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  • ¿Qué impacto tiene comer carne?

    ¿Qué impacto tiene comer carne?

    ¿Qué impacto tiene comer carne?

    Bien es cierto que nos preocupa la huella hídrica que producimos, con el consiguiente valor (bien otorgado) que le damos al agua. Pero, si ampliamos nuestras miras y tenemos también en cuenta otros recursos energéticos implicados, ¿somos conscientes del coste que tiene nuestra comida a nivel planetario y la exigencia que le provocamos con nuestras decisiones dietéticas?

    En este post, y con motivo del Día Mundial sin Carne que se celebra el próximo 20 de marzo, ponemos el foco en el impacto que tiene en el planeta el comer carne y cómo cambiaría la cosa si redujéramos su consumo unos días a la semana. Empecemos con unos números.

    Sabies que...

    … la producción total de alimentos representa una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo y ocupa la mitad de la superficie habitable del planeta?

    ¿O que volumen de animales criados para alimentar a las personas supera a la vida silvestre en un factor de 15 a 1? (Digamos que sería algo así que por cada persona en el planeta, hay aproximadamente tres gallinas)

    ¿Y si te dijéramos que comer 100gr de carne de vacuno al día implica

    💧 10.812 litros de agua consumidos (la cantidad de agua que pueden beben 10 personas en un año)
    👣 59,8 kg CO₂eq producidos (se necesitan ~143 árboles para absorber las emisiones de CO₂ durante una semana)

    Y esta cantidad de CO₂eq también equivaldría a:
    📱 7657 smartphones cargados
    ⛽ 25.5 litros de gasolina consumidos
    🚗 238,7 kilómetros por un vehículo de pasajeros promedio
    🌄 229 m²/año de terreno utilizado?

    En términos de terreno, esta área podría usarse para cultivar ~80 kg de arroz o maíz por año. Y por último, incluir que los animales también requieren 17,6 kg de alimento.

    Fuente: Omnicalculator

     

     

    De hecho, en el informe publicado en Science en 2018 se indica que la carne y los productos lácteos aportan solo el 18% de las calorías consumidas, pero utilizan el 83% de las tierras agrícolas del mundo y son responsables del 6% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura.

    Desafortunadamente, la carne es un alimento muy ineficiente si se tienen en cuenta los recursos necesarios para su producción y la cantidad de proteína que se obtiene. No hace falta decir que su producción ejerce presión sobre los cultivos y los recursos hídricos, sin mencionar la enorme demanda de tierras que conduce a la pérdida de biodiversidad.

    De entre muchos impactos implícitos, nos centramos en tres:

    Su huella hídrica

    Muchos investigadores advierten que la escasez de agua podría conducir al próximo conflicto mundial y a una gran migración de personas.

    Hay estimaciones de que más de ⅔ de las extracciones de agua dulce se destinan al riego para la agricultura, y ~90% del agua mundial se utiliza para cultivar alimentos. La producción de carne es un gran contribuyente: para producir 1kg de carne de vacuno se necesitan 15.400 litros, de ovino 10.400 litros, de cerdo 6.000 litros y de pollo 4.300.

    Pero esto no acaba aquí porque en todo el mundo, el ganado genera aproximadamente 13.000 millones de toneladas de desechos en forma de heces, cada año. Este es el peso de la torre Eiffel cada 24 segundos. El problema de qué hacer con estos desechos aumenta a medida que muchos de ellos llegan a los sistemas de agua circundantes y a nuestras aguas subterráneas, contaminándolas.

    Su huella sobre el uso del suelo

    A día de hoy, la agricultura ocupa alrededor del 50% de la tierra habitable global (toda la tierra de la Tierra, excluyendo los desiertos y las regiones cubiertas de hielo) de nuestro planeta y, como consecuencia, un tercio del planeta ha sido desertificado. Y de ese 50%, aproximadamente el 80% está asociado con la agricultura animal, principalmente la producción de carne.

    Para producir carne, se limpian grandes extensiones de tierra de árboles, otra flora y animales salvajes. La tierra despejada luego se usa para cultivar maíz y otros granos para alimentar a los animales en granjas industriales o como corrales de engorde. Así que la friolera cantidad de 110 especies de animales e insectos se pierden todos los días, y la agricultura animal es la causa principal de las zonas muertas del océano.

    Su huella en las emisiones de gases de efecto invernadero

    El alojamiento de miles de animales en condiciones concentradas conduce a una liberación masiva de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Los informes han sugerido que hasta el 51% de las emisiones de gases de efecto invernadero se pueden atribuir a la agricultura animal (incluida la carne, los productos lácteos, los huevos y otros productos procedentes de animales).

