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  • La situación actual del agua a nivel mundial

    La situación actual del agua a nivel mundial

    La situación actual del agua a nivel mundial

    «Muchas de las guerras del siglo XX fueron sobre petróleo, pero las guerras del siglo XXI serán sobre el agua, a menos que cambiemos la forma en que la gestionamos». Ismail Serageldin, exvicepresidente del Banco Mundial.

    Es audaz explicar en una sola entrada la complejidad de la situación mundial en la que se encuentra ese elemento tan necesario para la vida del planeta. Aún y así, os queremos dar algunas pinceladas de lo que ocurre.

    El agua es vida. Sin embargo, mientras la población mundial crece y el cambio climático intensifica las sequías, y más de 2.300 millones de personas todavía carecen de acceso a agua potable segura.

    Para 2030, la escasez de agua podría desplazar a más de 700 millones de personas. Según Worldbank.org, la población global está creciendo rápidamente, y las estimaciones muestran que, con las prácticas actuales, el mundo enfrentará un déficit del 40% entre la demanda prevista y la oferta disponible de agua para 2030. Según UN Water, actualmente, 3.6 mil millones de personas carecen de acceso suficiente al agua al menos un mes al año, y se espera que esta cifra aumente a más de cinco mil millones para 2050.

    Solo el 3% del agua dulce mundial es accesible, y la presión por la escasez de agua está desigualmente distribuida, y las consecuencias no se limitan solo a la salud, pobreza y enfermedades, sino que también puede ser un catalizador de conflictos: en 2013, 27 conflictos en el mundo estaban relacionados con el agua, aumentando a 71 en 2017. Un ejemplo es la invasión rusa de Ucrania, que ha exacerbado las tensiones relacionadas con el agua al atacar infraestructura civil. En Egipto, la Gran Presa del Renacimiento de Etiopía podría reducir el flujo de agua hacia el país.

    La demanda agrícola, industrial y doméstica ha agotado los acuíferos en muchas regiones más rápido de lo que pueden reponerse y claramente, el cambio climático ha reducido significativamente los recursos hídricos renovables, con glaciares derritiéndose, cambios en los patrones de lluvia, sequías, incendios forestales y aumentos en las temperaturas y el nivel del mar.

    Algunos ejemplos son Níger, que enfrenta escasez de agua debido a la sequía y la degradación del suelo. En Chile, la sequía ha sido exacerbada por el cambio climático, afectando gravemente al país durante más de una década. En Kenia, se están construyendo represas de arena para mejorar el acceso al agua. En Italia, el río Po casi se secó completamente el año pasado. En Alemania, el río Rin, principal arteria económica, se secó en algunas áreas durante la peor sequía en 500 años. Reino Unido también enfrenta desafíos, con Londres proyectando que la demanda de agua superará la oferta en la próxima década. En Arabia Saudita, se están utilizando plantas desalinizadoras alimentadas por energía solar para enfrentar la escasez de agua. Y Barcelona, que ha vivido recientemente un período de sequía muy duro durante los últimos cuatro años.

    ¿Cuáles serían algunas soluciones a corto plazo?

    1. Proveer agua mediante camiones a áreas afectadas por sequías o desplazamientos, y la instalación de bombas en campos de refugiados.
    2. Utilizar el mercado de agua para asignar recursos según la mayor necesidad, promoviendo la conservación y evitando el uso excesivo.
    3. Reutilizar agua de fregaderos para el inodoro y purificar aguas residuales para consumo, agricultura, o restauración ambiental.
    4. Aplicar desalación para convertir agua de mar en agua potable, aunque es costoso y requiere mucha energía.
    5. Reducir el desperdicio de agua en sectores como la agricultura y promover la gestión sostenible del agua a través de la educación y políticas adecuadas.

    ¿Y las soluciones a largo plazo?

