Etiqueta: responsabilidad

  • Reduce el ruido digital en tu vida diaria

    Reduce el ruido digital en tu vida diaria

    Reduce el ruido digital en tu vida diaria

    La semana pasada subimos un post a Instagram hablando de que encontramos una funda de un antiguo carrete de fotos en una de nuestras limpiezas de playa. Esto nos hizo pensar en cuando las revelábamos, y las enseñábamos contadas a nuestra familia. Y también cómo ahora ya no nos importaba tomar cientos con nuestros móviles, aunque luego no las vayamos ni a ver.

    Eso nos llevó a ser conscientes de la cantidad considerable de fotos acumuladas en nuestros dispositivos, que sin darnos cuenta también contribuyen a la generación de desechos digitales

    Sabemos que los teléfonos móviles, tabletas, portátiles y ordenadores, desempeñan un papel central en nuestra vida diaria. Sin embargo, a medida que utilizamos estos dispositivos para una amplia gama de tareas y actividades, acumulamos gradualmente lo que podría considerarse «basura digital».

    Entendemos el concepto de basura, pero, ¿a qué nos referimos con la digital?

    Esta se conoce como aquella que abarca desde aplicaciones que ya no utilizamos hasta archivos y datos obsoletos que ocupan un valioso espacio de almacenamiento. Este fenómeno de basura digital no solo afecta la capacidad de almacenamiento de nuestros dispositivos, sino que también puede ralentizar su rendimiento general. Similar a cómo limpiamos y organizamos nuestra casa, es importante limpiar y gestionar esta basura digital en nuestros dispositivos para mantenerlos funcionando sin problemas y para ser más responsables con nuestros recursos tecnológicos.

    Además, este problema no es solo una cuestión de espacio y rendimiento, sino que también tiene un notable impacto ambiental, ya que contribuye al uso excesivo de recursos tecnológicos y al aumento de la huella de carbono asociada con la fabricación y desecho de dispositivos electrónicos.

    Y si vamos todavía más allá, desde una perspectiva minimalista, esta basura digital no solo es una fuente de desorden virtual, sino que también puede representar una carga mental, ya que distrae nuestra atención de lo verdaderamente importante. Al igual que nos esforzamos por simplificar nuestras vidas al reducir nuestras pertenencias físicas, es igualmente importante simplificar y limpiar nuestros dispositivos electrónicos.

    Porque seamos sinceras: a día de hoy… ¿quién es capaz de lograr ver con cariño y paciencia todas las millones fotos (o cualquier tipo de archivo) que tiene en su dispositivo y que se van acumulando y acumulando (y olvidando) durante los sucesivos años?

    Si bien aquí te hablábamos cómo reducir tu huella digital, en este post queremos darte un par de consejos prácticos para mantener tus dispositivos funcionando de manera óptima mientras contribuyes a un uso más responsable y sostenible de la tecnología digital en tu vida cotidiana.

    Evalúa tus aplicaciones

    Revisa todas las aplicaciones en tus dispositivos y pregúntate si realmente las necesitas. Elimina aquellas que rara vez o nunca usas.

    Organiza tus archivos

    Dedica tiempo a ordenar tus archivos digitales. Clasifica tus documentos en carpetas con etiquetas claras y deshazte de los archivos que ya no son relevantes.

    Limpia tus correos electrónicos

    Elimina correos electrónicos antiguos, no deseados y duplicados. Usa carpetas para organizar los correos importantes.

    Gestiona tus fotos y videos

    Haz una revisión de tu galería de fotos y elimina duplicados o imágenes borrosas. Considera guardar solo las fotos más significativas.

    Elimina marcadores y favoritos

    Revisa tus marcadores en tu navegador web y elimina los enlaces que ya no necesitas. Mantén solo aquellos que son relevantes y útiles.

    Elimina cuentas inactivas

    Si tienes cuentas en redes sociales, servicios en línea o aplicaciones que ya no usas, cierra esas cuentas para reducir la cantidad de datos que se generan.

    Limpia tu escritorio y pantalla de inicio

    Organiza tus iconos de escritorio y aplicaciones en la pantalla de inicio de tus dispositivos. Mantén solo lo que usas a diario.

    Utiliza servicios en la nube

    Almacena tus archivos importantes (¡solo los importantes!) en servicios de almacenamiento en la nube por tal de liberar espacio en tus dispositivos.

    Configura notificaciones con moderación

    Reduce las notificaciones innecesarias de aplicaciones y servicios para minimizar distracciones y el consumo de datos.

    Mantén un enfoque digital deliberado

    Piensa dos veces antes de descargar nuevas aplicaciones o suscribirte a servicios online. Asegúrate de que realmente aporten valor a tu vida digital.

     


     

    La gestión de la basura digital no solo es una práctica inteligente, sino que también nos permite disfrutar de una vida digital más ordenada, menos atropellada y sobradamente más equilibrada. Con el simple hecho de ser conscientes y tener la intención de querer reducirla, podemos centrarnos en lo esencial y crear un entorno más enfocado en nuestras prioridades. Siempre poniéndolas de nuestra parte y no tratándolas como un pozo sin fondo con contenido irrelevante.

  • 4 preguntas para 4 jóvenes activistas

    4 preguntas para 4 jóvenes activistas

    4 preguntas para 4 jóvenes activistas

    Entrevista jóvenes activistas crisis climática

    Te ponemos en situación: el 25 de septiembre del 2021, Barcelona se despertó con la resaca de residuos de todos aquellos que celebraron el macro botellón en las playas durante las fiestas de La Mercè.

    Les imágenes que recogimos en la playa de Bogatell al día siguiente, fueron muy dolorosas, con basura por todas partes. ¿Qué piensan los jóvenes? ¿Por qué dejan los residuos abandonados? ¿Hay un desgaste y apatía general que impide responsabilizarse individualmente?

    Tirando del hilo y concretando preguntas más encaminadas hacia la crisis climática, nos planteamos contactar con jóvenes activistas para escucharlos desde la mente de su generación. Necesitábamos ponernos en sus pies por tal de saber qué podemos hacer para avanzar todXs juntos al mismo paso en el ámbito de la conciencia ambiental.

    María Laín, activista climática, artista y miembro de la organización Christian Youth for Climate, piensa que hay un problema sistémico a la hora hacer llegar el mensaje de qué es la crisis climática a los jóvenes, y propone incluir un currículum eco social en todas las escuelas.

