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  • ¿Qué impacto tiene comer carne?

    ¿Qué impacto tiene comer carne?

    ¿Qué impacto tiene comer carne?

    Bien es cierto que nos preocupa la huella hídrica que producimos, con el consiguiente valor (bien otorgado) que le damos al agua. Pero, si ampliamos nuestras miras y tenemos también en cuenta otros recursos energéticos implicados, ¿somos conscientes del coste que tiene nuestra comida a nivel planetario y la exigencia que le provocamos con nuestras decisiones dietéticas?

    En este post, y con motivo del Día Mundial sin Carne que se celebra el próximo 20 de marzo, ponemos el foco en el impacto que tiene en el planeta el comer carne y cómo cambiaría la cosa si redujéramos su consumo unos días a la semana. Empecemos con unos números.

    Sabies que...

    … la producción total de alimentos representa una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo y ocupa la mitad de la superficie habitable del planeta?

    ¿O que volumen de animales criados para alimentar a las personas supera a la vida silvestre en un factor de 15 a 1? (Digamos que sería algo así que por cada persona en el planeta, hay aproximadamente tres gallinas)

    ¿Y si te dijéramos que comer 100gr de carne de vacuno al día implica

    💧 10.812 litros de agua consumidos (la cantidad de agua que pueden beben 10 personas en un año)
    👣 59,8 kg CO₂eq producidos (se necesitan ~143 árboles para absorber las emisiones de CO₂ durante una semana)

    Y esta cantidad de CO₂eq también equivaldría a:
    📱 7657 smartphones cargados
    ⛽ 25.5 litros de gasolina consumidos
    🚗 238,7 kilómetros por un vehículo de pasajeros promedio
    🌄 229 m²/año de terreno utilizado?

    En términos de terreno, esta área podría usarse para cultivar ~80 kg de arroz o maíz por año. Y por último, incluir que los animales también requieren 17,6 kg de alimento.

    Fuente: Omnicalculator

     

     

    De hecho, en el informe publicado en Science en 2018 se indica que la carne y los productos lácteos aportan solo el 18% de las calorías consumidas, pero utilizan el 83% de las tierras agrícolas del mundo y son responsables del 6% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura.

    Desafortunadamente, la carne es un alimento muy ineficiente si se tienen en cuenta los recursos necesarios para su producción y la cantidad de proteína que se obtiene. No hace falta decir que su producción ejerce presión sobre los cultivos y los recursos hídricos, sin mencionar la enorme demanda de tierras que conduce a la pérdida de biodiversidad.

    De entre muchos impactos implícitos, nos centramos en tres:

    Su huella hídrica

    Muchos investigadores advierten que la escasez de agua podría conducir al próximo conflicto mundial y a una gran migración de personas.

    Hay estimaciones de que más de ⅔ de las extracciones de agua dulce se destinan al riego para la agricultura, y ~90% del agua mundial se utiliza para cultivar alimentos. La producción de carne es un gran contribuyente: para producir 1kg de carne de vacuno se necesitan 15.400 litros, de ovino 10.400 litros, de cerdo 6.000 litros y de pollo 4.300.

    Pero esto no acaba aquí porque en todo el mundo, el ganado genera aproximadamente 13.000 millones de toneladas de desechos en forma de heces, cada año. Este es el peso de la torre Eiffel cada 24 segundos. El problema de qué hacer con estos desechos aumenta a medida que muchos de ellos llegan a los sistemas de agua circundantes y a nuestras aguas subterráneas, contaminándolas.

    Su huella sobre el uso del suelo

    A día de hoy, la agricultura ocupa alrededor del 50% de la tierra habitable global (toda la tierra de la Tierra, excluyendo los desiertos y las regiones cubiertas de hielo) de nuestro planeta y, como consecuencia, un tercio del planeta ha sido desertificado. Y de ese 50%, aproximadamente el 80% está asociado con la agricultura animal, principalmente la producción de carne.

    Para producir carne, se limpian grandes extensiones de tierra de árboles, otra flora y animales salvajes. La tierra despejada luego se usa para cultivar maíz y otros granos para alimentar a los animales en granjas industriales o como corrales de engorde. Así que la friolera cantidad de 110 especies de animales e insectos se pierden todos los días, y la agricultura animal es la causa principal de las zonas muertas del océano.

    Su huella en las emisiones de gases de efecto invernadero

    El alojamiento de miles de animales en condiciones concentradas conduce a una liberación masiva de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Los informes han sugerido que hasta el 51% de las emisiones de gases de efecto invernadero se pueden atribuir a la agricultura animal (incluida la carne, los productos lácteos, los huevos y otros productos procedentes de animales).

     


     

    No nos queda duda alguna de que las consumidoras han de cambiar sus demandas y expectativas porque todas comemos varias veces al día, y si optamos por más alimentos de origen vegetal en lugar de tener carne en el centro de nuestras comidas, nos regalaremos la oportunidad de explorar otras cocinas y probar nuevos platos, o adaptar los favoritos familiares para alinearse mejor con un estilo de vida más ético y ambientalmente responsable. Y el planeta sufrirá menos.

    Así que para este mes de marzo, te invitamos a unirte a la Semana Sin Carne que promueve Proveg, y la lectura de Tu Dieta Puede Salvar el Planeta, de Aitor Sánchez, por tal de ensanchar tus conocimientos y poner en práctica todo lo aprendido. También puedes poner tus números a todo lo que consumes y bebes, y el impacto que tienen en el ambiente con esta calculadora. O si ya eres vegetariana o vegana, comprueba todo lo que le has ahorrado al planeta.

    Hacer un cambio en nuestra dieta puede parecer un punto de partida pequeño cuando se trata de salvar el mundo, pero como dijo la antropóloga Margaret Mead: Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo; de hecho, eso es lo único que lo ha logrado.”

  • Practicar la gratitud en el día a día

    Practicar la gratitud en el día a día

    Practica la gratitud en tu día a día

    Durante tiempos difíciles, es fácil sentirse un poco abrumada o agotada por la vida. Los sentimientos y pensamientos negativos pueden estar más presentes, lo que puede complicar ser más conscientes de todos los aspectos positivos que ya habitan a nuestro alrededor.

    En el post de este mes, te invitamos a reconocer y a practicar la gratitud, no solo como alivio a estos pesares, sino como una herramienta de apreciación de las cosas valiosas y significativas en el día a día.

    En su sentido etimológico, la palabra gratitud se deriva de la palabra latina gratia, que significa gracia, amabilidad o agradecimiento, y es una apreciación por lo que recibimos, ya sea de forma tangible o intangible. Con gratitud, mostramos disposición para apreciar y devolver bondad.

    El concepto de ser agradecida no es nuevo de ninguna manera. Hace más de 2000 años, el filósofo romano Marco Tulio Cicerón la describió no sólo como la mayor de las virtudes, sino como la madre de todas las demás. Y lo más llamativo es que la gratitud tiene mucho que ver con el presente: al estar agradecida por todo lo que tenemos aquí y ahora, podemos recalibrar la mirada y darle una vuelta de tuerca a nuestra perspectiva mental y física.

    Si hablamos en términos científicos, la investigación sugiere que una práctica diaria de gratitud interviene con la neuroplasticidad, esa capacidad del cerebro para modificar, cambiar y adaptar tanto la estructura como la función a lo largo de la vida y en respuesta a las experiencias vividas y por vivir. Esto significa que podemos condicionar nuestro cerebro, a través de la gratitud, para unir emociones más positivas a los recuerdos y eventos actuales.

    Y si hilamos un poquito más fino, nos damos cuenta de que la gratitud también está relacionada con nuestro diálogo interno: esa conversación hacia nuestra persona está vinculada con la forma en que vemos el mundo, cómo nos sentimos, cómo nos presentamos y qué tan libres nos sentimos. Al expresar pensamientos positivos en un estado consciente, comunicamos positividad a nuestro subconsciente, que no piensa por sí mismo. Si atribuimos gratitud a las experiencias en tiempo real, incluso en momentos de adversidad, internalizamos la experiencia con positividad, lo que tendrá enormes beneficios para nuestra mente, cuerpo y espíritu a largo plazo.