     


     

    No nos queda duda alguna de que las consumidoras han de cambiar sus demandas y expectativas porque todas comemos varias veces al día, y si optamos por más alimentos de origen vegetal en lugar de tener carne en el centro de nuestras comidas, nos regalaremos la oportunidad de explorar otras cocinas y probar nuevos platos, o adaptar los favoritos familiares para alinearse mejor con un estilo de vida más ético y ambientalmente responsable. Y el planeta sufrirá menos.

    Así que para este mes de marzo, te invitamos a unirte a la Semana Sin Carne que promueve Proveg, y la lectura de Tu Dieta Puede Salvar el Planeta, de Aitor Sánchez, por tal de ensanchar tus conocimientos y poner en práctica todo lo aprendido. También puedes poner tus números a todo lo que consumes y bebes, y el impacto que tienen en el ambiente con esta calculadora. O si ya eres vegetariana o vegana, comprueba todo lo que le has ahorrado al planeta.

    Hacer un cambio en nuestra dieta puede parecer un punto de partida pequeño cuando se trata de salvar el mundo, pero como dijo la antropóloga Margaret Mead: Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo; de hecho, eso es lo único que lo ha logrado.”

  • Practicar la gratitud en el día a día

    Practicar la gratitud en el día a día

    Practica la gratitud en tu día a día

    Durante tiempos difíciles, es fácil sentirse un poco abrumada o agotada por la vida. Los sentimientos y pensamientos negativos pueden estar más presentes, lo que puede complicar ser más conscientes de todos los aspectos positivos que ya habitan a nuestro alrededor.

    En el post de este mes, te invitamos a reconocer y a practicar la gratitud, no solo como alivio a estos pesares, sino como una herramienta de apreciación de las cosas valiosas y significativas en el día a día.

    En su sentido etimológico, la palabra gratitud se deriva de la palabra latina gratia, que significa gracia, amabilidad o agradecimiento, y es una apreciación por lo que recibimos, ya sea de forma tangible o intangible. Con gratitud, mostramos disposición para apreciar y devolver bondad.

    El concepto de ser agradecida no es nuevo de ninguna manera. Hace más de 2000 años, el filósofo romano Marco Tulio Cicerón la describió no sólo como la mayor de las virtudes, sino como la madre de todas las demás. Y lo más llamativo es que la gratitud tiene mucho que ver con el presente: al estar agradecida por todo lo que tenemos aquí y ahora, podemos recalibrar la mirada y darle una vuelta de tuerca a nuestra perspectiva mental y física.

    Si hablamos en términos científicos, la investigación sugiere que una práctica diaria de gratitud interviene con la neuroplasticidad, esa capacidad del cerebro para modificar, cambiar y adaptar tanto la estructura como la función a lo largo de la vida y en respuesta a las experiencias vividas y por vivir. Esto significa que podemos condicionar nuestro cerebro, a través de la gratitud, para unir emociones más positivas a los recuerdos y eventos actuales.

    Y si hilamos un poquito más fino, nos damos cuenta de que la gratitud también está relacionada con nuestro diálogo interno: esa conversación hacia nuestra persona está vinculada con la forma en que vemos el mundo, cómo nos sentimos, cómo nos presentamos y qué tan libres nos sentimos. Al expresar pensamientos positivos en un estado consciente, comunicamos positividad a nuestro subconsciente, que no piensa por sí mismo. Si atribuimos gratitud a las experiencias en tiempo real, incluso en momentos de adversidad, internalizamos la experiencia con positividad, lo que tendrá enormes beneficios para nuestra mente, cuerpo y espíritu a largo plazo.

    Algunas maneras de cultivar la gratitud

    Como cualquier habilidad, la gratitud se puede aprender y fortalecer. Aquí te dejamos algunos ejercicios para poner en práctica en tu día a día:

    • Piensa cada día en tres cosas por las que estás agradecida. Dedica 10 minutos a escribirlas brevemente y reléelas al final de la semana.
    • Comienza un diario de gratitud. Llevar un diario puede ser una excelente técnica de autoterapia: cuando escribes, utilizas diferentes partes de tu cerebro y accedes a recuerdos y emociones desde una nueva óptica. Se ha demostrado que un diario de este tipo activa áreas del cerebro relacionadas con la moralidad y las emociones positivas.
    • Escribe una nota de agradecimiento. Haz saber a alguien lo importante que es para ti y el aprecio por el impacto de esa persona en tu vida. Y por qué no, de vez en cuando, escríbete también una a ti misma.
    • Agradece a alguien mentalmente. ¿No tienes tiempo para escribir? Tómate 5 minutos y agradece en silencio a ese alguien tu dicha simplemente por existir o porque haya hecho algo bueno por ti.
    • Medita. La meditación de atención plena implica centrarse en el momento presente sin juzgar y puedes utilizar meditaciones guiadas basadas en el cultivo del amor y la bondad, cosa que nos permitirá ampliar nuestra perspectiva de la vida y la conexión con nosotras mismas y el resto de personas.