    Por su parte, Alejandro Quecedo del Val, activista cultural y climático perteneciente a la Juventud Red de Acción por el Clima de la UNESCO, cree que necesitamos reconectarnos con la naturaleza para recuperar la emocionalidad y sensación de comunidad.

    Koro López de Uralde, especialista en marketing digital y creadora de la startup sostenible NoTime (zapatillas hechas a partir de pelotas de tenis), insiste en que hemos de ponernos a trabajar con urgencia y a contrarreloj desde las instituciones, empresas y con acciones individuales.

    Y Maria Serra, estudiante y activista climática de Barcelona, señala que hay que proporcionar herramientas suficientes por tal de empoderar a los jóvenes y que sean capaces de afrontar la crisis eco-social actual y venidera.

    Desde aquí queremos dar las gracias a lxs cuatro por su tiempo, dedicación e interés por compartir un trocito de su conocimiento y experiencia. Y aquí te dejamos con la entrevista al completo, esperando que nos ayude a aunar fuerzas conjuntas para crear un futuro mejor entre todxs.

  • Reto noviembre: 30 días sin comprar nada

    Reto noviembre: 30 días sin comprar nada

    Reto noviembre: 30 días sin comprar nada

    ¿Aceptarías pasar 30 días sin comprar nada y centrarte solo en adquirir productos necesarios como comida, productos de higiene o el pago del alquiler y facturas básicas?

    El reto de no gastar nada durante el mes de noviembre es una propuesta que nació en las redes sociales y en donde los participantes evitan todo tipo de gastos innecesarios durante estos 30 días. Recordemos que en este mes está incluido el tentador Black Friday, uno de los días en el que más compras se realizan de todo el año.

    El objetivo de este ayuno económico es dejar de gastar dinero en cualquier cosa que se pueda retrasar, sin perjuicio de la vida o la salud, sobre todo para identificar lo que es esencial y lo que no lo es. Por supuesto que ahorrarás, y mucho más de lo que piensas, pero también darás tregua al planeta, saliendo del constante ciclo consumista en el que estamos inmersos a diario.

    Está claro que nadie es inmune a los gastos extras y mantenerse frugal puede resultar una lucha, pero es interesante analizar dónde ponemos nuestro dinero porque lo que creemos que gastamos es muy diferente de lo que realmente gastamos. Por ello te proponemos un plan de acción para que este reto lo vivas como un aprendizaje en lugar de una agonía prolongada y lleves acabo estos 30 días que tú dispongas de una forma constructiva.

    Consejos para no comprar nada durante 1 mes

    Haz un plan

    Asegúrate de establecer lo que consideras esencial para tu día a día de lo que puede esperar (o de lo que te abstendrás) mediante listas separadas que dependerán de tus objetivos y situación. Por ejemplo:

    Esencial: alimentos, bienes de consumo, artículos de higiene, alquiler o facturas.

    No esencial: regalos, productos de belleza prescindibles, ropa y decoración, libros, dispositivos electrónicos o cenas fuera de casa.

    Es importante que aclares tus valores y que vivas tu vida de acuerdo con ellos. Quizás quieras esto también te ayude a establecer un objetivo a largo plazo como ser libre económicamente, ahorrar para algo grande, controlar tus finanzas, ser consciente de tu consumo y del impacto en la sostenibilidad, o incluso compartir tu proceso con otras personas.

    Aprovecha lo que ya tienes en casa

    Básicamente esto significa: ¡utiliza lo que ya tienes! Y esto es extensible tanto a la ropa como a los alimentos.

    Mira al fondo de tu nevera y alacena, seguro que hay conservas empezadas o verduras a las que no das salida. Este es un buen momento para utilizar lo que ya tienes y preparar algo nuevo o diferente.

    En lugar de adquirir un nuevo conjunto, busca en tu armario y rescata prendas que antes ni siquiera considerabas vestir o que puedes remendar. Lo más probable es que se te ocurran nuevas ideas con la ropa y los accesorios que ya dispones, y acabarás descubriendo un armario completamente nuevo dentro de tu propia habitación. Lo que no te vayas a poner más, dónalo a asociaciones o regálalo a tus familiares y amigos/as.

    Moraleja: echaremos imaginación al asunto y seremos más ingeniosos/as con los recursos que tenemos a mano.

    Piensa de antemano en cómo vas a emplear tu tiempo libre

    Un mes sin compras precisa de cierta preparación mental que te ayudará a que en estos bloques vacíos de tiempo no caigas en la tentación de comprar por aburrimiento.

    Ordena tu casa, lee aquellos libros a medias que merodean por tus estanterías, reconecta con tus viejos amigos, sal a pasear al bosque o a recoger plásticos en alguna playa cercana… Establecer este tipo de objetivos en otras áreas de tu vida te llevará a ser fiel con tu compromiso con la lista inicial.

    Separa la necesidad del deseo

    Cuando restringes tus gastos resulta más fácil identificar la diferencia entre «necesidad» y «deseo». ¿Realmente necesitas esa prenda de ropa o es un simple capricho pasajero provocado por una situación emocional?

    Cuando empieces a notar estos impulsos, anótalos en una lista y llámala “cosas que me gustaría comprar”. Revísala al final del mes y comprueba si has perdido el interés o si en verdad sigues interesado/o y te sentirías bien invirtiendo tu dinero en ellos.

    ¿Qué se esconde detrás del gasto?

    Enfrentarse a los hábitos de compra no es fácil. Detrás de ellos se esconde una gratificación inmediata, y por ende, una solución temporal fácil.

    ¿Estás sometido/a a una situación de estrés? ¿Estás retrasando proyectos personales/profesionales? ¿Quizás estás evitando algún reto vital?

    Preguntas, preguntas y preguntas. Analízate interiormente e identifica las áreas de tu vida que en algún momento necesiten de más atención o enfoque: «¿Por qué quieres esto y qué conseguirás con ello?»

     


     

    La finalidad de este experimento/reto es básicamente provocar un cambio de mentalidad. Pasar un mes consumiendo lo que ya tenemos, y que en su momento compramos, es un acto de honor a nuestra economía. Formularte preguntas cada vez que tienes el impulso de comprar, es una de las mejores formas de entender de dónde nacen esas necesidades a las que no ponemos palabras y acaban expresándose monetariamente.

