Etiqueta: soluciones

  • Números de cierre del 2024

    Números de cierre del 2024

    Números de cierre del 2024

    BOSETA resumen 2024

    Como toda empresa, a final de año realizamos nuestro cierre contable. En BOLSETA, desde el inicio, hemos compartido nuestros datos a modo de auditoría. Estos han sido los resultados del 2024:

    • Hemos puesto en circulación 12.855 nuevas bosses reutilitzables de BOLSETA, generando un impacto social significativo en los talleres de reinserción, con más de 19.000 € destinados a ellos.
    • Además de las tradicionales bolsas de rejilla, con más de 5.300 nuevas unidades, este año destacamos la producción de 6.130 bolsas reutilizables para pan, distribuidas a través de la Diputación de Barcelona, lo que permitirá reducir el uso de bolsas de papel y su impacto ambiental.
    • La nostra Big Bag ha tenido un crecimiento notable gracias a acciones institucionales del Ajuntament de La Garriga y el Districte de Gràcia, así como por su incorporación en el proyecto Rebag de bolsas retornables, sumando así a las ventas en tiendas y particulares.

     

    BOSETA resumen 2024

    Por otro lado, nuestra Tote Bag sigue rezagada en el mercado, a pesar de su triple impacto:

    • Sostenible: por la proximidad de los materiales y su confección.
    • Social: al ser fabricada en talleres que generan oportunidades laborales a colectivos en dificultades.
    • Económico local: al ser Bolseta una empresa de proximidad.

    El mercado sigue sin reflejar en el precio el coste ambiental y social de la producción globalizada. Esperamos que en 2025 más empresas y entidades valoren estos factores al tomar decisiones de compra.

    Desde 2017, hemos puesto en circulación 210.120 bolsas reutilizables. Si asumimos un uso mínimo de una vez por semana (aunque en realidad se utilizan mucho más), en 2024 evitamos el consumo de 10,9 millones de bolsas de un solo uso, alcanzando un total acumulado de 58,2 millones de bolsas no generadas.

    Para visualizar mejor este impacto, lo traducimos a superficies de campos de fútbol: en 2019, equivalía a 7 campos; al cierre de 2024, hemos evitado el desperdicio de plástico equivalente a 44 campos de fútbol.

     

    BOSETA resumen 2024

    Este año, integramos oficialmente nuestras dos subastas solidarias, realizadas en abril y noviembre, promoviendo un consumo más circular, sostenible y solidario. En abril, colaboramos con NASCO Feeding Minds, permitiendo a 70 niños y niñas en Ghana acceder a un trimestre de educación. En noviembre, el Casal dels Infants fue la entidad beneficiaria, apoyando el acompañamiento educativo de niños y adolescentes en riesgo de exclusión.

    Nuestros talleres y charlas han seguido activos, alcanzando ya a más de 500 personas, principalmente jóvenes estudiantes, a quienes buscamos sensibilizar sobre la emergencia climática y social. En 2024, participaron instituciones como Lestonnac, Liceo Francés, Frederic Mistral, Betània Patmos, AFA Sant Andreu y Roca Junyent.

     

    BOSETA resumen 2024

    En cuanto al proyecto Rebag de bolsas retornables, impulsado junto a GO ZERO WASTE, 2024 ha sido clave. Se han realizado dos pruebas piloto:

    • Una en Mercagavà, con la Diputación de Barcelona
    • Otra en el Eix Comercial de Sagrada Família, con la subvención pel Clima del Ajuntament de Barcelona.

    Más de 40 comercios se sumaron, permitiéndonos analizar la viabilidad del sistema, que se fortalecerá con la implementación del sistema de devolución y retorno de envases en España antes de noviembre de 2026.

     

    BOSETA resumen 2024

    Todo esto ha sido posible con esfuerzo, gestión y una convicción firme de seguir adelante. Somos un equipo reducido: Irene al mando y Sandra acompañando, pero estamos listas para multiplicarnos y hacer crecer este proyecto en 2025 con más pedidos, charlas y subastas.

    Nuestra misión sigue siendo clara: reducir el uso de bolsas desechables, pero de manera responsable, generando un impacto positivo en nuestro entorno.

