nos impiden pasar a la acción y se convierten a la larga en tareas imposibles de conseguir. Se pueden dar por una infinitud de motivos, dependiendo siempre de la situación personal/emocional en la que nos encontremos pero, si sabemos trabajarlas desde un punto de vista consciente, poco a poco veremos resultados reales. Un pasito hacia delante es infinitamente mejor que ninguno.

    A continuación, te damos algunos consejillos para que logres todas esas pequeñas tareas que te propongas y que seguro que en un futuro, puedan llevarte a hacer algo más grande:

    • No hagas tus metas demasiado complicadas o difíciles de alcanzar. Todos queremos llegar a la cima, pero podríamos subestimar enormemente la cantidad de trabajo y tiempo que se necesita para llegar allí arriba. Divide ese gran objetivo en objetivos más pequeños que te ayuden a sentirte más motivada para seguir escalando, sin prisa pero sin pausa.
    • No esperes que sea perfecto. Empezar es importante y más vale millones de acciones imperfectas que cero perfectas.
    • No escuches a tu vocecilla interior crítica que se centra solo en todos tus defectos y deficiencias, en lugar de en las virtudes y atributos positivos existentes que podrían ayudarte a seguir adelante. Concéntrate en esa vocecilla interior que sabe de tus fortalezas.
    • Evita las comparaciones. Todos funcionamos a un ritmo propio ya que nuestras circunstancias y entorno nos definen en gran medida. Sé perseverante y enamórate de tu proceso personal. Es único y ha de estar libre de exigencias y miradas ajenas.
    • Celebra las pequeñas victorias. El orgullo que sentimos al alcanzar nuestras metas puede ayudar a reforzar un diálogo interno más positivo. Experimentamos una mayor autoeficacia con cada logro, lo que puede ayudarnos a encontrar el éxito a largo plazo.
    • Rodéate de gente que te apoye. Prosperamos cuando nos conectamos con personas importantes de una manera positiva y saludable. Así que permite que sean parte de tu experiencia para encontrar la tranquilidad y el aliento cuando necesitemos un momento de reflexión o recuperación.

     

    Con todo lo aprendido, este sábado 1 de agosto desconectamos para seguir diligentes en nuestro propósito de dejar este mundo un poquito mejor de cómo estaba ayer. Te deseamos un propósito muy exitoso y nos encantará que lo compartas con nosotras. Si tú también vas a disfrutar de vacaciones en estas fechas, que seas muy muy muy feliz 🙂

  • ¿Es posible viajar en avión de forma sostenible?

    ¿Es posible viajar en avión de forma sostenible?

    ¿Es posible viajar en avión de forma sostenible?

    Ahora que las restricciones parecen ser más laxas y los movimientos más permisivos, vamos a hablar del propósito de este mes: viajar en avión.

    En 2019, el término “eco-ansiedad” empezó a cobrar importancia entre los viajeros y viajeras de todo el mundo. Como dirían en sueco, Flygskam, o la «vergüenza de volar«. Greta Thunberg se coló en nuestra conciencia y ayudó a generar movimiento… aunque la industria de la aviación no movió ficha alguna.

    Todo lo que hacemos en nuestro día a día, desde los alimentos que consumimos, productos que compramos hasta la forma en que viajamos, producen gases de efecto invernadero, provocando un impacto sobre el planeta.

    Si ponemos números al asunto, alrededor del 2,5% de las emisiones globales de CO2 provienen de la aviación. Junto con otros gases y estelas de vapor de agua producidas por los aviones, esta industria es responsable de alrededor del 5% del calentamiento global.

    Según The Guardian, ¿sabías que los norteamericanos volaron 50 veces más kilómetros que los africanos en 2018, 10 veces más que los de la región de Asia y el Pacífico y 7,5 veces más que los latinoamericanos? ¿Y que los europeos y los ciudadanos de Oriente Medio volaron 25 veces más que los africanos y 5 veces más que los asiáticos? Y aunque te suene sorprendente, tan solo el 1% de la población causa la mitad de las emisiones de la aviación mundial (en estos mapas podrás visualizar con más detalle las emisiones de CO2 de vuelos nacionales e internacionales por cápita según cada país).

    Volar consume mucha, pero muchísima energía y, a día de hoy, el sector depende totalmente de los combustibles fósiles. Los subsidios de los impuestos sobre este tipo de combustible otorgan a la industria aérea una ventaja muy injusta sobre otros medios de transporte y la falta de claridad de estas cifras hacen que consumidores y consumidoras no vean el coste ambiental real que provocan sus desplazamientos por aire. Y en un futuro, en 2050, una cuarta parte de todas las emisiones podrían provenir solo de este sector.