    ¿Tienes más consejos para compartir con nosotras que hagan de este reto una gran experiencia de aprendizaje?

  • ¿Te pasarías a una banca ética?

    ¿Te pasarías a una banca ética?

    ¿Te pasarías a una banca ética?

    Cuando depositas tu dinero en una cuenta bancaria, digamos que no se queda encerrado en una cajita bajo llave. Los bancos utilizan estos depósitos en sus cuentas corrientes y de ahorro para financiar sus otras actividades bancarias. Esto significa que tu dinero podría estar financiando todo tipo de proyectos con los que no estás para nada de acuerdo.

    Las prácticas poco éticas de los bancos son vox populi: están detrás de algunas de las industrias más controvertidas del mundo, desde las armas nucleares hasta la exploración/explotación de nuevos combustibles fósiles.

    Muchos de los bancos más importantes están reformando su imagen e incluso algunos han dado pasos en la dirección correcta, pero en las últimas décadas ha habido pocos cambios reales en sus prácticas. Por fortuna, se puede afirmar que cada vez más van surgiendo bancos alternativos que realmente demuestran que sí son éticos, de verdad.

    Qué es una banca ética

    Diríamos que son aquellos bancos que eligen ir más allá de su función económica y social para ser éticos en ciertos aspectos.

    Los bancos más éticos no solo prohíben la financiación de industrias de dudosas prácticas, sino que ayudan a financiar la transición hacia una economía más justa y sostenible. ¿Cómo?

    • Enfatizando la transparencia y la responsabilidad
    • Evitando infracciones éticas graves
    • Teniendo políticas favorables al consumidor como pocas o ninguna tarifa, requisitos de saldo mínimo o cantidades mínimas de depósito, pueden ayudar a ahorrarles dinero
    • Siendo más consciente social y ambientalmente con compromisos con causas sociales o ambientales y no invirtiendo dinero en industrias dañinas como los combustibles fósiles
    • Apostando por las comunidades locales, especialmente en áreas económicas desatendidas

     

    En España, y aunque no es una práctica muy extendida, sí es posible encontrar este tipo de alternativas donde, además de depositar nuestro dinero, podemos consignar nuestra confianza moral. Estos son las opciones más conocidas a día de hoy.

    Bancas éticas en España

    Triodos Bank 

    Nacida en 1980 y originaria de la Fundación Triodos en los Países Bajos, esta entidad financia proyectos de repercusión ambiental y social, y disponen de diferentes planes para particulares según sean sus necesidades.

    Fiare 

    Es la suma de la Banca Popolare Ética en Italia y Fiare en España, y forman una sociedad cooporativa. Aquí podrás participar en la toma de decisiones y publican de forma online los préstamos concedidos a personas jurídicas. Para particulares, ofrecen banca online con cuentas corrientes, tarjetas y depósitos a plazo fijo.

    Caja de Ingenieros

    Empezaron siendo una cooperativa de crédito en la comunidad de Cataluña, aunque ya se han extendido a toda España. Para ser cliente, se ha de ser socio y se comprometen a llevar a cabo sus actividades bajo principios éticos, de transparencia y de buen gobierno.

    Colonya Caixa Pollença 

    Con sede balear, esta caja de ahorros dispone de oficinas tanto en Mallorca, Menorca e Ibiza y utilizan su financiación para fomentar proyectos respetuosos con el medio ambiente. Por su parte, la Fundació Guillem Cifre de Colonya promueve y participa en 3 tipos de áreas de interés general: la social, la cultural y la deportiva.

     

    En un mundo en el que nuestras decisiones morales son cada vez más complicadas, la «banca responsable» es una propuesta de solución ética para al menos un aspecto de la vida moderna. Si bien los bancos éticos resuelven algunos de los problemas de los bancos tradicionales, están lejos de ser perfectos.

    La inversión ética es muy subjetiva por naturaleza, por lo que lo primero que se debe hacer es tener en cuenta nuestros propios valores morales para decidir luego dónde aparcamos nuestro dinero y asegurarnos de que se destinará a las empresas que sí queremos respaldar.

    Si finalmente, encuentras tus motivos y decides cambiar de banco, no te olvides de recalcarles el por qué lo haces: «Me voy porque no apoyo sus prácticas en [motivo personal, como por ejemplo… la industria de los combustibles fósiles]».

     


    ¿Conocías la existencia de estas alternativas éticas? ¿Hay alguna que no hallamos mencionado y de la que estés orgulloso/a de formar parte? Te leemos 🙂

  • Consejos para comer menos carne

    Consejos para comer menos carne

    Consejos para comer menos carne

    Hoy nos toca hablar del reto que nos propusimos para este mes de septiembre: comer menos carne.

    ¿Sabías que de todos los mamíferos de la Tierra, el 96% son ganado (60%) y humanos (36%), y solo el 4% son mamíferos salvajes? Lo más curioso es que aunque el ganado ocupe la gran mayoría de las tierras agrícolas, tanto la carne como los lácteos tan solo representan el 18% de todas las calorías de los alimentos (alrededor de un tercio de las proteínas y una quinta parte de las calorías que comemos y bebemos) pero son los responsables de más de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con estos alimentos.

    La deforestación a causa del ganado, conjuntamente con las emisiones de metano de las vacas y el uso de fertilizantes, genera tantas emisiones de gases de efecto invernadero como todos los automóviles, camiones y aviones del mundo. Las prácticas intensas de cría de carne corren el riesgo de provocar extinciones masivas de otros animales, además de generar una contaminación significativa del agua de los arroyos, ríos y, en última instancia, del océano.

    No es nuevo que los científicos vienen advirtiéndonos que se requieren notables reducciones en el consumo de carne si el mundo quiere evitar el cambio climático, y es precisamente este consumo en los países occidentales el que debería reducirse en un 90%, siendo reemplazado por cinco veces más legumbres. En cuanto al consumo de carne de cerdo, leche y huevos también tendrá que disminuir drásticamente, todo ello a medida que la población mundial crezca de 7,1 mil millones de personas a 10 mil millones de personas para 2050. Lo más preocupante es que alrededor de un tercio de ellos se unirá a la clase media, que generalmente consume más calorías (en su mayoría proveniente de productos a base de carne) a medida que aumentan los ingresos. Y eso se traduce a la larga en más explotación de la tierra y sus recursos.