    ¿Nos ayudas a llegar a más personas? Y cómo no, gracias por estar ahí 🙂

  • Hacia un sistema económico más amable: sostenible vs regenerativo

    Hacia un sistema económico más amable: sostenible vs regenerativo

    Hacia un sistema económico más amable: sostenible vs regenerativo

    Ante las crisis ambientales y sociales que enfrentamos, parece claro que la «sostenibilidad» se nos queda pequeña. El concepto que le hemos otorgado ya no alcanza el ritmo tan frenético con el que interactuamos con el planeta.

    Mientras la sostenibilidad busca reducir el daño y mantener el estado actual, existen sistemas con una intención más regenerativa que se enfocan en revitalizar y restaurar los ecosistemas que nos sustentan. Esta mirada mucho más integral nos ayuda a comprender la conexión entre nuestras acciones y el bienestar del planeta.

    La transición que debemos llevar hacia este tipo de economía representa un enorme cambio fundamental en nuestra forma de entender e interactuar con los sistemas económicos, superando el modelo lineal de «tomar-hacer-desechar» que predomina en la actualidad.

    Desgranemos el asunto para hacerlo ago más entendible.

    Cinco motivos por los que ha de prevalecer la regeneración sobre el crecimiento

    1. Agotamiento de Recursos Naturales: la búsqueda constante de crecimiento a menudo lleva a la sobreexplotación de los recursos naturales. Desde la deforestación hasta la extracción excesiva de minerales, el crecimiento desenfrenado pone en peligro la salud de nuestro planeta y agota los recursos que necesitamos para sobrevivir.
    2. Desigualdad Económica: el crecimiento económico no siempre se traduce en beneficios para todos. A menudo, los beneficios del crecimiento se concentran en manos de unos pocos, exacerbando la desigualdad económica. Un sistema sostenible busca no solo generar riqueza, sino también distribuirla de manera más equitativa.
    3. Impacto Ambiental: la expansión constante de la economía suele venir acompañada de un aumento en la contaminación y el deterioro del medio ambiente. Un enfoque en la sostenibilidad nos lleva a considerar cómo nuestras actividades afectan a la biodiversidad y a los ecosistemas, fomentando prácticas que minimicen el daño y promuevan la regeneración.
    4. Cambio Climático: el crecimiento impulsado por combustibles fósiles y prácticas insostenibles ha contribuido al cambio climático, una de las amenazas más graves que enfrenta la humanidad. Un sistema económico sostenible prioriza la reducción de emisiones y el uso de energías renovables, ayudando a mitigar los efectos del cambio climático.
    5. Salud y Bienestar: un enfoque en el crecimiento a menudo ignora el bienestar humano y la salud. Un sistema sostenible se centra en crear comunidades saludables, promoviendo el acceso a alimentos frescos, agua limpia y servicios de salud. Esto no solo mejora la calidad de vida, sino que también fortalece la resiliencia de las comunidades ante crisis futuras.

    Los beneficios de la regeneración

    Seamos honestas, el manido concepto de sostenibilidad ya no es suficiente. Mientras que esta apunta a reducir el impacto y mantener el equilibrio, la regeneración va un paso más allá, buscando crear sistemas que prosperen y se fortalezcan. En vez de solo “hacer menos daño”, se trata de “hacer más bien”, un cambio esencial para lograr sistemas más resilientes y duraderos.

    Estas son algunas de las prácticas benevolentes con las que pondremos en primer lugar la salud del planeta y de las personas, logrando:

    • Beneficios ambientales: restauración de ecosistemas, mejora de la salud del suelo, mayor biodiversidad y mejor gestión del agua.
    • Beneficios sociales: comunidades más fuertes, mejor salud y bienestar, acceso equitativo a los recursos y mayor cohesión social.
    • Beneficios económicos: economías más resistentes, innovación en tecnologías verdes, creación de empleos en sectores sostenibles y reducción de los costos asociados con la degradación ambiental.

    ¿Cómo implementar una economía regenerativa?

    Ahora que tenemos la problemática y los beneficios sobre la mesa, hablemos de los cambios necesarios para llegar hasta ahí, y que incluyen modificaciones en varios estratos sociales: desde las políticas y las empresas hasta el comportamiento individual:

    • Modelos económicos circulares: hemos de promover negocios que eliminen residuos y reutilicen materiales.
    • Agricultura regenerativa: dar soporte a la implementación de prácticas agrícolas que restauren la salud del suelo y la biodiversidad.
    • Energías renovables: realizar una transición amable hacia sistemas energéticos sostenibles que reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles.
    • Políticas inclusivas: ser proactivas en la creación de políticas que garanticen el acceso equitativo a los recursos y oportunidades para todos.
    • Educación y conciencia: hemos de fomentar una cultura de sostenibilidad y regeneración a través de la educación y el compromiso de la comunidad.