     


    Te dejamos también una de las prácticas grabadas de Sangha de Germán Jurado a las que Irene suele atender cada lunes a través de Instagram.

    Porque la gratitud ayuda a las personas a darse cuenta de que no estarían donde están sin la ayuda de los demás.

    ¿Qué otros hábitos de gratitud practicas en tu vida?

  • Qué es y cómo reducir tu huella digital

    Qué es y cómo reducir tu huella digital

    Qué es y cómo reducir tu huella digital

    Empezamos un nuevo año con 12 nuevos propósitos para hacernos la vida más fácil, tanto las unas a las otras, como al planeta en el que queremos seguir viviendo, cuidando, amando y disfrutando.

    Y lo queremos estrenar con un tema muy interesante a tener en cuenta y al que quizás no le hayamos prestado mucha atención… La huella digital

    La era digital nos ha permitido reducir el consumo de recursos físicos (como la madera o el papel), pero las emisiones producidas por el mantenimiento y la alimentación de dispositivos, el almacenamiento en la nube y los centros de datos han crecido exponencialmente durante los últimos años.

    Con el acceso a todas horas a Internet y el constante aumento (y demanda) de los servicios online o streaming, nuestra huella digital aumenta y se acumula. En términos técnicos, esta huella digital es un rastro de datos que se crea mientras se usa Internet, incluyendo los sitios web visitados, los correos electrónicos enviados y la información que emite a los servicios en línea.

    Según un informe de Greenpeace de 2017, el consumo energético de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) es responsable del 8% del gasto de la energía mundial y, según la organización mundial sin fines de lucro Climate Care, de un 2% de las emisiones globales de carbono (830 millones de toneladas). Digamos que, en este momento, la huella digital global es casi la misma que la de los viajes aéreos (2,5%), pero con previsión de ser superada muy pronto. Y si esta “nube de información” fuera un país como tal, sería el 6º consumidor de energía del planeta.

    Pero no solo hemos de fijarnos en este gasto digital, sino también en aquel que también está implicado en la alimentación y mantenimiento de dispositivos digitales (ordenadores, tablets, móviles e incluso servidores de datos).

    Sabías que (algunos números interesantes)…

    • … solo una búsqueda en Google puede producir entre 0,2 y 7 gramos de emisiones de dióxido de carbono?
    • … el uso global del correo electrónico genera tanto CO2 como tener 7 millones de automóviles adicionales en la carretera?
    • … cada email enviado es responsable de 4 g de emisiones de CO2? Y si tiene una imagen adjunta, aumenta a un promedio de 50g? O que enviar 65 emails equivale aproximadamente a conducir un kilómetro en coche?
    • … cada hora de videoconferencia genera 1 kg de CO2?
    • … por cada hora de transmisión de Netflix, se consumen unos 55 g a 56 g de CO2, equivalentes a conducir unos 300 metros en un coche?
    • … y que usando Spotify se producen entre 200 y 350 mil toneladas de gases invernadero al año?

    Algunos consejos para reducir tu huella digital

    • Optimiza el modo de consumo de energía de tus dispositivos: cambiando el brillo del 100% al 70% puedes ahorrar hasta un 20% de energía. Por otra parte, en lugar de utilizar el “modo avión”, en el caso de los móviles, apágalos directamente, y el “modo suspensión o hibernación” para ordenadores.
    • Elimina todos esos correos electrónicos que están ocupando lugar (o dejen de ser útiles) en tus carpetas personales, bandeja de entrada o promociones.
    • Intenta reducir, en medida de lo posible, el tamaño de los emails que envías.
    • Date de baja de aquellas suscripciones de Newsletters que ya no te interesen. Y borra las que ocupen un espacio innecesario.
    • Opta por descargar música o vídeos en lugar de consumir en línea, ya que en comparación con la descarga, los datos solo se extraen una vez de los servidores.
    • Elige servidores o empresas que ofrezcan soluciones de “hosting verde”.
    • Utiliza buscadores más amigables como Ecosia, que dona el 80% de sus beneficios a plantar árboles, o Ekoru, que también dona el 60% de sus ingresos a proyectos de reforestación, acción climática y conservación.

     


    Si bien podemos tomar decisiones informadas para minimizar nuestra huella en línea, debe darse un cambio en todo el sistema si queremos combatir de manera efectiva las crecientes emisiones que inevitablemente provendrán de un mundo cada vez más digitalizado.

    No podemos hacer la transición a una economía limpia a menos que todos estén a bordo, grandes industrias incluidas.

CA