    Gráfica de World Resources Institute

    Por poner un ejemplo: si los 2.000 millones de grandes consumidores del mundo redujeran su consumo de carne y lácteos en un 40%, se salvaría un área de 2 veces el tamaño de India y se evitarían 168 billones de toneladas de gases de efecto invernadero, que vendrían a ser 3 veces el total de emisiones globales en 2009. Tremendo, ¿verdad?

    La carne bovina (o de vacuno) es muy ineficiente de producir porque solo el 1 por ciento del alimento que consume el ganado se convierte en calorías que las personas consumen. Esta baja eficiencia significa que este tipo de carne utiliza más tierra y agua dulce y genera más emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de proteína que cualquier otro alimento consumido comúnmente.

    Gráfica de World Resources Institute

    A principios del pasado julio, Alberto Garzón, ministro de Consumo de España, publicó un breve vídeo en Twitter animando a los españoles a reducir su consumo de carne. En su lúcido discurso, enumeró las muchas formas en que la producción y el consumo de carne a gran escala dañan a los humanos, el medio ambiente y los animales, todo respaldado por la ciencia y se centró en reducir la ingesta de carne, no en eliminarla, elogiando los sistemas ganaderos no industriales y las barbacoas familiares. También reconoció que cambiar las dietas resulta difícil para quienes no tienen la oportunidad de acceder a opciones alimentarias baratas y diversas, y explicó que el gobierno lanzaría campañas de educación alimentaria e implementaría regulaciones para incentivar dietas más sostenibles. Incluso ideó el hashtag #MenosCarneMasVida.

    Pero…

    Varios compañeros políticos recurrieron a incitarlo y ridiculizarlo con comentarios provocadores. Por ejemplo, Pedro Sánchez y su amor por el chuletón; o Teodoro García Egea, del Partido Popular, tuiteó una imagen de una parrilla llena de trozos de carne con el texto «A tu salud.»

    Convencer a la gente de comer menos carne es complicado. Si bien los consumidores pueden afirmar que les gustaría tomar decisiones más sostenibles, cuando se encuentran en los pasillos de los supermercados, tienden a adoptar sus hábitos cotidianos. Y está visto que la información (o un exceso de ella) no cambia necesariamente el comportamiento de estos consumidores; incluso podría tener el efecto contrario. Los psicólogos argumentan que cuando los consumidores se enfrentan a la paradoja de la carne (comer carne mientras se oponen a los daños causados por ella), a menudo crearán argumentos justificativos y racionalizados que niegan el daño o la responsabilidad personal en lugar de detener el consumo de carne.

    Ante este panorama, ¿qué se puede hacer?

    Los gobiernos, por su parte, deberían incentivar la producción de alternativas (como las de carne de origen vegetal y sobre todo, las humildes legumbres) podrían proporcionar una fuente de proteína mucho más sostenible y diversa que la carne, y animar a la población a consumirlos. Es importante tener en cuenta que la creación de oportunidades para el acceso a los alimentos también es fundamental, lo que incluye simplemente presionar por ingresos más altos, a través de políticas como las leyes de salario mínimo para permitir a los consumidores una mayor gama de opciones. Para eso se requiere un consenso político sólido entre los partidos por tal de no repetir la ridiculización del Ministro de Consumo. La ciencia habla con datos y el medio ambiente está sufriendo una degradación causada por nosotros que no podemos pasar por alto.

    Pero no solo hemos de esperar a este cambio desde las altas esferas: la acción individual también puede ser política. Aunque minúsculos, los cambios en la dieta diaria se traducen en un impacto inmediato. Incluso si no todo el mundo puede hacerlo, aquellos que pueden tomar decisiones más sostenibles deberían hacerlo.

    Después de hablar de los hechos, desde BOLSETA, humildemente te sugerimos algunos consejos para comer un poquito menos de carne en tu día a día:

    • Haz que un día a la semana sea sin carne, como los Lunes sin Carne.
    • Planea tus comidas para que sean abundantes y satisfactorias, más allá de un plato de arroz con brócoli, asegurándote de incluir una fuente de proteínas, carbohidratos ricos en fibra y grasas saludables.
    • Piensa en sumar, no restar, concentrándote en añadir más alimentos vegetales en tu plato en lugar de pensar en lo que estás dejando de lado o tratando de reemplazar.
    • Prueba alternativas vegetales y muy versátiles como el tofu o el tempeh y empodérate de todos los tipos de legumbres que hay en el mercado. No hay que ser rico para consumir más vegetales.
    • Únete a grupos o amigos que también estén en el mismo camino o que compartan este interés por consumir menos carne.

    Y por último, si quieres ponerle números al tipo de alimentos que ingieres, echa un vistazo a esta calculadora para conocer el impacto directo de tu dieta sobre el medio ambiente

     


    Lo tenemos más que claro. No llegaremos a ninguna parte con un puñado de personas que lo estén haciendo a la perfección. Necesitamos masas de personas que lo hagan de manera imperfecta. Simplemente se trata de implicarnos y hacer todo aquello que podamos y esté en nuestra mano. Sabemos sobradamente que no se puede ser un ecologista perfecto en un mundo que no está diseñado para poder serlo, pero aún y así lo intentamos 🙂

  • Crea tu propio reto personal para agosto

    Crea tu propio reto personal para agosto

    Crea tu propio reto personal para agosto

    Llega agosto y BOLSETA se va de vacaciones. Eso sí, esto no nos exime de seguir comprometidos con nuestras responsabilidades con el planeta. Nos necesita, siempre, en cualquier época y hora del año.

    Durante este 2021 te hemos ido dando ideas de propuestas para ponerlas en práctica mes a mes y así mirar de conseguir los retos mensuales que hemos planteado desde BOLSETA. En febrero te invitamos ser más eficiente con el agua que te llega a casa, en marzo a reducir el desperdicio alimentario, en abril te dimos consejos para reducir el gasto energético en tu hogar, en mayo un listado de ideas solidarias, en junio lanzamos la pregunta de si era posible viajar en avión de forma sostenible, en julio les dijimos adiós a las bolsas de un solo uso y en agosto te pasamos el relevo con algunos deberes. Queremos que te definas un objetivo propio para que lo apliques en tus días vacacionales y con él ayudes a nuestro planeta, y por ende a ti misma ¿Qué te parece? No tiene que ser algo extraordinario; lo importante aquí es la constancia y hacerte al hábito para que una vez pasados los 31 días, te hayas empapado conscientemente y lo puedas seguir realizando de manera natural, sin esfuerzos innecesarios. Tú decides el tema. Nosotras aguardaremos bien curiosas por saber cuál ha sido el escogido.