     


     

    Sabemos que el camino no será fácil, pero sí necesario para enfrentar los desafíos ambientales y sociales actuales

    Tenemos la oportunidad de construir un futuro más equitativo, resiliente y próspero. Debemos abandonar los sistemas que agotan los recursos y, en su lugar, adoptar prácticas que aporten vitalidad global, para crear una economía en armonía con los ciclos de la naturaleza, generando bienestar y fortaleciendo tanto a las comunidades como al planeta.

  • La resiliencia urbana ante el cambio climático

    La resiliencia urbana ante el cambio climático

    La resiliencia urbana ante el cambio climático

    Las ciudades de todo el mundo, especialmente aquellas con comunidades vulnerables, enfrentan grandes desafíos para asegurar el bienestar de sus habitantes a largo plazo. Estos desafíos están vinculados con los impactos del cambio climático, que a menudo se agravan por condiciones preexistentes de vulnerabilidad.

    Y hoy queremos traeros el concepto de resiliencia urbana, que es «la capacidad de una ciudad para seguir funcionando de manera que sus habitantes, especialmente los más pobres y vulnerables, puedan adaptarse y prosperar, sin importar los problemas o crisis que enfrenten, como desastres naturales o tensiones económicas».

    Si unimos este concepto al cambio climático, estamos a la búsqueda de la concepción de una ciudad que pueda adaptarse a los impactos del cambio climático y reducir el riesgo de desastres, mientras maneja el crecimiento urbano y la incertidumbre. No hay una solución única para lograr la resiliencia urbana. Se construye a lo largo del tiempo mediante una serie de acciones acumulativas, mejoradas con la experiencia pasada. Y para ello, las ciudades deben evolucionar y fortalecerse para enfrentar estos desafíos con:

    1. Sistemas robustos: infraestructuras y servicios esenciales soportan crisis y tensiones.
    2. Adaptación diaria: personas y organizaciones ajustan sus decisiones a estos desafíos.
    3. Apoyo institucional: las instituciones continúan respaldando a la población y las organizaciones para cumplir sus objetivos.

    El mundo actual, con sus ciudades densamente pobladas y altamente interconectadas, requiere nuevos modelos de gobernanza que puedan gestionar riesgos y adaptarse a desafíos en constante cambio. Los enfoques tradicionales, reactivos y fragmentados ya no son suficientes.

    Les crisis repentinas, como terremotos o huracanes, y los problemas crónicos, como el desempleo alto o sistemas de transporte ineficientes, rara vez ocurren de forma aislada; las ciudades suelen enfrentarse a una combinación de ambos.

    Para mejorar la resiliencia urbana, es crucial fortalecer los sistemas de la ciudad y entender mejor los riesgos que enfrenta. Esto no solo mejora la calidad de vida, sino que también ayuda a las ciudades a prosperar a pesar de los desafíos crecientes.

    Esto aborda tres grandes tendencias globales: cambio climático, urbanización i globalización. Las ciudades deben evaluar de manera integral sus capacidades y riesgos, incluyendo a los sectores más vulnerables. Sin embargo, la gestión urbana suele estar fragmentada, con diferentes equipos trabajando en temas aislados, lo que no es suficiente en un mundo tan interconectado.

    Las ciudades son sistemas complejos y en cambio constante. Planificar un futuro urbano resiliente requiere enfrentar los desafíos de manera integrada, inclusiva y con una visión a largo plazo. Proponer este tipo de soluciones más pragmáticas ayuda a prevenir y reducir el impacto de crisis y problemas en las personas, la economía, la infraestructura y el medio ambiente.

    Principales retos climáticos para las ciudades

    1. Inundaciones: el aumento del nivel del mar y las lluvias intensas ponen en riesgo infraestructuras y viviendas, especialmente en áreas costeras y con sistemas de drenaje inadecuados.
    2. Olas de calor: las altas temperaturas afectan la salud pública y aumentan el consumo energético, exacerbando la demanda de refrigeración y empeorando la calidad del aire.
    3. Escasez de agua: las sequías prolongadas y la disminución de fuentes de agua dulce amenazan el suministro en muchas áreas urbanas.
    4. Fenómenos meteorológicos extremos: tormentas y huracanes pueden dañar infraestructuras críticas, como el transporte y las comunicaciones.