    1. Infraestructura
    2. Riego y Agricultura
      • Gestión sostenible: adoptando técnicas agrícolas que usen menos tierra y agua. Los reservorios pueden almacenar agua para períodos secos y prevenir inundaciones, pero pueden tener efectos negativos en los ecosistemas.
      • Desalación: utilizando desaladoras para convertir agua de mar en agua potable, aunque es costoso y requiere mucha energía.
    3. Conservación
      • Reducción del desperdicio: implementando prácticas para reducir el uso y desperdicio de agua, especialmente en agricultura, industria y minería.
    4. Comunidad
      • Educación y conciencia: construyendo comunidades alrededor de sistemas hídricos locales para educar sobre el consumo y prácticas sostenibles, apoyando a organizaciones en la gestión responsable del agua y sobre todo, promoviendo cambios de comportamiento para reducir las crisis de agua futuras.
    5. Cooperación Internacional
      • Acuerdos transfronterizos: importantísima la fomentación de la cooperación internacional para asegurar el acceso equitativo al agua y desarrollar marcos internacionales para la gestión de recursos.

    ¿Qué puedes hacer tú desde tu pequeña parcela de acción?

    La envergadura del asunto es enorme pero el aprecio del recurso empieza desde una posición personal. Hace algunos meses escribirmos esta entrada con consejos prácticos para reducir tu huella hídrica, por si quieres seguir haciendo énfasis en tu día a día.

    En resumen…

    El éxito de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU está intrínsecamente vinculado al buen funcionamiento del ciclo del agua, porque tal y como destacan, «el agua es fundamental para «el crecimiento económico, el apoyo a ecosistemas saludables y la vida misma».

    Aunque algunos países han logrado avances en la lucha contra la escasez de agua, aún queda mucho por hacer para garantizar el acceso universal a agua segura. Es crucial no solo mejorar la infraestructura para enfrentar la escasez, sino también cambiar drásticamente los enfoques hacia su gestión.

    Bien creemos que es en la innovación y la tecnología donde se requieren una inversión económica significativa, algo que actualmente solo está al alcance de los países desarrollados. Además, es esencial mantener y fortalecer las políticas y la legislación relacionadas con el agua.

     


     

    Fuentes:

  • ¿Qué impacto tiene comer carne?

    ¿Qué impacto tiene comer carne?

    ¿Qué impacto tiene comer carne?

    Bien es cierto que nos preocupa la huella hídrica que producimos, con el consiguiente valor (bien otorgado) que le damos al agua. Pero, si ampliamos nuestras miras y tenemos también en cuenta otros recursos energéticos implicados, ¿somos conscientes del coste que tiene nuestra comida a nivel planetario y la exigencia que le provocamos con nuestras decisiones dietéticas?

    En este post, y con motivo del Día Mundial sin Carne que se celebra el próximo 20 de marzo, ponemos el foco en el impacto que tiene en el planeta el comer carne y cómo cambiaría la cosa si redujéramos su consumo unos días a la semana. Empecemos con unos números.

    Sabies que...

    … la producción total de alimentos representa una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo y ocupa la mitad de la superficie habitable del planeta?

    ¿O que volumen de animales criados para alimentar a las personas supera a la vida silvestre en un factor de 15 a 1? (Digamos que sería algo así que por cada persona en el planeta, hay aproximadamente tres gallinas)

    ¿Y si te dijéramos que comer 100gr de carne de vacuno al día implica

    💧 10.812 litros de agua consumidos (la cantidad de agua que pueden beben 10 personas en un año)
    👣 59,8 kg CO₂eq producidos (se necesitan ~143 árboles para absorber las emisiones de CO₂ durante una semana)

    Y esta cantidad de CO₂eq también equivaldría a:
    📱 7657 smartphones cargados
    ⛽ 25.5 litros de gasolina consumidos
    🚗 238,7 kilómetros por un vehículo de pasajeros promedio
    🌄 229 m²/año de terreno utilizado?

    En términos de terreno, esta área podría usarse para cultivar ~80 kg de arroz o maíz por año. Y por último, incluir que los animales también requieren 17,6 kg de alimento.