    Bien es cierto que a la hora de introducir una nueva costumbre en nuestra vida (de cualquier índole y tipología), podemos toparnos con 3 barreras que nos impedirían llevarla a cabo: la pereza, el «yo no puedo» i el «no tengo tiempo». ¿Te resultan familiares? Estos obstáculos universales pasan por la mente de todas las personas. Son paralizantes, nos impiden pasar a la acción y se convierten a la larga en tareas imposibles de conseguir. Se pueden dar por una infinitud de motivos, dependiendo siempre de la situación personal/emocional en la que nos encontremos pero, si sabemos trabajarlas desde un punto de vista consciente, poco a poco veremos resultados reales. Un pasito hacia delante es infinitamente mejor que ninguno.

    A continuación, te damos algunos consejillos para que logres todas esas pequeñas tareas que te propongas y que seguro que en un futuro, puedan llevarte a hacer algo más grande:

    • No hagas tus metas demasiado complicadas o difíciles de alcanzar. Todos queremos llegar a la cima, pero podríamos subestimar enormemente la cantidad de trabajo y tiempo que se necesita para llegar allí arriba. Divide ese gran objetivo en objetivos más pequeños que te ayuden a sentirte más motivada para seguir escalando, sin prisa pero sin pausa.
    • No esperes que sea perfecto. Empezar es importante y más vale millones de acciones imperfectas que cero perfectas.
    • No escuches a tu vocecilla interior crítica que se centra solo en todos tus defectos y deficiencias, en lugar de en las virtudes y atributos positivos existentes que podrían ayudarte a seguir adelante. Concéntrate en esa vocecilla interior que sabe de tus fortalezas.
    • Evita las comparaciones. Todos funcionamos a un ritmo propio ya que nuestras circunstancias y entorno nos definen en gran medida. Sé perseverante y enamórate de tu proceso personal. Es único y ha de estar libre de exigencias y miradas ajenas.
    • Celebra las pequeñas victorias. El orgullo que sentimos al alcanzar nuestras metas puede ayudar a reforzar un diálogo interno más positivo. Experimentamos una mayor autoeficacia con cada logro, lo que puede ayudarnos a encontrar el éxito a largo plazo.
    • Rodéate de gente que te apoye. Prosperamos cuando nos conectamos con personas importantes de una manera positiva y saludable. Así que permite que sean parte de tu experiencia para encontrar la tranquilidad y el aliento cuando necesitemos un momento de reflexión o recuperación.

     

    Con todo lo aprendido, este sábado 1 de agosto desconectamos para seguir diligentes en nuestro propósito de dejar este mundo un poquito mejor de cómo estaba ayer. Te deseamos un propósito muy exitoso y nos encantará que lo compartas con nosotras. Si tú también vas a disfrutar de vacaciones en estas fechas, que seas muy muy muy feliz 🙂

  • Adiós a las bolsas de un solo uso (edición verano)

    Adiós a las bolsas de un solo uso (edición verano)

    Adiós a las bolsas de un solo uso (edición verano)

    El año pasado, por estas fechas, estábamos preparando nuestra campaña colaborativa con otros 20 blogs dentro del marco de la campaña de Julio Sin Plástico. Desde BOLSETA, te hablamos del impacto ambiental de una bolsa de plástico, de las diferentes tipologías de bolsas que hay en el mercado (y cuál sería la mejor opción) y consejos para salir a comprar sin plástico de usar y tirar.

    Por aquel entonces, y con la situación de pandemia, nos dio la impresión que dábamos un paso hacia atrás en lo ya ganado con el incremento de los desechables, debido a las exigencias en las medidas de seguridad. Y aún insistiendo en que multitud de académicos, doctores y científicos de más de 18 países firmaron una declaración afirmando que es completamente seguro utilizar productos reutilizables, ha sido complicado ver un cambio de hábitos o una recuperación de la confianza.

    A día de hoy, el plástico sigue sin desaparecer; solo lo seguimos consumiendo sin sentido y cambiándolo de sitio. Producimos cientos de millones de toneladas de plástico cada año, la mayoría de los cuales no se pueden reciclar. Según la Comisión Europea, más del 80% de la basura marina son plásticos y los productos cubiertos por esta nueva ley constituyen el 70% de todos los desechos de basura marina, y tan solo el 9% del total se recicla. Así que ya te puedes imaginar el regalo que le estamos haciendo a la tierra, cada día.

    La buena noticia es que los productos de plástico de un solo uso estarán prohibidos a partir del 3 de julio de 2021 en la Unión Europea. Esta prohibición se aplicará a bastoncillos de algodón, cubiertos, platos, pajitas, agitadores y palitos para globos. También se aplicará a vasos, envases de alimentos y bebidas de poliestireno expandido y a todos los productos de plástico oxodegradable.

    En cuanto a las bolsas de plástico, cada país/región/comunidad está ajustando sus normativas a las nuevas regulaciones para realizar su «transición ecológica» pero todavía no están del todo prohibidas: el 1 de enero de 2021 las bolsas de plástico más comunes (las gruesas, de más de 50 micras de espesor) desaparecieron de los supermercados y las únicas que se pueden comercializar a día de hoy son las bolsas compostables (entiéndase como «aquellas que puedan degradarse biológicamente en plantas de compostaje o en compostadores domésticos») ligeras y muy ligeras, siendo solo estas últimas gratuitas. Sabemos que, aunque esta solución no es la más ideal, es un pasito más en la dirección adecuada. Y eso nos anima a seguir y a estar a pie de cañón.