    Algunas maneras de cultivar la gratitud

    Como cualquier habilidad, la gratitud se puede aprender y fortalecer. Aquí te dejamos algunos ejercicios para poner en práctica en tu día a día:

    • Piensa cada día en tres cosas por las que estás agradecida. Dedica 10 minutos a escribirlas brevemente y reléelas al final de la semana.
    • Comienza un diario de gratitud. Llevar un diario puede ser una excelente técnica de autoterapia: cuando escribes, utilizas diferentes partes de tu cerebro y accedes a recuerdos y emociones desde una nueva óptica. Se ha demostrado que un diario de este tipo activa áreas del cerebro relacionadas con la moralidad y las emociones positivas.
    • Escribe una nota de agradecimiento. Haz saber a alguien lo importante que es para ti y el aprecio por el impacto de esa persona en tu vida. Y por qué no, de vez en cuando, escríbete también una a ti misma.
    • Agradece a alguien mentalmente. ¿No tienes tiempo para escribir? Tómate 5 minutos y agradece en silencio a ese alguien tu dicha simplemente por existir o porque haya hecho algo bueno por ti.
    • Medita. La meditación de atención plena implica centrarse en el momento presente sin juzgar y puedes utilizar meditaciones guiadas basadas en el cultivo del amor y la bondad, cosa que nos permitirá ampliar nuestra perspectiva de la vida y la conexión con nosotras mismas y el resto de personas.

     


    Te dejamos también una de las prácticas grabadas de Sangha de Germán Jurado a las que Irene suele atender cada lunes a través de Instagram.

    Porque la gratitud ayuda a las personas a darse cuenta de que no estarían donde están sin la ayuda de los demás.

    ¿Qué otros hábitos de gratitud practicas en tu vida?

  • Qué es y cómo reducir tu huella digital

    Qué es y cómo reducir tu huella digital

    Qué es y cómo reducir tu huella digital

    Empezamos un nuevo año con 12 nuevos propósitos para hacernos la vida más fácil, tanto las unas a las otras, como al planeta en el que queremos seguir viviendo, cuidando, amando y disfrutando.

    Y lo queremos estrenar con un tema muy interesante a tener en cuenta y al que quizás no le hayamos prestado mucha atención… La huella digital

    La era digital nos ha permitido reducir el consumo de recursos físicos (como la madera o el papel), pero las emisiones producidas por el mantenimiento y la alimentación de dispositivos, el almacenamiento en la nube y los centros de datos han crecido exponencialmente durante los últimos años.

    Con el acceso a todas horas a Internet y el constante aumento (y demanda) de los servicios online o streaming, nuestra huella digital aumenta y se acumula. En términos técnicos, esta huella digital es un rastro de datos que se crea mientras se usa Internet, incluyendo los sitios web visitados, los correos electrónicos enviados y la información que emite a los servicios en línea.

    Según un informe de Greenpeace de 2017, el consumo energético de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) es responsable del 8% del gasto de la energía mundial y, según la organización mundial sin fines de lucro Climate Care, de un 2% de las emisiones globales de carbono (830 millones de toneladas). Digamos que, en este momento, la huella digital global es casi la misma que la de los viajes aéreos (2,5%), pero con previsión de ser superada muy pronto. Y si esta “nube de información” fuera un país como tal, sería el 6º consumidor de energía del planeta.

    Pero no solo hemos de fijarnos en este gasto digital, sino también en aquel que también está implicado en la alimentación y mantenimiento de dispositivos digitales (ordenadores, tablets, móviles e incluso servidores de datos).

    Sabías que (algunos números interesantes)…

    • … solo una búsqueda en Google puede producir entre 0,2 y 7 gramos de emisiones de dióxido de carbono?
    • … el uso global del correo electrónico genera tanto CO2 como tener 7 millones de automóviles adicionales en la carretera?
    • … cada email enviado es responsable de 4 g de emisiones de CO2? Y si tiene una imagen adjunta, aumenta a un promedio de 50g? O que enviar 65 emails equivale aproximadamente a conducir un kilómetro en coche?
    • … cada hora de videoconferencia genera 1 kg de CO2?
    • … por cada hora de transmisión de Netflix, se consumen unos 55 g a 56 g de CO2, equivalentes a conducir unos 300 metros en un coche?
    • … y que usando Spotify se producen entre 200 y 350 mil toneladas de gases invernadero al año?

    Algunos consejos para reducir tu huella digital

    • Optimiza el modo de consumo de energía de tus dispositivos: cambiando el brillo del 100% al 70% puedes ahorrar hasta un 20% de energía. Por otra parte, en lugar de utilizar el “modo avión”, en el caso de los móviles, apágalos directamente, y el “modo suspensión o hibernación” para ordenadores.
    • Elimina todos esos correos electrónicos que están ocupando lugar (o dejen de ser útiles) en tus carpetas personales, bandeja de entrada o promociones.
    • Intenta reducir, en medida de lo posible, el tamaño de los emails que envías.
    • Date de baja de aquellas suscripciones de Newsletters que ya no te interesen. Y borra las que ocupen un espacio innecesario.
    • Opta por descargar música o vídeos en lugar de consumir en línea, ya que en comparación con la descarga, los datos solo se extraen una vez de los servidores.
    • Elige servidores o empresas que ofrezcan soluciones de “hosting verde”.
    • Utiliza buscadores más amigables como Ecosia, que dona el 80% de sus beneficios a plantar árboles, o Ekoru, que también dona el 60% de sus ingresos a proyectos de reforestación, acción climática y conservación.

     


    Si bien podemos tomar decisiones informadas para minimizar nuestra huella en línea, debe darse un cambio en todo el sistema si queremos combatir de manera efectiva las crecientes emisiones que inevitablemente provendrán de un mundo cada vez más digitalizado.

    No podemos hacer la transición a una economía limpia a menos que todos estén a bordo, grandes industrias incluidas.

  • Empieza el 2023 un poco más ligera

    Empieza el 2023 un poco más ligera

    Empieza el 2023 un poco más ligera

    Último mes del 2022 y último propósito sugerido del año.

    Sabemos de sobras que a pocos días de finalizarlo, tenemos escaso tiempo libre para poder hacer una reflexión de lo acontecido a lo largo de todo el año y enfocarnos en cómo nos gustaría empezar el siguiente.

    Hoy queremos hablar de cómo iniciar el 2023 un poco más ligeras de mente y más libres en cuanto al espacio físico que nos rodea. A pesar de que hay mucho en qué pensar durante la temporada navideña, no hay mejor momento para reevaluar lo que poseemos y ordenar lo que tenemos, no usamos o necesitamos.

    El objetivo de esta serie de consejos es liberarte de excesos pero sin caer en las trampas del minimalismo. Interprétalo a tu manera y según tus circunstancias para operar y elegir cómo quieres vivir.

    Toma las riendas de tu espacio físico, mental y relacional para crear una vida a tu medida.

    Exceso de ropa

    El armario es por definición uno de los espacios donde más cúmulo de excesos hay. La mayoría de nosotras tenemos demasiada ropa que nunca usamos y que sabemos sobradamente cuáles son los atuendos que nos funcionan, probados y comprobados.

    Ordenar tu armario puede ayudarte a concentrarte en mantener un guardarropa más ligero: revisa todo lo que no hayas usado, no te quede bien o esté dañado sin posibilidad de reparación. Te dará el espacio que necesitas para ver realmente la ropa que tienes e inspirarte en un armario más cuidado.

    Recuerda que si hay ciertos ítems que no deseas, hazte responsable de una salida correcta, ya sea donándolos a familiares, conocidas o amigas, a organizaciones benéficas o entregándolos debidamente en puntos limpios cercanos a ti.

    Regalos no deseados

    Hay mucha culpa que viene incluida con un regalo no deseado. El mes pasado te dimos ideas para regalar más regalos conscientes y con sentido, pero desafortunadamente, según un estudio realizado en España en diciembre de 2021, un 85,9% de los encuestados afirmó haber recibido en alguna ocasión regalos que no les gustaron, con el consecuente impacto medioambiental de las devoluciones que supone, o de deshacerse de ellos tirándolos directamente a la basura.

    A menudo nos sentimos obligadas a guardarlos, incluso si terminan fuera de la vista en el fondo de un armario. En lugar de esconderlos, véndelos en APPS de segunda mano, como Vinted o Wallapop, o pregunta si hay alguien que sí que los necesita y les va a dotar de uso.