    La compensación de carbono de la que tanto se habla, es una forma de mitigar o neutralizar las emisiones producidas por una actividad, en este caso el volar, mediante la compra de participaciones para financiar proyectos que eliminan o reducen las emisiones de la atmósfera. Algunos ejemplos serían la inversión en energías renovables, eficiencia energética, generación de empleo y mejora de salud de la población donde se lleven a cabo estos proyectos o programas de reforestación.

    ¿Sabes que un vuelo de Barcelona a Londres supone 303kg de CO2, de Barcelona a San Francisco 2.546kg, o de Barcelona a Bali 3.332kg?

    Algo importante a tener en cuenta es que estas compensaciones no evitan que las emisiones se dejen de producir, o que nuestra “licencia para seguir contaminando” sea intocable. El carbono que se queda en la atmósfera permanecerá allí durante décadas, cientos, a veces miles de años; no podemos cancelarlo sin más con la compensación. Por eso, es importante recordar que se debe hacer todo lo posible para reducir antes de compensar. Y para ello, necesitas conocer primero las toneladas de CO2 que se producen cada vez que vuelas en función del lugar y las escalas, y cómo decidirás actuar en función de esta información.

    Si ponemos el punto de mira en las aerolíneas, desafortunadamente todavía no se dispone de la tecnología adecuada para descarbonizar los viajes aéreos, desafío clave de este sector. Parece ser que tanto fabricantes de aviones y como aeropuertos están tomando medidas importantes para garantizar y ofrecer opciones más ecológicas a los viajeros y viajeras preocupados por el medio ambiente. Por otro lado, la industria también está impulsando la investigación y el desarrollo de aeronaves eléctricas propulsadas tanto por combustibles como por baterías eléctricas. Y en esta diversificación de alternativas, también se está indagando en el uso combustibles sostenibles producidos a partir de plantas, algas, aceite de cocina e incluso desechos municipales. Es posible que haya soluciones innovadoras en el horizonte, pero todavía nos quedan algo lejos.

    Entonces, ¿cómo podríamos desplazarnos de manera más sostenible?

    Aquí te dejamos con algunos humildes consejos en el caso de que finalmente decidas viajar por aire, ya sea por causa personal, de fuerza mayor o por falta de alternativas:

    Elige vuelos directos y viaja ligero

    Sí, los más directos posibles. Cuando escoges hacer un vuelo con escala, la distancia es mayor y por ende, un consecuente aumento de emisión de carbono. Además, viajar con poco equipaje reduce la resistencia del avión y un consumo de menor combustible.

    Escoge una aerolínea más sostenible

    Existen aerolíneas que ya empiezan a utilizar biocombustibles en su totalidad (o combinados en parte con combustibles fósiles) para determinadas rutas, como por ejemplo KLM en su vuelo de Ámsterdam-Los Ángeles. Echa un vistazo a cuáles son las menos contaminantes y apuesta por aquellas que tengan una flota eficiente y vuelen con pocos asientos vacíos. Asimismo, infórmate de los programas de compensación de CO2 que ofrecen al comprar un billete con ellos.

    Tu asiento dentro del avión importa

    Es evidente que un asiento en clase ejecutiva ocupa mucho más espacio que una silla de clase económica y, por lo tanto, es relativamente más contaminante.

    Reduce tus desechos durante el viaje

    La cantidad de desechos generados en los aviones (alimentos no consumidos, utensilios de un solo uso como vasos de plástico, cubiertos, plástico de mantas cubiertas de plástico…) juegan un papel importante en el impacto del sector. Trae a bordo tus propios envases como botellas, tazas plegables, cubiertos, bosses reutilitzables o fiambreras.

    Dicho esto, si tienes la oportunidad de evitar moverte en avión…

    Viaja en tren o en autobús

    Ahorrarás hasta un 90% en emisiones de CO2 y entrarás en modo slow travel desde el mismo momento en que pongas un pie en esos transportes. Convenientes, cómodos y sin desplazamientos al aeropuerto ni tiempos de espera.

    Carpool

    ¿Por qué no compartir el viaje en coche con otras personas que se dirigen al mismo destino? Todos ahorraréis y saldréis ganando, medio ambiente incluido.

    Está claro que la tecnología ha de evolucionar tanto como la legislación de los países. Se ha de incentivar a la industria de la aviación a ser sostenible y hemos de exigirles una acción climática vital ya que tienen gran parte de la responsabilidad. Nuestro voto en la elección de gobiernos con políticos que se tomen en serio la reducción de emisiones y que tengan planes climáticos significativos respaldados por la ciencia ha de ser nuestra prioridad número uno.


     

    Y tú, querida persona lectora, ¿has repensado tu manera de viajar en avión? ¿Va a haber un antes y un después en tus prácticas viajeras? ¿Serán más conscientes y responsables?

CA