     

    En este 2021, y con el verano recién estrenado, seguimos recordando que es en esta época donde nos relajamos con las normas y, que quizás, bajemos la guardia en cuanto a los buenos hábitos adquiridos. Así que antes de irnos de vacaciones, queremos dejarte un par de ideas para que en esos días en los que estés fuera de casa, puedas sacarle el partido a nuestras BOLSETAS, BIG BAG o Manoplas en sus otras facetas, más allá de albergar frutas, verduras, hortalizas, hojas verdes o frutos secos. Porque no solo de frutas, verduras y frutos secos viven nuestras bolsas reutilizables, así imaginamos nuestro verano:

     

    Reduce las bolsas de un solo uso en la playa, ciudad o montaña

    – Utiliza BOLSETA para meter tus bártulos como toalla, gafas para bucear, chancletas, pareo o bañador. Y si pesan un poquito más, BIG BAG, aparte de ser la bolsa de carga del verano, va a ser tu solución. Además, gracias a sus agujeritos, si se te cuela algún grano de arena, lo podrás sacudir rápidamente.

    – También son ideales para la organización de prendas como camisetas o pantalones dentro de la maleta o mochila, ayudándote a distinguirlas y localizarlas más fácilmente.

    – En estancias de hoteles puedes distribuir tu ropa interior en 2 BOLSETAS y colgarlas en ambos lado de una percha.

    – Por si no lo sabías, son ideales para hacer la colada de prendas pequeñas.

    – Tus juegos de mesa también tienen cabida para transportarlos de un lado a otro, del hotel a la playa o del camping al monte.

    – ¿Que te apetece un picnic improvisado? Coge todo lo que os apetezca picar y mételo en tus BOLSETAS.

    – A tu paso por la naturaleza, rocas o arena, son un buen recurso a tener en el bolsillo para recoger esos pequeños objetos contaminadores que estropean y causan daño a la naturaleza.

    – Sumado al último punto, si vas a nadar y ves plástico flotando, puedes atarte una BOLSETA al bañador e ir recogiendo esos trocitos perdidos para tirarlos fuera.

    – Si has de poner gasolina o tocar el volante de un transporte compartido, como bicing o patinetes eléctrico, tus manyoples te van a ir ni que pintadas.

    Y finalmente, cuando llegues a casa, deja todo como nuevo con un lavado a fondo en la lavadora 🙂

    Bolsas reutilizables en eventos grupales o de empresa

    Antes de las vacaciones, las empresas también aprovechan para realizar talleres más distendidos o workshops específicos con sus empleados. por supuesto, que BOLSETA tiene su lugar dentro de este sector:

    – ¿Por qué no evitar el packaging innecesario y utilizas nuestras bolsas reutilizables para que sean utilizadas más allá de tu evento? Olvídate de bolsas y papel para envolver tus cuadernos y libros. Piensa en 2.0.

    – Si tienes un obsequio que quieras regalar a tus empleados y , qué tamaño de bolsas necesitas, qué uso quieres darle. Vamos a buscar la forma de llevar a cabo esta sinergia de fuerzas.

     

    Cómo usar BOLSETA en nuestros alojamientos de vacaciones

    Ahora que los hoteles, restaurantes y campings ya están inmersos en la campaña de verano y para la cual deseamos muchísimo éxito, si gestionas uno, nos gustaría que valorases la sustitución de las bolsas de un solo uso por una BOLSETA con triple impacto, ambiental, social y de proximidad.

    Si vas como usuaria, no dejes de proponerle a la persona que lo gestiona nuestra opción para que entre todos eliminemos el mayor número posible de bolsas de un solo uso y, sobre todo, con inserción social.

    ¿Cómo puede ser útil BOLSETA en este campo?

    – Para picnic proporcionadas por el hotel, hostal o camping.

    – Bolsas genéricas de lavandería.

    – Para llevar los albornoces y las zapatillas.

    – Bolsas para tener en el supermercado del camping.

    – Saquitos para jabones de pastilla.

     


    Querida persona que nos lee, ¿ya tienes listas tus BOLSETAS para sacarlas de vacaciones? ¿Tienes algún uso particular que quieras compartir con nosotras?

  • ¿Es posible viajar en avión de forma sostenible?

    ¿Es posible viajar en avión de forma sostenible?

    ¿Es posible viajar en avión de forma sostenible?

    Ahora que las restricciones parecen ser más laxas y los movimientos más permisivos, vamos a hablar del propósito de este mes: viajar en avión.

    En 2019, el término “eco-ansiedad” empezó a cobrar importancia entre los viajeros y viajeras de todo el mundo. Como dirían en sueco, Flygskam, o la «vergüenza de volar«. Greta Thunberg se coló en nuestra conciencia y ayudó a generar movimiento… aunque la industria de la aviación no movió ficha alguna.

    Todo lo que hacemos en nuestro día a día, desde los alimentos que consumimos, productos que compramos hasta la forma en que viajamos, producen gases de efecto invernadero, provocando un impacto sobre el planeta.

    Si ponemos números al asunto, alrededor del 2,5% de las emisiones globales de CO2 provienen de la aviación. Junto con otros gases y estelas de vapor de agua producidas por los aviones, esta industria es responsable de alrededor del 5% del calentamiento global.

    Según The Guardian, ¿sabías que los norteamericanos volaron 50 veces más kilómetros que los africanos en 2018, 10 veces más que los de la región de Asia y el Pacífico y 7,5 veces más que los latinoamericanos? ¿Y que los europeos y los ciudadanos de Oriente Medio volaron 25 veces más que los africanos y 5 veces más que los asiáticos? Y aunque te suene sorprendente, tan solo el 1% de la población causa la mitad de las emisiones de la aviación mundial (en estos mapas podrás visualizar con más detalle las emisiones de CO2 de vuelos nacionales e internacionales por cápita según cada país).

    Volar consume mucha, pero muchísima energía y, a día de hoy, el sector depende totalmente de los combustibles fósiles. Los subsidios de los impuestos sobre este tipo de combustible otorgan a la industria aérea una ventaja muy injusta sobre otros medios de transporte y la falta de claridad de estas cifras hacen que consumidores y consumidoras no vean el coste ambiental real que provocan sus desplazamientos por aire. Y en un futuro, en 2050, una cuarta parte de todas las emisiones podrían provenir solo de este sector.

    La compensación de carbono de la que tanto se habla, es una forma de mitigar o neutralizar las emisiones producidas por una actividad, en este caso el volar, mediante la compra de participaciones para financiar proyectos que eliminan o reducen las emisiones de la atmósfera. Algunos ejemplos serían la inversión en energías renovables, eficiencia energética, generación de empleo y mejora de salud de la población donde se lleven a cabo estos proyectos o programas de reforestación.