    Productos o ingredientes caducados

    Revisa la despensa, los armarios de la cocina, el armario del baño y tu bolsa de maquillaje. Busca cualquier producto que haya pasado su mejor momento o comida que haya caducado o esté cerca de su consumo preferente, tal y como indican se indica en la OCU.

    Una vez realizada esta limpieza, presta atención a todos esos productos para poder planificarte mejor en tus futuras compras, reduciendo así el desperdicio alimentario o consumo redundante.

    Suscripciones y silencio digital

    Esta debería ser una tarea rápida y fácil de hacer antes de fin de año. Presta atención a los servicios a los que estás suscrita y cancélalos antes de que te facturen de nuevo en el nuevo año porque muy posiblemente es más que probable que estés pagando algunas suscripciones aquí y allá que ya no estás utilizando.

    A parte de los servicios de pago, echa un vistazo a todas esas newsletters que ocupan espacio en tu cuenta de email y quédate con aquellas que te aporten algo. Recuerda que vaciar la bandeja de entrada ayuda a reducir tu huella de carbono.

    Aquí también entra el otro ruido digital tan presente en nuestras vidas diarias: silencia o elimina las notificaciones, abandona listas, boletines, foros, grupos o redes sociales que no te aporten y te consuman tiempo innecesario. Apuesta por aires frescos de limpieza digital en tu vida.

    Prioridades vitales

    Por último, pero no menos importante, y hablando más allá de lo material, plantéate qué es lo que realmente importa frente a lo que no: tómate tiempo para reevaluar tu horario y sé selectiva con los compromisos y personas que rodean tu vida.

    Tener tiempo y espacio para reflexionar puede ayudarte a ver las cosas con más claridad. Decide qué es desorden y qué no. Deja ir los excesos y céntrate en crecer y nutrirte para cultivar mejores versiones de ti misma.

     


    Ordenar y minimizar tu vida es una táctica increíble de fin de año para limpiar lo viejo y allanar el camino para lo nuevo. ¿Lista para este nuevo 2023?

  • Regala obsequios conscientes y con sentido

    Regala obsequios conscientes y con sentido

    Regala obsequios conscientes y con sentido

    La temporada de festiva de Navidades está a la vuelta de la esquina. Y si le sumamos este Black Friday, se vienen días tan abrumadores como estresantes.

    Te comentábamos con anterioridad que para contrarrestar este día de gasto desmedido nació el Green Friday, un día para frenar el énfasis de la compra impulsiva y optar por marcas sostenibles, o incluso, a negarse a comprar algo.

    Desde BOLSETA seguimos defendiendo las compras éticas y con cabeza, o directamente, la no adquisición si no es necesaria. Pero si está en tus planes regalar algún obsequio, inclínate por alternativas respetuosas con el medioambiente, ecológicas, de segunda mano o por qué no, hechas por ti. Promover un consumo responsable en tu círculo inmediato de familia y amigos, es el inicio de una expansión de conciencia que no puede hacer otra cosa más que seguir creciendo y creciendo a lo ancho y a lo largo de la sociedad.

    Te damos algunas pautas a considerar a la hora de hacer un regalo acertado, más sostenible y amable con las personas y el planeta.

    Envoltorios de regalos sostenibles BOLSETA

    ¿Es el regalo deseado?

    Cualquier obsequio que alguien no quiera, mal elegido o que no se vaya a utilizar a la larga, se convierte directamente en un desperdicio, dando lugar a una resaca navideña que nos deja con la casa llena de objetos indeseados. Hay varias maneras de salir del paso (dejar claro tus prioridades de antemano, revenderlo en plataformas de segunda mano o donarlo a alguien que sepas que sí le saque partido) pero lo ideal es evitar estas situaciones asegurándote de que sea algo que la destinataria quiera y use, evitando las malas decisiones de comprar por comprar.

    Otra opción segura es intercambiar listas de deseos e intentar que el presente por el que te decantes regalar, tenga un carácter tan sostenible y de proximidad como sea posible.

    Compra menos pero mejor

    Nunca ha habido un concepto tan erróneo como «más es siempre mejor». Gastar sin restricciones en más comida, más bebida, más regalos. Su consecuencia directa más oscura: más exceso, más residuos, más contaminación, más desperdicio de alimentos y de plásticos.

    La presión por la compra nos genera de por sí estrés y quizás deudas innecesarias que fácilmente se pueden evitar. Para ello hemos de cambiar de mentalidad entendiendo que la calidad ha de priorizarse ante cualquier escenario.

    Apoya siempre a las pequeñas empresas

    Cada vez que eliges dónde poner tu dinero, estás ejerciendo un poder de acción enorme. En lugar de dar tu dinero a grandes marcas y cadenas de supermercado, apoya a los pequeños comercios que crean y distribuyen regalos únicos han sido elaborados a mano y con mucho amor.

    Estas pequeñas empresas o fabricantes independientes suelen apostar por prácticas más ecológicas y sostenibles, limitando el desperdicio o proporcionando embalajes sin plástico. Así que no solo sabes exactamente quién y dónde se elaboró, sino que también estarás comprando un regalo con intención, pensamiento y significativo comparado con uno genérico y fabricado en serie.

    Regalos consumibles

    ¿Y por qué no obsequiar regalos hechos a manos y de carácter consumible? No hay peros: están hechos con amor, son personales y han sido creados pensando en la destinataria, lo que lo hacen más sinceros, cercanos y reales. Desde comida hasta artesanías: qué mejor que ser tú quien escoja los productos e ingredientes con cariño y sin exceso de plásticos o residuos feos.

    Envoltorios de regalos sostenibles BOLSETA

    Utiliza envoltorios de regalo ecológicos

    Hablamos ya en su momento de ideas para reutilizar los envoltorios y envases de forma creativa, porque creemos que la mejor opción de bajo desperdicio es reutilizar todo aquello que ya tienes por casa.

    En el caso de que necesitases comprar algo, interésate por los envoltorios reciclables y decóralos tú misma para aportarles ese toque personal que solo tú puedes darle.

     


    Y con todo esto dicho, siéntate a pensar en la necesidad real y no impulsiva que promueve la tendencia de comprar sin sentido. ¿Qué vas a regalar o no regalar este año?

  • Cómo hacer compost casero (y de forma fácil)

    Cómo hacer compost casero (y de forma fácil)

    Cómo hacer compost casero (y de forma fácil)

    El compostaje puede parecer un misterio, o incluso resultar algo intimidante solo al alcance de unos pocos. Los conceptos erróneos más comunes son que es demasiado complicado, huele mal o es difícil de manejar. Pero todo lo contrario porque ni lleva mucho tiempo y se puede hacer con un esfuerzo mínimo.

    Qué es

    El compost es un material oscuro, desmenuzable y con olor a tierra, y se produce por la descomposición natural de restos y materiales orgánicos. La acción de manejar y aprovechar este material en las proporciones correctas, y agregar agua y oxígeno, alienta a las criaturas microbianas a descomponerlo todo en un producto denso en nutrientes que construirá suelo y enriquecerá tu jardín y huerto.

    ¿Por qué compostar?

    • Reduce la cantidad de material orgánico que va a los vertederos.
    • El compost es una enmienda del suelo valiosa y gratuita que ahorra dinero en la compra de alternativas, como turba o fertilizante.
    • Mejora la condición física del suelo, la aireación, la capacidad de retención de agua y contiene una amplia gama de nutrientes para las plantas.
    • El compost evita algunas enfermedades transmitidas por el suelo: las poblaciones de algunos microbios en el compost pueden superar a los patógenos por alimento y hábitat, mientras que otros atacan o repelen los patógenos de las plantas.
    • Es bueno para el medio ambiente, divertido, educativo y una actividad en la que toda la familia puede ayudar.

    Además, es una actividad en la que todos salen ganando. No solo es una forma sostenible de deshacerse de los restos orgánicos de comida y los desechos del jardín, sino que también da lugar a un abono de primera que les encantará a todas tus plantas.

    Hay muchas formas y técnicas que puedes aplicar según tu espacio o cantidad de desechos producidos, no te asustes. Ten en cuenta que siempre hay un rincón para ti en este mundillo por el que empezar con muchas ganas. Aquí te damos unas simples directrices para alentarte a probarlo desde mañana mismo:

    1. Selecciona bien los restos orgánicos

    Comienza con restos orgánicos de frutas y verduras incluida sus pieles. También bolsitas de té, café molido, cáscaras de huevo, flores viejas o incluso pelos humanos.