    Estrategias para aumentar la resiliencia urbana

    • Infraestructura verde: crear espacios verdes y corredores ecológicos ayuda a absorber el agua de lluvia, reducir el efecto «isla de calor» y mejorar la calidad del aire.
    • Infraestructura resiliente: inversiones en sistemas capaces de soportar eventos extremos, como drenajes mejorados y edificios resistentes a huracanes.
    • Planificación urbana a largo plazo: diseñar ciudades que resistan fenómenos extremos, actualizar códigos de construcción y proteger zonas ecológicamente sensibles.
    • Gestión de recursos hídricos: mejorar la captación de agua de lluvia y desarrollar sistemas eficientes para su reutilización, especialmente en ciudades que tienden a sequías e inundaciones.
    • Alertas tempranas y respuesta rápida: sistemas de alerta y planes de evacuación ayudan a mitigar el impacto de fenómenos climáticos extremos.

    ¿Qué ocurre en España?

    Como país mediterráneo, España es particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático, incluidos las olas de calor, las sequías y las inundaciones costeras. Ciudades como Madrid, Bilbao, Barcelona o Valencia parece ser que ya están implementando estrategias para hacer frente a estos desafíos:

    • Madrid: está aumentando sus espacios verdes y desarrollando proyectos como «Madrid Río» para reducir el efecto «isla de calor» y mejorar la gestión del agua.
    • Bilbao: está propulsando estrategias innovadoras para gestionar inundaciones y espacios verdes.
    • Barcelona: ha creado un plan para adaptarse a las olas de calor y las inundaciones, y la construcción de espacios donde el ciudadano reemplace a los vehículos (las «supermanzanas») para reducir el tráfico y mejorar la calidad del aire.
    • Valencia: se enfoca en la protección costera y la gestión del agua, creando espacios verdes que actúan como zonas de absorción de agua en caso de lluvias intensas.

    ¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto?

    La resiliencia urbana frente al cambio climático es esencial para garantizar la seguridad y el bienestar futuro de las ciudades.

    No cabe duda alguna que se debe invertir en infraestructuras resilientes, fomentar soluciones basadas en la naturaleza y adoptar una planificación a largo plazo permitirá a las ciudades adaptarse y prosperar en un clima cambiante.

    Y no nos olvidemos de que este proceso debe ser inclusivo, asegurando que todos los sectores de la sociedad participen en la transición hacia ciudades más resilientes y equitativas.

     


     
    Fuentes consultadas

  • La situación actual del agua a nivel mundial

    La situación actual del agua a nivel mundial

    La situación actual del agua a nivel mundial

    «Muchas de las guerras del siglo XX fueron sobre petróleo, pero las guerras del siglo XXI serán sobre el agua, a menos que cambiemos la forma en que la gestionamos». Ismail Serageldin, exvicepresidente del Banco Mundial.

    Es audaz explicar en una sola entrada la complejidad de la situación mundial en la que se encuentra ese elemento tan necesario para la vida del planeta. Aún y así, os queremos dar algunas pinceladas de lo que ocurre.

    El agua es vida. Sin embargo, mientras la población mundial crece y el cambio climático intensifica las sequías, y más de 2.300 millones de personas todavía carecen de acceso a agua potable segura.

    Para 2030, la escasez de agua podría desplazar a más de 700 millones de personas. Según Worldbank.org, la población global está creciendo rápidamente, y las estimaciones muestran que, con las prácticas actuales, el mundo enfrentará un déficit del 40% entre la demanda prevista y la oferta disponible de agua para 2030. Según UN Water, actualmente, 3.6 mil millones de personas carecen de acceso suficiente al agua al menos un mes al año, y se espera que esta cifra aumente a más de cinco mil millones para 2050.

    Solo el 3% del agua dulce mundial es accesible, y la presión por la escasez de agua está desigualmente distribuida, y las consecuencias no se limitan solo a la salud, pobreza y enfermedades, sino que también puede ser un catalizador de conflictos: en 2013, 27 conflictos en el mundo estaban relacionados con el agua, aumentando a 71 en 2017. Un ejemplo es la invasión rusa de Ucrania, que ha exacerbado las tensiones relacionadas con el agua al atacar infraestructura civil. En Egipto, la Gran Presa del Renacimiento de Etiopía podría reducir el flujo de agua hacia el país.