    ¿Sabes que un vuelo de Barcelona a Londres supone 303kg de CO2, de Barcelona a San Francisco 2.546kg, o de Barcelona a Bali 3.332kg?

    Algo importante a tener en cuenta es que estas compensaciones no evitan que las emisiones se dejen de producir, o que nuestra “licencia para seguir contaminando” sea intocable. El carbono que se queda en la atmósfera permanecerá allí durante décadas, cientos, a veces miles de años; no podemos cancelarlo sin más con la compensación. Por eso, es importante recordar que se debe hacer todo lo posible para reducir antes de compensar. Y para ello, necesitas conocer primero las toneladas de CO2 que se producen cada vez que vuelas en función del lugar y las escalas, y cómo decidirás actuar en función de esta información.

    Si ponemos el punto de mira en las aerolíneas, desafortunadamente todavía no se dispone de la tecnología adecuada para descarbonizar los viajes aéreos, desafío clave de este sector. Parece ser que tanto fabricantes de aviones y como aeropuertos están tomando medidas importantes para garantizar y ofrecer opciones más ecológicas a los viajeros y viajeras preocupados por el medio ambiente. Por otro lado, la industria también está impulsando la investigación y el desarrollo de aeronaves eléctricas propulsadas tanto por combustibles como por baterías eléctricas. Y en esta diversificación de alternativas, también se está indagando en el uso combustibles sostenibles producidos a partir de plantas, algas, aceite de cocina e incluso desechos municipales. Es posible que haya soluciones innovadoras en el horizonte, pero todavía nos quedan algo lejos.

    Entonces, ¿cómo podríamos desplazarnos de manera más sostenible?

    Aquí te dejamos con algunos humildes consejos en el caso de que finalmente decidas viajar por aire, ya sea por causa personal, de fuerza mayor o por falta de alternativas:

    Elige vuelos directos y viaja ligero

    Sí, los más directos posibles. Cuando escoges hacer un vuelo con escala, la distancia es mayor y por ende, un consecuente aumento de emisión de carbono. Además, viajar con poco equipaje reduce la resistencia del avión y un consumo de menor combustible.

    Escoge una aerolínea más sostenible

    Existen aerolíneas que ya empiezan a utilizar biocombustibles en su totalidad (o combinados en parte con combustibles fósiles) para determinadas rutas, como por ejemplo KLM en su vuelo de Ámsterdam-Los Ángeles. Echa un vistazo a cuáles son las menos contaminantes y apuesta por aquellas que tengan una flota eficiente y vuelen con pocos asientos vacíos. Asimismo, infórmate de los programas de compensación de CO2 que ofrecen al comprar un billete con ellos.

    Tu asiento dentro del avión importa

    Es evidente que un asiento en clase ejecutiva ocupa mucho más espacio que una silla de clase económica y, por lo tanto, es relativamente más contaminante.

    Reduce tus desechos durante el viaje

    La cantidad de desechos generados en los aviones (alimentos no consumidos, utensilios de un solo uso como vasos de plástico, cubiertos, plástico de mantas cubiertas de plástico…) juegan un papel importante en el impacto del sector. Trae a bordo tus propios envases como botellas, tazas plegables, cubiertos, bosses reutilitzables o fiambreras.

    Dicho esto, si tienes la oportunidad de evitar moverte en avión…

    Viaja en tren o en autobús

    Ahorrarás hasta un 90% en emisiones de CO2 y entrarás en modo slow travel desde el mismo momento en que pongas un pie en esos transportes. Convenientes, cómodos y sin desplazamientos al aeropuerto ni tiempos de espera.

    Carpool

    ¿Por qué no compartir el viaje en coche con otras personas que se dirigen al mismo destino? Todos ahorraréis y saldréis ganando, medio ambiente incluido.

    Está claro que la tecnología ha de evolucionar tanto como la legislación de los países. Se ha de incentivar a la industria de la aviación a ser sostenible y hemos de exigirles una acción climática vital ya que tienen gran parte de la responsabilidad. Nuestro voto en la elección de gobiernos con políticos que se tomen en serio la reducción de emisiones y que tengan planes climáticos significativos respaldados por la ciencia ha de ser nuestra prioridad número uno.


     

    Y tú, querida persona lectora, ¿has repensado tu manera de viajar en avión? ¿Va a haber un antes y un después en tus prácticas viajeras? ¿Serán más conscientes y responsables?

  • Consejos para reducir tu huella hídrica en casa

    Consejos para reducir tu huella hídrica en casa

    Consejos para reducir tu huella hídrica en casa

    Según España en Cifras, un estudio sobre distintos aspectos de la realidad social, demográfica y económica realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2019, el consumo diario medio de agua por habitante y día, en 2016, es de 136 litros.

    Este número, a primer golpe de vista, quizás no te sorprenda pero si te decimos que perdemos 1 litro de agua por cada 5 segundos que nos dejamos el grifo abierto, o que desperdiciamos 10 litros por cada minuto que no lo cerramos, vemos que hay un problema de falta de sentido común y que damos por sentada su disponibilidad a todas horas.

    Como te anunciábamos en nuestro post de propósitos mensuales de BOLSETA para este año 2021, en este mes de febrero queremos concienciar sobre este derroche innecesario y evitable y aportar soluciones sostenibles. ¿Cómo? Sugiriéndote pequeños gestos que derivarán en hábitos y que apenas suponen un esfuerzo extraordinario. En nuestras manos está ahorrar y aportar el valor que le pertoca a uno de los recursos más valiosos de la tierra, el agua dulce.

    Cierra el grifo en el baño

    Cuando no lo hacemos, decimos adiós a 10 litros útiles de agua por minuto. Así que tanto para lavar la cara o afeitarse, puedes llenar el lavabo con un poco de agua y usar el tapón. Al lavarte los dientes, cierra directamente el grifo o utiliza un vaso para todos los enjuagues.

    Con este gesto ahorrarás unos 16-20 litros de agua por día.

    Duchas sensatas

    Dada la celeridad de nuestras vidas, pocos son los que se pueden permitir bañarse cada día. Pero aún y así, te aconsejamos que cambies el baño por una ducha eficiente, por una evidente cuestión de cantidad de litros (unos 200-300 por baño versus a 100 litros por una ducha de 5 minutos).