    Algo a evitar por completo es la carne, los productos lácteos, la comida cocinada, o preparados aceitosos y huesos.

    2. Guarda y almacena

    Cuando estés compostando, los restos orgánicos que salgan de tu cocina deben ser parte de un proceso de capas deliberado para acelerar la descomposición. Hay un método concreto para añadirlos a la pila de compostaje por lo que lo más sensato es almacenarlos en un recipiente e ir agregándolos poco a poco.

    También puedes almacenarlos en una bolsa en el congelador o en la parte trasera del frigorífico por tal de desacelerar su proceso de descomposición.

    3. Elige un lugar para hacer tu compost

    Aquí es donde debes pensar el espacio y entorno en el que vives actualmente:

    • Si dispones de algún espacio al aire libre, el contenedor de compost no tiene que ser complicado sino hay que mantenerlo bien simple: un cubo de basura o baúl de madera viejo pueden ser un buen punto de partida. Recuerda, empieza con aquello que ya tienes disponible.
    • Y si no tienes un patio trasero donde colocarlo, puedes llevar los restos de comida a una pila de compost compartida con los vecinos o en un jardín comunitario.

    4. Haz el compost

    En este mundillo, inevitablemente escucharás hablar de «los verdes y los marrones», los dos ingredientes principales de su mezcla.

    Los «verdes» suelen ser restos de comida, como cáscaras de frutas y verduras, posos de café o, si tienes un jardín, recortes de césped. Estos agregan nitrógeno, un elemento crucial para el crecimiento microbiano. Los microorganismos son los verdaderos héroes de este proceso y los que hacen el trabajo pesado de la descomposición.

    Los «marrones» son más ricos en carbono: como cartones de huevos, periódicos u hojas secas (ten en cuenta que has de trocear/triturar los productos de papel antes de ponerlos en su pila).

    Es bueno recordar que los materiales verdes suelen estar húmedos y los materiales marrones, secos. Cuando estás superponiendo capas, quieres los marrones secos en la parte inferior con los verdes húmedos en la parte superior: digamos que los marrones son clave porque permiten que fluya el agua y el aire (proceso de aireación), asegurando que los microorganismos puedan hacer su trabajo.

    Capas marrones y luego verdes, marrones y luego verdes. La cantidad de estas dependerá de tu espacio y la cantidad de restos de comida. En cuanto a su proporción, y en última instancia, siempre se desean más marrones que verdes.

    5. Espera y airea

    ¿Cuánto tiempo hay que esperar para que se descomponga? Se dice que de forma aproximada, si hace calor, unos dos meses, y si hace frío, unos seis.

    Para mantener las cosas en movimiento, has de girar o rotar la pila con un palo o una pala para asegurarte de que el aire fluya y que esté húmedo pero no demasiado empapado. Posiblemente esta rotación se dé una vez cada siete o 10 días.

    Con el tiempo y un poco de práctica, tu nariz sabrá cuándo el compost está listo, partiendo de que el abono bueno no huele mal. Si es el caso, quizás no se está descomponiendo correctamente dado el exceso de humedad, por lo que se deberán reajustar las proporciones de verdes y marrones.

    Cuando tu compost tenga ese olor a tierra y sea esponjoso de textura, ya estará listo para ser utilizado en tu jardín o plantas.

    Si te surgen dudas durante el proceso, apúntate a cursos comunitarios en los que te enseñan y ponen en práctica los diferentes métodos y trucos para salir airosa y más sabia de la experiencia.

     


    Paciencia, curiosidad y buena mano. Porque el compost de casa es una bondad reciclada que da energía vital a tus plantas.

  • Reutiliza los envoltorios y envases de forma creativa

    Reutiliza los envoltorios y envases de forma creativa

    Reutiliza los envoltorios y envases de forma creativa

    En los últimos años hemos sido testigos de que cada vez más empresas (tanto grandes como minoristas) han avanzado hacia un cambio de los embalajes de sus productos, ofreciendo opciones más ecológicas o sostenibles hechas a partir de materiales reciclados o reciclables.

    Cuando salimos a comprar a granel, tenemos la posibilidad de escoger y rechazar, pero bien es cierto que, en muchas ocasiones, es imposible evitar el envase por completo, ya que casi todo lo demás viene en algún tipo de contenedor, ya sea una caja o un envoltorio. Por otra parte, están los pedidos en línea que hacemos (y que no dejan de ir a alza), «protegidos» del exterior con embalajes, a veces excesivos e inútiles.

    Conociendo  la problemática, ¿qué hacemos con todos estos envases que se nos acumulan y cómo podemos evitar que se vayan a la basura a la primera de cambio? ¿Podemos otorgarles una segunda vida y apreciar de alguna forma el gasto energético que ha comportado su creación y transporte?

    Aquí te damos algunas ideas sobre cómo reutilizar todos estos materiales con mucho potencial, tanto de los adquiridos en la compra como de los regalos que puedas recibir, de los paquetes online u otros restos domésticos.

    Papel de regalo o envíos postales

    No hay secreto: recupera todos aquellos materiales como cajas de cartón, papel kraft, papel de periódico, revistas, calendarios, o las virutas para envolver tus regalos (así ahorrarás comprar papel de regalo nuevo, que de todos modos va directo a la basura).

    También son ideales para proteger algo al enviarlo vía correo postal. Puedes pedir a la persona receptora que haga lo mismo y prolongue la cadena de vida.

    Frascos y botellas de cristal 

    Tenemos cero necesidad de adquirir recipientes nuevos para guardar los restos de comida: reutiliza los frascos que compres con alimentos en su interior. Funcionan igual de bien y son ideales para pequeñas cantidades de sobras o cualquier ingrediente restante.

    Utiliza las botellas vacías como contenedores de líquido o decoración del hogar rellenas de arena, o incluso como porta velas.

    Los frascos de menor tamaño son ideales para propagar esquejes de las plantas de interior y regalarlas a amigos y familiares que deseen cultivar también los suyos.

    Latas como recipientes o contenedores

    El mismo concepto que el punto anterior pero para organizar y almacenar utensilios u objetos. Esta es una manera fácil de mantener las encimeras despejadas y la alacena ordenada. Usa latas vacías para almacenar utensilios o para recoger pequeños artículos de cocina que de otro modo se perderían.

    Si tienes un espacio exterior, píntalas a tu gusto, agujerea su superficie con algún patrón bonito (una estrella, por ejemplo), haz un par de agujeros a los lados y ya están listas para servir también como porta velas.

    Y si a más a  mas, las latas tienen etiquetas llamativas y con diseños curiosos, mantenlas para dar ese toque especial.

    Cajas para almacenar

    Aquellas con un tamaño considerable son perfectas para utilizar en los estantes de la despensa o en los armarios, ayudando a mantener todo lo que necesitas en un mismo lugar. Las cajas más pequeñas serán tus aliadas para organizar tu escritorio o como separadores de cajones, agrupando elementos similares y evitar que se mezclen.

    Si ya les has sacado todo el partido a tus cajas y aún así te sobran y no sabes qué hacer con ellas, utilízalas como entretenimiento para tu perro o gato. Les van a encantar.

    Bolsas resistentes como maceteros

    Si tienes bolsas de rafia o de algún material resistente, empléalas como maceteros decorativos, colocando una planta dentro de ella con su propio tiesto. Eso sí, asegúrate de que no haya ningún orificio de drenaje para prolongar su vida.

     


    Y tú, querida persona que nos lee, ¿también sacas partido a los embalajes o envases que rondan por tu casa? ¿O ni siquiera te habías planteado reutilizarlos? Te leemos en los comentarios.

  • Cuarto de baño con menos plástico + neceser vacacional

    Cuarto de baño con menos plástico + neceser vacacional

    Cuarto de baño más sostenible (y con menos plástico) + neceser vacacional

    El baño puede llegar a ser otro de los rincones de nuestro hogar más difíciles de reorganizar si te apetece encaminarte hacia un estilo de vida con menos residuos. La cuestión es que, la gran mayoría de los productos que necesitamos, vienen más comúnmente en envases de plástico, que a menudo no se pueden reciclar o reutilizar.

    Algunas áreas son relativamente fáciles de simplificar, mientras que otras son algo más farragosas. La forma más inteligente de abordar esto es una de dos: reducir lo que se compra y usar solo lo que necesita o adquirir productos a granel o libres de empaquetados. Es posible que tengas de realizar una búsqueda previa para saber dónde conseguirlos por primera vez. En tus futuras compras, ya irás más ágil, con soltura y sabiduría.