    Fuente: Omnicalculator

     

     

    De hecho, en el informe publicado en Science en 2018 se indica que la carne y los productos lácteos aportan solo el 18% de las calorías consumidas, pero utilizan el 83% de las tierras agrícolas del mundo y son responsables del 6% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura.

    Desafortunadamente, la carne es un alimento muy ineficiente si se tienen en cuenta los recursos necesarios para su producción y la cantidad de proteína que se obtiene. No hace falta decir que su producción ejerce presión sobre los cultivos y los recursos hídricos, sin mencionar la enorme demanda de tierras que conduce a la pérdida de biodiversidad.

    De entre muchos impactos implícitos, nos centramos en tres:

    Su huella hídrica

    Muchos investigadores advierten que la escasez de agua podría conducir al próximo conflicto mundial y a una gran migración de personas.

    Hay estimaciones de que más de ⅔ de las extracciones de agua dulce se destinan al riego para la agricultura, y ~90% del agua mundial se utiliza para cultivar alimentos. La producción de carne es un gran contribuyente: para producir 1kg de carne de vacuno se necesitan 15.400 litros, de ovino 10.400 litros, de cerdo 6.000 litros y de pollo 4.300.

    Pero esto no acaba aquí porque en todo el mundo, el ganado genera aproximadamente 13.000 millones de toneladas de desechos en forma de heces, cada año. Este es el peso de la torre Eiffel cada 24 segundos. El problema de qué hacer con estos desechos aumenta a medida que muchos de ellos llegan a los sistemas de agua circundantes y a nuestras aguas subterráneas, contaminándolas.

    Su huella sobre el uso del suelo

    A día de hoy, la agricultura ocupa alrededor del 50% de la tierra habitable global (toda la tierra de la Tierra, excluyendo los desiertos y las regiones cubiertas de hielo) de nuestro planeta y, como consecuencia, un tercio del planeta ha sido desertificado. Y de ese 50%, aproximadamente el 80% está asociado con la agricultura animal, principalmente la producción de carne.

    Para producir carne, se limpian grandes extensiones de tierra de árboles, otra flora y animales salvajes. La tierra despejada luego se usa para cultivar maíz y otros granos para alimentar a los animales en granjas industriales o como corrales de engorde. Así que la friolera cantidad de 110 especies de animales e insectos se pierden todos los días, y la agricultura animal es la causa principal de las zonas muertas del océano.

    Su huella en las emisiones de gases de efecto invernadero

    El alojamiento de miles de animales en condiciones concentradas conduce a una liberación masiva de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Los informes han sugerido que hasta el 51% de las emisiones de gases de efecto invernadero se pueden atribuir a la agricultura animal (incluida la carne, los productos lácteos, los huevos y otros productos procedentes de animales).

     


     

    No nos queda duda alguna de que las consumidoras han de cambiar sus demandas y expectativas porque todas comemos varias veces al día, y si optamos por más alimentos de origen vegetal en lugar de tener carne en el centro de nuestras comidas, nos regalaremos la oportunidad de explorar otras cocinas y probar nuevos platos, o adaptar los favoritos familiares para alinearse mejor con un estilo de vida más ético y ambientalmente responsable. Y el planeta sufrirá menos.

    Así que para este mes de marzo, te invitamos a unirte a la Semana Sin Carne que promueve Proveg, y la lectura de Tu Dieta Puede Salvar el Planeta, de Aitor Sánchez, por tal de ensanchar tus conocimientos y poner en práctica todo lo aprendido. También puedes poner tus números a todo lo que consumes y bebes, y el impacto que tienen en el ambiente con esta calculadora. O si ya eres vegetariana o vegana, comprueba todo lo que le has ahorrado al planeta.

    Hacer un cambio en nuestra dieta puede parecer un punto de partida pequeño cuando se trata de salvar el mundo, pero como dijo la antropóloga Margaret Mead: Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo; de hecho, eso es lo único que lo ha logrado.”