    La demanda agrícola, industrial y doméstica ha agotado los acuíferos en muchas regiones más rápido de lo que pueden reponerse y claramente, el cambio climático ha reducido significativamente los recursos hídricos renovables, con glaciares derritiéndose, cambios en los patrones de lluvia, sequías, incendios forestales y aumentos en las temperaturas y el nivel del mar.

    Algunos ejemplos son Níger, que enfrenta escasez de agua debido a la sequía y la degradación del suelo. En Chile, la sequía ha sido exacerbada por el cambio climático, afectando gravemente al país durante más de una década. En Kenia, se están construyendo represas de arena para mejorar el acceso al agua. En Italia, el río Po casi se secó completamente el año pasado. En Alemania, el río Rin, principal arteria económica, se secó en algunas áreas durante la peor sequía en 500 años. Reino Unido también enfrenta desafíos, con Londres proyectando que la demanda de agua superará la oferta en la próxima década. En Arabia Saudita, se están utilizando plantas desalinizadoras alimentadas por energía solar para enfrentar la escasez de agua. Y Barcelona, que ha vivido recientemente un período de sequía muy duro durante los últimos cuatro años.

    ¿Cuáles serían algunas soluciones a corto plazo?

    1. Proveer agua mediante camiones a áreas afectadas por sequías o desplazamientos, y la instalación de bombas en campos de refugiados.
    2. Utilizar el mercado de agua para asignar recursos según la mayor necesidad, promoviendo la conservación y evitando el uso excesivo.
    3. Reutilizar agua de fregaderos para el inodoro y purificar aguas residuales para consumo, agricultura, o restauración ambiental.
    4. Aplicar desalación para convertir agua de mar en agua potable, aunque es costoso y requiere mucha energía.
    5. Reducir el desperdicio de agua en sectores como la agricultura y promover la gestión sostenible del agua a través de la educación y políticas adecuadas.

    ¿Y las soluciones a largo plazo?

    1. Infraestructura
    2. Riego y Agricultura
      • Gestión sostenible: adoptando técnicas agrícolas que usen menos tierra y agua. Los reservorios pueden almacenar agua para períodos secos y prevenir inundaciones, pero pueden tener efectos negativos en los ecosistemas.
      • Desalación: utilizando desaladoras para convertir agua de mar en agua potable, aunque es costoso y requiere mucha energía.
    3. Conservación
      • Reducción del desperdicio: implementando prácticas para reducir el uso y desperdicio de agua, especialmente en agricultura, industria y minería.
    4. Comunidad
      • Educación y conciencia: construyendo comunidades alrededor de sistemas hídricos locales para educar sobre el consumo y prácticas sostenibles, apoyando a organizaciones en la gestión responsable del agua y sobre todo, promoviendo cambios de comportamiento para reducir las crisis de agua futuras.
    5. Cooperación Internacional
      • Acuerdos transfronterizos: importantísima la fomentación de la cooperación internacional para asegurar el acceso equitativo al agua y desarrollar marcos internacionales para la gestión de recursos.

    ¿Qué puedes hacer tú desde tu pequeña parcela de acción?

    La envergadura del asunto es enorme pero el aprecio del recurso empieza desde una posición personal. Hace algunos meses escribirmos esta entrada con consejos prácticos para reducir tu huella hídrica, por si quieres seguir haciendo énfasis en tu día a día.

    En resumen…

    El éxito de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU está intrínsecamente vinculado al buen funcionamiento del ciclo del agua, porque tal y como destacan, «el agua es fundamental para «el crecimiento económico, el apoyo a ecosistemas saludables y la vida misma».

    Aunque algunos países han logrado avances en la lucha contra la escasez de agua, aún queda mucho por hacer para garantizar el acceso universal a agua segura. Es crucial no solo mejorar la infraestructura para enfrentar la escasez, sino también cambiar drásticamente los enfoques hacia su gestión.

    Bien creemos que es en la innovación y la tecnología donde se requieren una inversión económica significativa, algo que actualmente solo está al alcance de los países desarrollados. Además, es esencial mantener y fortalecer las políticas y la legislación relacionadas con el agua.

     


     

    Fuentes:

CA