    Ten en cuenta algo importante: si al empezar te sientes algo desanimada por lo desalentador que pueda parecer el desafío a la hora de reducir tu impacto y disminuir tu desperdicio, queremos que sepas que cada cambio que hacemos se acumula con el tiempo, que cada cambio de hábito exitoso o cambio ecológico, marca la diferencia. Así que haz lo mejor que puedas siempre que puedas.

    Piensa que no necesitamos tanto como nos dicen y con pocas cositas tendremos un baño muy apañado con artículos funcionales y prácticos. Porque, ¿quién quiere verse desbordada con mil y una opciones cuando realmente sabemos que con 5 estamos más que servidas? Y además, de calidad, con poco residuo y veganas.

    Aquí te damos unos humildes consejos.

    Cuidado de la piel

    Es innegable el auge de las pastillas de jabón de todos los olores, colores e ingredientes. Busca aquellos que sean amables con tu piel, tanto la de tu rostro como la de tu cuerpo. De la misma forma aplica cuando escojas productos de cuidado como tónicos, limpiadores (el aceite de coco no tiene por qué funcionar a todo el mundo) o hidratantes. Muchos de ellos vienen en recipientes de vidrio y se pueden reciclar, si se diera el caso que no les otorgas una segunda vida.

    En cuanto a los discos desmaquillantes, reemplaza los de un solo uso por los reutilizables, y las esponjas de lufa natural son el sustituto perfecto de las esponjas comunes. Considera también los cepillos para el cuerpo; ambas opciones son excelentes para exfoliar y limpiar la piel.

    Y a la hora de escoger una crema solar, inclínate por protectores a base de ingredientes minerales (como óxido de zinc) que no contengan ni nanopartículas ni dióxido de titanio. De esta manera, tanto los corales como tu piel estarán protegidos. Y si además el envase no es de plástico, mejor que mejor.

    Cuidado del cabello

    Les pastillas de jabón diseñadas para uso del cabello son más y más frecuentes, y se adaptan según el tipo de pelo que tengas. Si te resulta incómodo este formato, puedes rellenar tus envases de champú líquido en tiendas a granel. Incluso hay algunas en que aceptan sus retornos.

    Higiene dental

    Hay bastantes opciones para el cuidado dental donde se incluyen cepillos de dientes de bambú (asegúrate de que está>hecho con bambú cultivado de manera sostenible y el mango es compostable), polvos dentales en tarros de cristal o pastillas individuales (escoge los que más se adecúen a tus características) e hilo dental biodegradable.

    Si utilizas raspador de lengua, hay muy buenas soluciones (baratas y duraderas) hechas de cobre.

    Maquillaje

    El maquillaje es uno de los mayores desafíos cuando quieres reducir envases. Por suerte, más empresas se pasan al lado vegano y utilizan envoltorios más reciclables (o compostables). Pero si realmente deseas que tu rutina diaria tenga poco desperdicio, puedes dejar de usarlo tan a menudo o reducir al mínimo lo que ya tengas: a medida que se vayan acabando, reemplázalos con alternativas sin tanto desperdicio plástico.

    Perfumes y colonias

    Cada vez marcas apuestan por estos productos 100 % veganos elaborados a base de ingredientes orgánicos y de origen ético. También, van apareciendo puntos donde estas aguas perfumadas se venden a granel.

    Desodorante

    No te vamos a engañar: los desodorantes naturales pueden ser impredecibles o escasos en cantidad, y encontrar uno que funcione quizás te lleve algún tiempo entre prueba y prueba. ¿Qué opciones tienes? Desodorante de alumbre, desodorantes a base de productos más naturales o por qué no, siempre puedes hacer el tuyo propio en casa.

    Higiene femenina

    Los productos de higiene femenina desechables producen una gran cantidad de residuos plásticos y tienen el potencial de ser dañinos para nuestro cuerpo. En el mercado crecen las alternativas a las ya conocidas compresas o tampones desechables, como copas, braguitas menstruales o compresas lavables, en el caso de que la primera no fuera lo más adecuado para ti.

    Depilación

    No hay mucho secreto: si te apetece depilarte, te depilas y si no, fantástico también. Para todas aquellas que opten por lo primero, las maquinillas eléctricas son duraderas (aunque algo dolorosas) y las cuchillas de acero inoxidable te permitirán solo cambiar las cuchillas (manteniendo el mango) cuando lo necesites.

    Papel higiénico

    Puedes adquirir rollos de papel higiénico sin el tubo interior, en formato individual i sin el empaquetado de plástico que engloba 6 o 12. Por otra parte, ¿has pensado en instalar un bidé o manguera para el inodoro, que es más higiénico, reduce el uso de papel y te ahorra dinero?

    Bastoncillos

    En los últimos años han aparecido alternativas reutilizables creadas con silicona, y su uso no solo se centra en el oído si no que su uso es extensible también para el maquillaje.

    ¿Neceser para viaje?

    ¿Qué escoger de todo lo sugerido arriba a la hora de hacer el neceser?

    Ni más ni menos que solo aquello que vayas a utilizar sí o sí. Ir cargada con decenas de productos por los «y si» hacen que nuestro equipaje sea menos ligero y liviano, y con la certeza que algunos de ellos quedarán arrinconados en el fondo y, tal y como llegaron allá, volverán a casa.

    Si transportas tus cosméticos en envases reutilizables y te los vuelves a llevar a casa, te aseguras de no dejar residuos (de los que sean) en el lugar que visites, por si se diera la casualidad que la gestión de éstos fuese nula o deficiente.

    Claro está, no te olvides de meter nuestras bosses reutilitzables porque sus usos van más allá de la fruta y la verdura, y van fenomenal para todo tipo de escapadas 😉

     


    Y tú, querida persona viajera, cuéntanos, ¿cómo te las apañas mientras estás recorriendo mundo o descansando en tus vacaciones?

  • El valioso hábito de leer más libros

    El valioso hábito de leer más libros

    El hábito de leer más

    En bastantes ocasiones admiramos el número de libros que ciertas personas leen a lo largo de la semana, mes o año y pensamos, ¿cuál será su secreto?

    Sentimos decirte que no hay secreto que valga y que es algo que todas podemos hacer sin ningún tipo de obstáculo más que convertirlo en una prioridad. ¿Cómo? Dejando cualquier elemento distractor (televisión, Internet, móvil o tableta) y cogiendo un libro en su lugar. El hábito de la lectura se desarrolla de la misma manera que cualquier otro, como el de la meditación: tan solo es preciso que nos decidamos a desarrollarlo y ser constantes y consciente de las horas o momentos que tengamos más disponibles según nuestras circunstancias. Porque si tenemos tiempo para perder haciendo scroll en el móvil, tenemos también tiempo para leer siquiera algunas páginas de un libro.

    Una vez que vayas creciendo en la constancia del hábito, puedes ponerte algún objetivo de cuantía, como leer durante 1 hora o un número de páginas concretas. Dicho esto, al final del año no importa cuántos libros leas o la temática de estos. La cuestión es que si hay algo que deseas hacer con más frecuencia, trabájalo para lograrlo.

    Aquí van algunos consejos para iniciarte en el placer de la lectura cada día.

    Interésate y lee aquello que te guste y llame la atención

    La vida es demasiado corta para leer libros que no te gustan o convencen de buenas a primeras. ¿Para qué obligarse? Si no estás disfrutando de uno cuando lleves un recorrido del 20-25% de su contenido, déjalo. Si te gusta la ficción, busca los títulos relacionados que te satisfagan. Si prefieres la no ficción, apuesta por los temas que más te interesen.

    Ojo al dato: esto no quiere decir que nunca debas leer fuera de tu zona de confort. Quizás haya libros increíbles de otros géneros que merecen una oportunidad. Déjate aconsejar por las recomendaciones de personas afines a ti y que conozcan tus gustos.

    El hábito es el que te convertirá en lectora

    Como hemos indicado en la introducción, la única forma en que vas a leer más libros es priorizar su lectura encontrando un momento que funcione para ti, no importa el horario. Para estandarizar el patrón del hábito, lee sobre la misma hora todos los días y la misma cantidad de páginas o minutos. No seas ambiciosa: es mejor leer poco y constante que mucho un día y luego estar 1 mes sin leer.