    En cuanto a estas, limítalas a 2-5 minutos, cerrando el grifo cuando te estés enjabonando. Para toda esa agua fría previa que se va directamente por el desagüe (perdemos 18-20 litros por minuto), podemos almacenarla para otros fines, como regar plantas, limpiar el suelo o utilizarla en el inodoro como descarga de agua.

    También puedes instalar rociadores en la alcachofa. Gracias a su sistema de difusión de agua, puedes llegar a ahorrar un 30% en tus duchas.

    Inodoro eficiente

    En cada descarga se pueden ir hasta 10 litros de agua. Para utilizar una cantidad de agua más moderada, puedes adaptar tu cisterna a una con sistema de ahorro (aquellas que disponen de varios botones) o si no es el caso, colocando 2 botellas de plástico llenas de arena dentro de la propia cisterna.

    Y como te comentábamos antes, también puedes utilizar el agua previa de la ducha antes de que alcanzara la temperatura buscada.

    Electrodomésticos llenos

    Abstente de usar el lavavajillas o la lavadora hasta que tengan una carga completa. Este gesto nos va a suponer un 50% de ahorro en agua.

    Lo ideal es que sean electrodomésticos de clase A (con mayor eficiencia energética) y que ofrezcan programas de bajo consumo o «eco».

    Para aquellas familias que no dispongan de lavavajillas, es vital cerrar el grifo cuando se enjabona y sumergir todos los platos sucios a la vez en el fregadero lleno de agua. A la hora de enjuagarlos, lo ideal es no abrir el grifo hasta el máximo.

     


    Y hasta aquí nuestra serie de pequeños pero eficientes consejos para reducir la huella hídrica en tu hogar. Estamos seguras que poco a poco los irás integrando en tu día a día hasta que estos formen parte de tu segunda naturaleza.

    A parte de estos, ¿tienes algún otro que quieras compartir que resulte beneficioso para el planeta como para tu bolsillo?

  • Reducir los residuos que generamos en Navidad

    Reducir los residuos que generamos en Navidad

    Reducir los residuos que generamos en Navidad

    La Navidad es tradicionalmente un momento para celebrar con familiares y amigos, y seamos claros, eso puede implicar mucha pero que mucha extravagancia. Hemos normalizado gastar excesivamente en regalos con dudosa necesidad con «ofertas navideñas» que nos animan a comprar nuevos y relucientes artículos de regalo, adornos para el hogar y golosinas festivas, y la mayoría envueltos en un abuso de papel y plástico.

    Pero ya no solo hablamos de obsequios sino de la súper abundancia de comida comprada y que de forma más probable, una parte de ella se vaya directamente a la basura por una falta de cálculo y planificación. O por la presión social fantasma de aparentar opulencia.

    Como consumidores, nos preocupamos cada vez más por la sostenibilidad y el impacto medioambiental que tienen nuestras acciones. Y en tanto este año 2020 tan atípico como la Navidad, no podían ser menos. ¿Sabías que una tercera parte de la compra de comida puede que acabe en el contenedor? ¿O que en 2019 pasado tiramos unos 365 kilómetros de papel de regalo? Fíjate que tendríamos una pasarela directa a la luna bien empapelada…

    Incongruencias del primer mundo 🙁

    Sabemos que no es nada fácil digerir estos números. Está en tu mano evitarlo con una simple planificación y un poco de ingenio, para disfrutar de estas fiestas reduciendo nuestra huella y siendo más amables y justos con el planeta.

    Reducir el desperdicio de alimentos

    Cada Navidad producimos un 30% más de residuos que el resto del año. El problema de los alimentos desperdiciados es el gran despilfarro energético previo, en su producción, transporte y envasado, produciendo grandes cantidades de emisiones de carbono y gases de efecto invernadero, además de generar toneladas de basura de envases. Por otra parte está el respeto ético hacia la comida en sí.

    Muchas personas admiten que compran más de lo que necesitan a propósito por temor a quedarse sin comida pero luego no saben qué hacer con las sobras.

    Esto no tiene truco: la mejor manera de reducir el desperdicio de alimentos en Navidad es tan sencillo como comprar solo lo que necesita. ¿Qué hacer con las sobras? Si se pueden congelar, adelante. Y si no, podemos distribuirlas en tuppers y guardarlos en la nevera para comer en los sucesivos días. Agradeceremos no cocinar y podremos pasar más tiempo con los nuestros.

    Reducir el desperdicio de papel de regalo

    Envolver bien los regalos con cintas y lazos es parte de la «ceremonia de entrega de regalos». Sin embargo, gran parte del papel de regalo que utilizamos no es reciclable debido a la purpurina, las cintas y los plásticos del papel.

    Para reducir la cantidad de papel de regalo que enviamos al vertedero, puedes utilizar papel que ya tengas por casa de veces anteriores, periódicos, revistas o incluso si te apetece un toque de creatividad, nuestras bosses reutilitzables BOLSETAS son fantásticas para el propósito (y además, ¡será un regalo dentro de otro regalo reutilizable!).

    En términos generales

    Y para acabar, te dejamos con otros útiles consejos aparte de los 2 mencionados arriba, para seguir expandiendo tu reducción de desperdicios:

    • En lugar de adquirir un árbol navideño real, puedes comprar uno en maceta (¡o una planta grande!) que puedas conservar durante años y decorarla tal y como lo harías si fuera el primero.
    • Las decoraciones pueden convertirse en una gran actividad festiva que involucre a toda la familia. Mira lo que tienes ya en tu hogar, o en tu jardín, que puedas aprovechar/crear/transformar/pintar.
    • Envía tarjetas electrónicas a amigos y familiares.
    • Reutiliza, recicla o composta el papel de envolver siempre que sea posible.
    • Si has de comprar regalos, hazlo sin envoltorios y sin bolsas.
    • Lo mismo con la comida: trae a casa alimentos sin empaquetar, en medida de lo posible, con una lista premeditada y preparada, y sobre todo, apoyando el comercio local de tu barrio.
    • ¿Te ha tocado un regalo no deseado? Dónalos en lugar de tirarlos, regálalos a alguien que sepas que le puede hacer falta o haz un trueque.

     

    Felices fiestas, vida y compañía.

     

CA