  • Consejos para reducir tu huella hídrica en casa

    Consejos para reducir tu huella hídrica en casa

    Consejos para reducir tu huella hídrica en casa

    Según España en Cifras, un estudio sobre distintos aspectos de la realidad social, demográfica y económica realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2019, el consumo diario medio de agua por habitante y día, en 2016, es de 136 litros.

    Este número, a primer golpe de vista, quizás no te sorprenda pero si te decimos que perdemos 1 litro de agua por cada 5 segundos que nos dejamos el grifo abierto, o que desperdiciamos 10 litros por cada minuto que no lo cerramos, vemos que hay un problema de falta de sentido común y que damos por sentada su disponibilidad a todas horas.

    Como te anunciábamos en nuestro post de propósitos mensuales de BOLSETA para este año 2021, en este mes de febrero queremos concienciar sobre este derroche innecesario y evitable y aportar soluciones sostenibles. ¿Cómo? Sugiriéndote pequeños gestos que derivarán en hábitos y que apenas suponen un esfuerzo extraordinario. En nuestras manos está ahorrar y aportar el valor que le pertoca a uno de los recursos más valiosos de la tierra, el agua dulce.

    Cierra el grifo en el baño

    Cuando no lo hacemos, decimos adiós a 10 litros útiles de agua por minuto. Así que tanto para lavar la cara o afeitarse, puedes llenar el lavabo con un poco de agua y usar el tapón. Al lavarte los dientes, cierra directamente el grifo o utiliza un vaso para todos los enjuagues.

    Con este gesto ahorrarás unos 16-20 litros de agua por día.

    Duchas sensatas

    Dada la celeridad de nuestras vidas, pocos son los que se pueden permitir bañarse cada día. Pero aún y así, te aconsejamos que cambies el baño por una ducha eficiente, por una evidente cuestión de cantidad de litros (unos 200-300 por baño versus a 100 litros por una ducha de 5 minutos).

    En cuanto a estas, limítalas a 2-5 minutos, cerrando el grifo cuando te estés enjabonando. Para toda esa agua fría previa que se va directamente por el desagüe (perdemos 18-20 litros por minuto), podemos almacenarla para otros fines, como regar plantas, limpiar el suelo o utilizarla en el inodoro como descarga de agua.

    También puedes instalar rociadores en la alcachofa. Gracias a su sistema de difusión de agua, puedes llegar a ahorrar un 30% en tus duchas.

    Inodoro eficiente

    En cada descarga se pueden ir hasta 10 litros de agua. Para utilizar una cantidad de agua más moderada, puedes adaptar tu cisterna a una con sistema de ahorro (aquellas que disponen de varios botones) o si no es el caso, colocando 2 botellas de plástico llenas de arena dentro de la propia cisterna.

    Y como te comentábamos antes, también puedes utilizar el agua previa de la ducha antes de que alcanzara la temperatura buscada.

    Electrodomésticos llenos

    Abstente de usar el lavavajillas o la lavadora hasta que tengan una carga completa. Este gesto nos va a suponer un 50% de ahorro en agua.

    Lo ideal es que sean electrodomésticos de clase A (con mayor eficiencia energética) y que ofrezcan programas de bajo consumo o «eco».

    Para aquellas familias que no dispongan de lavavajillas, es vital cerrar el grifo cuando se enjabona y sumergir todos los platos sucios a la vez en el fregadero lleno de agua. A la hora de enjuagarlos, lo ideal es no abrir el grifo hasta el máximo.

     


    Y hasta aquí nuestra serie de pequeños pero eficientes consejos para reducir la huella hídrica en tu hogar. Estamos seguras que poco a poco los irás integrando en tu día a día hasta que estos formen parte de tu segunda naturaleza.

    A parte de estos, ¿tienes algún otro que quieras compartir que resulte beneficioso para el planeta como para tu bolsillo?

CA