    Encuentra esa franja temporal que funcione para y según tu rutina diaria y que te encuentres a gusto con tu elección. Si te lo tomas como una imposición, lo dejarás rápidamente. Apunta tu seguimiento para ver tus progresos.

    Pide prestado

    Acceder a la cultura literaria no implica comprar cada uno de los libros que quieras leer. ¿Por qué no utilizar la biblioteca local? Es la forma más respetuosa con el medio ambiente de leer y la presión del tiempo de tener que devolver un libro en unas pocas semanas puede animarte a leer con más premura. También puedes recurrir a tu familia y amiga/os para pedir libros o prestarlos a la inversa.

    Lee y/o escucha

    No solo se pueden «leer» libros a través de las páginas: los audiolibros son una gran alternativa si no puedes sentarte físicamente con un libro. En el tren, mientras trabajas, en el gimnasio… Sumérgete en tu novela favorita dejando que una voz amiga te cuente la historia al oído. Este formato cada vez está más extendido entra las plataformas de libros, por lo que no te será difícil encontrar el audio del libro que te apetezca.

    ¿Y qué te parecería entrar en un club de lectura?

    Los clubs de lectura (o simplemente el compromiso de lectura con un reducido grupo de amigas/os) pueden animarte a leer más de lo que por norma general harías. Puede algo interesante y bueno para iniciarte en el hábito; lo que sí intenta que estén en tu ciudad, cerca de ti, y que encajen en tus horarios. Si todo te queda lejos pero te apetece muchísimo formar parte de uno de estos clubes, aprovéchate de las ventajas de los clubs de lectura online.

    Y tú, querida persona, ¿eres una lectora empedernida? ¿Qué otros consejos te llevaron a aumentar la frecuencia de lectura? Cómo no, te leemos.

  • Introduce la meditación en tu día a día

    Introduce la meditación en tu día a día

    Meditación en tu día a día

    Meditación en tu día a díaFoto de Sandra Morante

    La meditación no es un hábito reservado para una minoría de la sociedad. Cualquiera puede meditar, y hay que entender esta práctica como un enfoque para entrenar la mente, similar a la forma en que el deporte es un enfoque para entrenar el cuerpo. Existen muchas técnicas de meditación, así como hay muchos tipos de deportes. En este caso, indiferentemente del cómo, todo lleva al cultivo de la investigación interna.

    Qué es la meditación

    La meditación nada tiene que ver con no pensar en nada o dejar el cerebro en blanco. Se basa en el entrenamiento de la atención plena, orientando la mente a que se focalice en un único objeto, pensamiento o actividad en particular, por tal de ejercitar la atención y la conciencia. Como consecuencia, se logra un estado mental claro y emocionalmente tranquilo y estable.

    La meditación no es un invento nuevo, ni de occidente. Los primeros registros se encuentran en los Upanishads de la filosofía hindú, y juega un papel destacado en el repertorio contemplativo del budismo y el hinduismo. Hay que recalcar que estas prácticas no se solo ciñen al terreno religioso, sino que se han extendido y aplicado en contextos no espirituales más allá de las fronteras asiáticas.

    Científicamente está demostrado que meditar con asiduidad puede ayudar a reducir significativamente el estrés, la ansiedad, la depresión y mejorar la paz, la percepción, la concentración y el bienestar personal. Los investigadores siguen estudiando si una práctica constante produce beneficios a largo plazo, observando efectos positivos en el cerebro y la función inmunológica entre meditadores.

    Dicho esto, hay que insistir en que el propósito de la meditación no es lograr beneficios sino simplemente estar presente, aquí y ahora.

    Cómo puedo empezar

    En general, la forma más fácil de iniciarse es enfocándose en la respiración. Uno de los enfoques más comunes de la meditación es mediante la concentración, que consiste en centrarse en un solo punto: sigue el ritmo de la respiración, repite una sola palabra o mantra, mira la llama de una vela, escucha un gong repetitivo o cuenta cuentas en un mala. Si notas que tu mente divaga, reenfoca tu atención en el objeto de atención elegido cada vez.

    Una segunda forma de meditación es la práctica consciente, en donde se observan los pensamientos errantes a medida que circulan aleatorios por la mente. El fin no es involucrarse o juzgarlos, sino simplemente ser consciente de cada nota mental a medida que surge. Mediante esta técnica, se puede observar cómo tus pensamientos y sentimientos tienden a moverse en patrones particulares pero con el tiempo, se puede desarrollar un equilibrio interior más consciente.

    Otro ejemplo de prácticas de meditación diaria sería el cultivo de la compasión, en la que se instruye a la mente a visualizar eventos negativos y reformularlos bajo una luz positiva transformándolos a través de la compasión; o incluso meditación en movimiento, como el tai chi, el qigong o la meditación caminando.

    Sabemos que la mente es un mono saltarín y mantenerla bajo control resulta un desafío al inicio. Por ello, intenta meditar durante solo unos minutos y luego aumentar la duración progresivamente.

    Meditación para principiantes

    La meditación es más simple de lo que la mayoría de la gente piensa: la mayor dificultad radica en decidir sentarse a hacerlo sin excusas. Aquí te dejamos unas pautas para empezar siquiera con unos minutos al día. A medida que vayas incrementando su frecuencia, te irás empapando de sus beneficios hasta transformarlo en un pequeño gran hábito del que no podrás prescindir.

    1. Busca tu rincón
      Encuentra un lugar cómodo, silencioso y tranquilo para sentarte.
    2. Establece un límite de tiempo
      Si recién estás comenzando, puede ser útil elegir un tiempo corto, como cinco o 10 minutos.
    3. Fíjate en las señales de tu cuerpo
      Puedes sentarte en una silla con los pies en el suelo, con las piernas cruzadas o arrodillada. Solo asegúrate de estar estable y en una posición en la que puedas permanecer por un tiempo y sin molestias.
    4. Nota tu respiración
      Sigue la sensación y ritmo de tu respiración a medida que entra y sale.
    5. Sé consciente de si tu mente ha divagado
      Inevitablemente, tu atención dejará la respiración y vagará por otros lugares insospechados. Tan pronto como te des cuenta de esta distracción, redirige tu atención a la respiración.
    6. Sé amable con tu mente errante y aleatoria
      No te juzgues ni te obsesiones con la temática de los pensamientos en los que en algún momento te pierdas. Regresa a tu centro con cariño y respeto.
    7. Finaliza con amabilidad
      Cuando hayas acabado, levanta suavemente la mirada (si tienes los ojos cerrados, ábrelos). Tómate un pequeño momento, observa cualquier sonido en el entorno, cómo está tu cuerpo en este momento y los pensamientos o emociones remanentes en ti.

    Si te resulta difícil empezar por tu cuenta con una práctica diaria, puedes acudir a clases grupales o utilizar alguna aplicación móvil para orientarte como Headspace, Calm, Down Dog o Pura Mente.

    Y si quieres también puedes unirte a la Sangha Virtual que desde hace dos años ofrece Germán Jurado los lunes, miércoles y viernes desde su perfil de IG y donde más de un día te encontrarás meditando también con BOLSETA.

    Aceptando que nuestras meditaciones no siempre serán fáciles y que notaremos una resistencia inicial cada vez que nos queramos sentar a practicarla, no hemos de perder el foco en que a la larga, los beneficios mentales y emocionales en nuestro día a día serán incalculables.

    Y tú, ¿eres una practicante asidua? ¿Te estás iniciando? ¿Qué tipo de meditación va más contigo?

  • Por un buen uso de las redes sociales

    Por un buen uso de las redes sociales

    Por un buen uso de las redes sociales

    Internet nos educa sobre temas que nos importan, nos entretiene, nos conectamos y es el lugar donde hacemos nuevas amistades. Un universo infinito de información que tenemos siempre al alcance de la mano y que podemos consultar a todas horas. El gran pero es que nos dejamos atrapar sin oponer resistencia alguna cuando nos aburrimos o posponemos tareas.

    Tenemos bien claro que el problema no está en las redes sociales en sí, sino más bien en el uso que les damos. ¿Te has fijado cuál es la relación con tu dispositivo móvil y tus hábitos en torno a él? ¿Lo coges por la mañana nada más despertarte o es lo último que miras antes de acostarte? Abrir las aplicaciones, deslizar el feed, pasar a la siguiente, y repetir secuencia. Aunque no te lo parezca, es un hábito más que extendido entre todas y no lo vamos a negar, es mentalmente agotador.

    Cada vez que publicamos una fotografía, le damos al «me gusta» a una publicación (o lo recibimos), se enciende un disparador de dopamina que nos recompensa y nos da satisfacción y gratificación instantáneas. La cuestión es que esta sensación no dura mucho y perseguiremos más y más, atrapadas en un ciclo sin fin.

    Un uso excesivo de internet y el constante acceso a las redes sociales afecta directamente a nuestra salud mental y emocional al estar comparando continuamente nuestras vidas con las de los demás; donde es muy fácil sentirnos abrumadas y que nos estamos perdiendo algo. Incluso una investigación de la Universidad Estatal de Michigan sugiere que las redes sociales no brindan los mismos beneficios que las interacciones humanas de la vida real. Y en algunos casos, la búsqueda de «recompensas sociales» online puede inducir síntomas similares a los trastornos por abuso de sustancias.

    ¿Qué te parecería reconsiderar tu relación con ellas para que se conviertan en tus aliadas y no en tus verdugas del tiempo?

    Limita tu tiempo online

    Acortar el tiempo que pasamos en línea nos facilita concentrarnos en ser más intencionales y conscientes cuando sí queremos hacer uso de ellas. Si reducimos la frecuencia con la que revisamos las redes sociales, evitaremos sentirnos abrumadas continuamente.

    Selecciona con cariño

    Sé más selectiva con las cuentas que quieres seguir. Elige aquellas que sean positivas y alentadoras, que te inspiren, animen o empoderen por su contenido. Tenemos en nuestra mano la opción de eliminar gran parte de ese ruido que nos agota, así que sácale beneficio y escoge cautelosamente cuáles te aportan y suman. Calidad más que cantidad.

    Ciao notificaciones

    Muchas aplicaciones, de forma predeterminada, tienen activadas las notificaciones. ¿Lo mejor en este caso? Desactivándolas estarás deteniendo las distracciones e interrupciones continuas. Tendemos a revisar las notificaciones tan pronto como suenan o aparecen en nuestra pantalla y esto nos ata al teléfono un poco más, aumentando el tiempo que pasamos conectadas y en las redes sociales. Las redes han de estar de tu lado, no lo contrario. Consúltalas cuando tú decidas y no al revés.

    Intencionalidad y propósito

    Utiliza las redes sociales de una manera activa y positiva. Asegúrate de verificar las cosas que compartes o retuiteas por tal de ser veraz y no tergiversar hechos o lo que se dice acerca de un tema concreto. Sé amable con otros usuarios, comparte, aprende y conecta de forma intencional y con un propósito sano.

  • Viajar más despacio, viajar lento

    Viajar más despacio, viajar lento

    Viajar más despacio, slow travel

    Vivimos en una época en la que viajar se ha vuelto tan accesible como asequible. Un fin de semana estamos en Londres de compras como el siguiente en Estambul haciendo una escapada de 3 días.

    Nos preocupa más si hemos visitado todos los puntos que tenemos marcados en el mapa, corriendo de una atracción turística a otra, cogiendo 3 aviones en 2 semanas por tal de hacer una gira exprés por un país, que procurar buscar un tiempo de calidad inmersivo con nuestro nuevo entorno. Y aquí es donde queremos hablar del movimiento de base que ha surgido silenciosamente como una solución al agotamiento de los turistas y viajeros: los viajes lentos.

    El concepto de viaje lento se desarrolló originalmente a partir del movimiento de Slow Food, que se inició en Italia en la década de 1980 como protesta contra la apertura de un McDonald’s en la ciudad de Roma. Este movimiento tiene como objetivo principal preservar la cocina regional, la agricultura local y los métodos de cocina tradicionales a través de la educación de los turistas y residentes locales.

    Si hablamos de viajes lentos, o slow travel, nos referimos a aquellos que priorizan las conexiones: con la gente local, las culturas, la comida, el arte, el entorno, la naturaleza, etc. Definimos el viaje lento como una forma de pensar que rechaza las ideas tradicionales del turismo y se basa en la idea de que un el viaje ha de ser una experiencia inmersiva y sostenible tanto para las comunidades locales como para el medio ambiente.

    En lugar de intentar exprimir tantos lugares de interés o ciudades como sea posible en cada viaje, el viajero lento se toma el tiempo para explorar cada destino a fondo y experimentar la cultura local: es más importante conocer bien un área pequeña que ver solo un poco de muchas áreas diferentes.

    ¿Cómo viajar lento?

    Todo lo que se necesita es un cambio de perspectiva, cambiar calidad por cantidad y disponer de una nueva mentalidad para comenzar. Aquí hay algunos consejos para convertir tu próximo viaje en una experiencia realmente auténtica:

    Vive como los locales

    Habla con las personas con las que te cruces en tu destino y pregúntales a qué tipo de rincones favoritos acuden para comer relajarse, disfrutar o aprender. Ellos serán tus mejores guías ya que se conocen todos los rincones del pueblo, villa o ciudad como nadie.

    Olvídate de las listas

    En los viajes lentos, puedes cumplir el deseo de ver algún punto concreto que quieras ver. El resto, déjalo al azar porque si tus itinerarios están cerrados a cal y canto, descartarás por completo cualquier tipo de casualidad o sorpresa.

    Muévete en temporada baja

    La mejor manera de no ser visto como un turista que se mueve en hordas con el resto de turistas, es visitarlo fuera de temporada. Es durante el resto de meses donde no hay un exceso de población turística y los precios son menores. También se favorece a que la economía local siga circulando a lo largo del año. Y siempre será más fácil conectar con locales cuando no hay un exceso de foráneos, abriendo oportunidades para nuevas conversaciones y conexiones más significativas.

    Muévete lento

    Aparte de utilizar el transporte local y moverte por los alrededores, la regla general para llegar a conocer una nueva ubicación es pasar al menos 15 días allí. De está manera, podrás tener una idea general de cómo es la vida, cosa que no harás si solo estás durante 3-5 días.

    ¿Qué beneficios tiene?

    Las bondades de optar por esta manera de conocer mundo son muchísimas, tanto para el que se mueve como para la comunidad visitada. Estas son algunas razones por las que te iría fenomenal viajar más despacio:

    Despídete del agotamiento

    No serías la primera persona que llegas más cansada de un viaje que cuando lo iniciaste. Tratar de ver o experimentar tantas cosas como sea posible en un corto período de tiempo es agotador.

    En lugar de pensar en tu próximo viaje como una lista de cosas por hacer o ver, replantéatelo como una oportunidad de crecimiento, educación y desarrollo.

    Conecta con otros

    Aprende unas palabras en el idioma, entabla conversación con las personas que te rodean, acude a eventos locales. Reducir la velocidad te aportará conexiones únicas y muy interesante con la gente del lugar que visitas.

    Ahorrarás dinero

    Opta por alojamientos locales con oportunidades de hospedarte en casas de familias de la zona. Aprovecha para cocinar sin prisas si tienes una cocina disponible en el espacio alquilado: podrás investigar en los mercados qué ingredientes locales hay a tu alcance para sumergirte todavía más en sus sabores regionales.

     


    Dicho todo esto, nos apetece irnos de viaje lento, muy lento, y dejarnos seducir por todos esos olores, sabores, palabras, naturaleza y personas que muchas veces pasan desapercibidos cuando no levantamos los ojos de la guía. ¿Te apetecería poner un poquito más de slow travel a tus vacaciones?

     

  • Pon un poco de minimalismo en tu vida

    Pon un poco de minimalismo en tu vida

    Pon un poco de minimalismo en tu vida

    Y estrenamos el 2022 con un tema al que le teníamos muchas ganas desde hace ya meses: el minimalismo.

    Entendemos el minimalismo como una herramienta que aporta agilidad a nuestras vidas a la vez que nos permite liberar tiempo para emplearlo en prioridades reales. ¿De qué manera? Liberando espacio físico al ordenar nuestras pertenencias y espacio mental al reenfocar nuestra atención en las cosas que más nos importan. El objetivo en sí es crear una vida menos estresante, con más felicidad y alegría, a la vez que se cultivan las habilidades personales para lograr esa existencia más intencional.

    Se puede introducir gradualmente a un ritmo que se adapte a nosotras y a nuestras necesidades, explorando nuevas pasiones y centrándonos en lo que es importante a través de un estilo de vida menos complicado.

    Estos son nuestros consejos para que, si te apetece incluir un poco de minimalismo en tu vida, no suponga un acto traumático pero sí placentero y enriquecedor.

    Despeja aquello que no necesites de tu vida

    Recicla, dona o elimina una cosa no deseada de tu vida durante todos los días, hasta que lo único que queden sean pertenencias útiles o preciadas. Si puedes deshacerte de más, adelante. Si ves que te resulta algo difícil, concéntrate en aquello que ocupe mucho espacio como muebles, electrodomésticos o aparatos electrónicos. El hecho de deshacerte de estos en primer lugar, provocará un impacto más notable y te alentará a continuar con el resto.

    Date tiempo para adaptarte y trabajar con tus pertenencias a un ritmo con el que te sientas cómoda. Te aconsejamos que no tomes decisiones repentinas y sobre todo, abstente de comprar nada nuevo durante esta fase de limpieza.

    Abrazar una vida más liviana es un proceso que requiere una transformación paulatina, pero también incide en tu forma de pensar. Esta purga puede llevarte días, semanas o incluso años. No puedes crear una vida simple si estás buscando atajos o apurando el proceso, porque existen algunas cosas a las que nunca querrás renunciar.

    Compra menos, elige bien y haz que dure

    Una vez que hayas comenzado a despejar tu entorno, adopta como mantra: “compra menos, elige bien y haz que dure».

    El minimalismo se trata de comprar solo lo que necesitamos, lo que tiene un propósito o lo que agrega valor. Este mantra se puede aplicar a todo en tu vida, no solo a tus elecciones de vestuario, alimentos, ropa, artículos personales, necesidades del hogar: compra lo mejor que tu presupuesto te permita y concéntrate en productos de buena calidad.

    Por otra aparte y para prolongar la vida útil de lo que adquieras, aprende a cuidar tus pertenencias, arréglalas cuando se desgasten y repáralas cuando se estropeen o rompan. Cuando te enfocas en invertir en artículos de calidad te das cuenta de lo importante que es tener en tu vida objetos bien diseñados, funcionales y confiables. También nos enseña a contentarnos con menos y reconocer cuando tenemos «suficiente».

     

    La optimización es clave

    A menudo no somos del todo conscientes cuando caemos en ciertas rutinas o hábitos, como tampoco nos planteamos si son o no eficientes, saludables o productivos. El estilo de vida minimalista puede ayudarnos a desarrollar una estructura mediante la creación de sistemas para simplificar la vida, liberar tiempo y fomentar la satisfacción. Al igual que purgar nuestras pertenencias, optimizar la vida se enfoca en crear nuevos hábitos que nos permitan vivir de manera más premeditada y eficiente.

    Dedica tiempo a observar tus rutinas y considera si algo podrías cambiar para hacerlos más fáciles o más eficientes. Podría ser tan algo tan simple como crear un plan semanal para ayudar a mantener tu hogar ordenado y despejado, o un método por tal de no tirar ninguno de los alimentos o ingredientes que compremos por tal de evitar el desperdicio comida, o un nuevo sistema para almacenar documentos y archivos importantes, o una mejor rutina matutina, o quizás hacer espacio en tu vida diaria para invertir en proyectos apasionantes.

    Los buenos sistemas son los que se vuelven una segunda naturaleza y nos permiten hacer la transición de un día a otro con más facilidad. Por eso es vital que abanderes siempre la sencillez.

     


    El minimalismo y la vida sencilla son mucho más que una casa ordenada y pertenencias limitadas. Se trata de crear una vida satisfactoria de intención y propósito, libre de cosas que no necesitas y la abrumación que crea.

    Como todo en la vida, no se trata de alcanzar la perfección, y deshacerte de las cosas que amas solo te hará infeliz. Ten en cuenta los objetos (y las personas) que permites en tu espacio; trata de no comparar o dejarte atrapar por la excelencia. Haz lo que funcione para ti por tal de crear una vida que adoras vivir.

    ¿Quieres compartir con nosotras tu consejillos minimalistas?

  • Propósitos BOLSETA para el 2022

    Propósitos BOLSETA para el 2022

    Nuestros propósitos para el 2022

    El año pasado te presentamos 12 retos donde propusimos desde cómo ahorrar agua, a viajar en avión de una manera más sostenible, comer menos carne o cómo pasar unas Navidades más sostenibles.

    Para este 2022, queremos seguir manteniendo nuestro compromiso con el movimiento BOLSETA; por eso te vamos a plantear nuevos propósitos a lo largo de estos 12 meses, y que iremos compartiendo a través de este blog, Instagram i Newsletter mensual (donde aparte de que serás la primera en enterarte de estos propósitos, compartiremos contigo contenido extra muy nutritivo).

    Cuando nos hemos sentado a pensarlos, deseábamos que fueran prácticos a nivel de crecimiento personal y tuvieran efecto en tu entorno de acción más cercano. Si te apetece, nos encantaría que los pusieras en práctica con nosotras a lo largo del año:

    Un poco de minimalismo en tu vida

    Adoptar hábitos minimalistas puede ayudarte a reducir la velocidad de ciertos momentos de tu vida y simplificar prioridades y pertenencias. Te queremos dar unas pautas para vivir con propósito y realización, y que te concentres en lo que realmente importa.

    Viajar más despacio, slow travel

    El slow travel, o viaje lento, es un enfoque que enfatiza la conexión con la gente local, las culturas y la comida, y que promueve la educación y un impacto emocional duradero. Y todo esto sin dejar de ser sostenible para las comunidades locales visitadas y el medio ambiente.

    Por un buen uso de Internet y las redes sociales

    ¿Las redes sociales están fortaleciendo a nuestras comunidades o el hecho de pasar tiempo delante de los teléfonos y ordenadores está restándonos tiempo en lugar de sumar? Hablaremos y curiosearemos acerca de ello.

    Meditación en tu día a día

    Cuando nos iniciamos en la meditación, es mejor hacerlo durante 5 minutos al día que aspirar a una hora, desanimarse y luego no meditar en absoluto. Si deseas convertirla en un hábito, como te iremos explicando, asegúrate de que haya espacio en tu vida para ello y crea un entorno que lo fomente.

    Lee más libros

    No sabemos si también te pasa pero es común tener una lista interminable de lecturas recomendadas que va creciendo y creciendo, pero nunca reduciéndose. La cuestión es que si quieres incluir este hábito más frecuencia, te daremos unas pautas y estrategias para que empieces a disfrutarlo de verdad y sin perezas.

    Cuarto de baño más sostenible (y con menos plásticos)

    Simplificar los productos de rutina personal en el baño puede convertirse en uno de los desafíos más interesantes. Por ello, buscaremos alternativas que sean más sostenibles, e intentaremos minimizar los envoltorios y desperdicios, siempre apostando por productos libre de crueldad animal.

    Reutiliza los envoltorios y envases de forma creativa

    Un gran avance en el movimiento hacia la sostenibilidad es el cambio de los envases de plástico hacia opciones más ecológicas que utilizan materiales reciclados. Muchos minoristas han hecho este cambio, pero es imposible evitar por completo algunos envases. ¿Qué hacemos pues con ellos?

    Cómo hacer compost en casa

    El compost es una forma sencilla de agregar humus rico en nutrientes a tus plantas o jardín, estimulando su crecimiento y aportando vitalidad. ¿Sabes qué es lo mejor? Que es gratis, fácil de hacer y buenísimo para el medio ambiente.

    Regala obsequios conscientes

    Desde BOLSETA seguimos defendiendo las compras con cabeza, o directamente, la no adquisición si no es necesaria. Pero si está en tus planes regalar algún obsequio, inclínate por alternativas respetuosas con el medioambiente, ecológicas, de segunda mano o por qué no, hechas por ti.

    Empieza el 2023 más ligera

    Cómo iniciar el 2023 un poco más ligeras de mente y más libres en cuanto al espacio físico que nos rodea. A pesar de que hay mucho en qué pensar durante la temporada navideña, no hay mejor momento para reevaluar lo que poseemos y ordenar lo que tenemos, no usamos o necesitamos.

     

    ¿Te unes a nosotras en este camino de aprendizaje y mejora de hábitos?

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